Tito Rondó[email protected]
Hay veces que la mala suerte hace que las cosas se junten.
Por ejemplo, ayer no hubo béisbol. Ni en Nicaragua, ni en las Grandes Ligas. En cambio, hoy a las seis de la tarde se enfrentan Estelí y Bóer en el estadio “Dennis Martínez”, y Yanquis y Marineros en la comodidad de su propia casa. O sea en su televisor.
Me recuerda los setentas, cuando combatí ferozmente contra Rafael Cano (en paz descanse, dirigía el Canal 6) y Octavio Sacasa (Canal 2), porque ponían el beis de Grandes Ligas los domingos en la mañana, a la misma hora que los juegos de aquí.
Claro, yo como trabajaba como narrador y comentarista, me tenía que perder los partidos de las Mayores, y en ese tiempo no había cable, ni internet, ni nada. Los juegos venían con algunos días de retraso, y aún así dábamos gracias a Dios y a la tecnología que los podíamos ver.
Para los fanáticos era peor, ellos escogían su infierno. Muchos empezaban a ver el juego en la tele, y si un equipo tomaba bastante ventaja temprano se iban corriendo al estadio. O viceversa. Me los encontraba en las escaleras del “Coloso de Concreto”, como dice Félix O´Connor, maldiciendo la situación.
Pero en fin, ahora la situación es pasajera, para finales de octubre solamente quedaremos con nuestro campeonato. Mientras, o se queda uno frente al televisor, o va al estadio mientras deja grabando el partido, previo amenazar a la esposa e hijos que cuidado cambian el canal para ver la novela…
Esto de las complicaciones por coincidir los juegos también se da en las Mayores. Por ejemplo, los Yanquis están medio muertos después de jugar una agotadora serie (la única que se fue a cinco partidos) con los Atléticos, mientras los Marineros de Seattle están frescos como una rosa después de despachar a los Medias Blancas de Chicago en tres juegos.
Como las series por el campeonato de cada liga empiezan con un día de diferencia con el objetivo de poner el mayor número de juegos en las “horas pico” de la TV, pues hoy comienza una serie y mañana la otra. ¿Y quién descansa?… adivinó. Los descansados. Hoy van los Yanquis…
Ambas series son interesantes, y sin pronóstico. En una veremos al equipo del que posiblemente termine siendo el mejor shortstop de la historia, Alex Rodríguez, quien dio 41 jonrones y cometió apenas 10 errores. Pavoroso. En la otra, quizás al receptor más bateador que ha habido, Mike Piazza, opacando a Gabby Hartnett, Roy Campanella, Mickey Cochrane, Bill Dickey y Yogi Berra (bueno, a Josh Gibson no).
Fíjense cómo están de interesante las series que los puntos máximos de expectación puede que sean cuando manden los emergentes. Cuando los Yanquis anuncien a José Canseco, o mejor aún, cuando por los Cardenales Mark McGwire se encamine al plato.