- Joven de 17 años secuestrado
durante tres días en Siuna
Celso Martínez OrozcoCorresponsal / Matagalpa [email protected]
Un rescate de veinte mil córdobas por un joven de 17 años que había sido secuestrado tuvieron que pagar los familiares del cautivo a tres sujetos que lo mantuvieron atado de pies y manos durante tres días en la comarca Baká, jurisdicción del municipio de Siuna, en la Región Autónoma del Atlántico Norte.
Tres días de angustia conviviendo con el temor de perder su vida permaneció en manos de sus secuestradores el joven Henry Vallejos Balladares, de 17 años, liberado después del trámite de mediación entre sus familiares y los delincuentes realizado por el sacerdote Socorro Cruz, párroco del poblado de Mulukukú, al este del municipio matagalpino de Río Blanco.
El secuestro de Vallejos Balladares se registró a las cinco de la mañana del recién pasado viernes, cuando tres sujetos armados, uno de ellos con fusil AK, otro con rifle calibre 22 y un tercero con revólver de calibre no precisado, llegaron a la finca del señor Reinaldo Altamirano, en Mulukukú, donde el joven se disponía a realizar sus rutinarias labores.
El menor, hijo del mandador de la finca de nombre Santiago Vallejos, fue intimidado con las armas de fuego y llevado por la fuerza hacia la comarca Baká, en Siuna, por los tres sujetos que lo mantenían atado de pies y manos para evitar que tratara de escaparse.
Los delincuentes notificaron del secuestro a los familiares del joven Vallejos Balladares, exigiéndoles una cantidad de dinero no precisada, pero que aparentemente superaba los cincuenta mil córdobas, según informó la policía local. Exigían además no dar parte a la policía, ejército o medios de comunicación, de lo contrario darían muerte al menor.
Ante tales amenazas, los familiares de Vallejos Balladares decidieron buscar ayuda ante el cura párroco de Mulukukú, que de inmediato sirvió de intermediario entre los familiares del joven y los delincuentes.
Después de muchas horas tratando de convencer a los secuestradores, el párroco logró persuadirlos de que lo dejaran en libertad a cambio de los veinte mil córdobas que los familiares habían logrado reunir con mucho esfuerzo.
Con el joven en casa de sus familiares, el sacerdote dio parte a las autoridades policiales que ya tienen la identidad de los delincuentes y les da persecución.