Karla Marenco L. [email protected]
La falta de coordinación y de recursos entre las instituciones que tienen que ejecutar y hacer cumplir la Ley para Regular y Controlar el Uso de Plaguicidas y Otras Sustancias Tóxicas (Ley 274), es lo que está mermando la aplicabilidad de este instrumento jurídico, mientras tanto unas 200 personas mueren anualmente intoxicadas por plaguicidas, principalmente por suicidio.
El director de Sustancias Tóxicas del Ministerio de Salud, Jesús Marín y el director general de Calidad Ambiental del Marena, ingeniero Leonel Wheelock, manifestaron que uno de los problemas que han enfrentado en la coordinación del trabajo que ordena la ley, es que el titular del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Forestal (Mag-For), ha sido cambiado en cuatro ocasiones. A su vez, los ministros cambian al equipo técnico que trabaja en la aplicabilidad de la ley, por lo que no se avanza mucho en las actividades programadas.
El Mag-For, de acuerdo a la Ley 274, es la autoridad encargada de administrar y aplicar la ley y su reglamento y coordinar las actividades de la Comisión Nacional de Plaguicidas, conformada por el Marena, Minsa, Mitrab, MTI y el INTA.
A través de las Comisiones Locales Intersectoriales de Plaguicidas (CLIP), se está tratando de capacitar a los pequeños y medianos agricultores para que usen y manipulen correctamente los plaguicidas y busquen otras opciones para no seguir dañando el medio ambiente y exponiendo su salud.
Pero se necesita una mayor participación por parte de las municipalidades y demás instituciones del Estado y la sociedad civil.
El representante de la OPS, Patricio Rojas, dijo que la clave para reducir la problemática está en la participación activa de la población en las actividades de capacitación sobre el uso y manejo de los plaguicidas y, en la búsqueda de alternativas de plaguicidas orgánicos, pero esto requiere de un trabajo conjunto y de más recursos.
MEZCLAS NO AUTORIZADAS
El Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), ha encontrado residuos de órganos fosforados en la costa del Lago Xolotlán y cuencas de algunos ríos (entre ellos el Río Tipitapa) por el cultivo de hortalizas. También los arroceros descargan residuos en los ríos Maderas, Malacatoya y la represa de Las Canoas.
Según el Marena, los manipuladores de plaguicidas hacen mezclas (no autorizadas) de los tóxicos, aumentando su potencia y también su letalidad, no sólo contra las plagas, sino también contra animales y las personas.
El director general de Calidad Ambiental, ingeniero Leonel Wheelock, expresó que se han encontrado residuos de plaguicidas en ciertas hortalizas como chiltoma, repollo y tomate cultivadas en Estelí y San Isidro, sin embargo, no existe un seguimiento por el costo que implica este tipo de estudios.
Venden plaguicidas junto a alimentos
* De 98 expendios de plaguicidas que fueron visitados como parte del estudio, entre ellos algunos supermercados, se encontró que los tóxicos algunas veces son ubicados junto a los alimentos para animales, utensilios de cocina o junto a productos de manipulación como jabones, ceras para el piso, antisépticos para baño, etc.
* En un 32% de los expendios realizan el transporte de los plaguicidas en vehículos colectivos, buses o taxi y ocasionalmente en vehículos de acarreo. Un 59% lo hace en vehículos comerciales con los que abastecen a su clientela y un 8% los transporta en vehículos particulares, lo que evidencia un cierto grado de desconocimiento de las normas y un riesgo porque manipulan los tóxicos junto con alimentos.
* No existen datos disponibles sobre la cantidad de plaguicidas que se aplican por departamento, el Mag-For sólo dispone de información de las importaciones a nivel nacional.
* Entre los plaguicidas más comercializados están las pastillas de curar granos, el año pasado se estima que se vendieron 37,000 pastillas. Los productos más comercializados y utilizados son el Malathión y Lorsban (organofosforados) y el herbicida Gramoxone.