Carlos Dionisio Suazo, Wilfredo Parrales y José Zamora, los únicos detenidos en el caso del telepuerto. LA PRENSA/OROZCO.

Así se montó el “telebisne” que “ordeñó” dos millones

Trabajadores de Enitel conectaron las 20 líneas en un cable de 50 pares, y las dejaron listas para funcionar Con las líneas y antenas instaladas, los operadores realizaban las llamadas internacionales sin “enrutarlas” ni transmitirlas a través de la Central Telefónica de Comunicaciones Internacionales, burlando los controles de Enitel sobre este tipo de comunicaciones Janelys […]

  • Trabajadores de Enitel conectaron las 20 líneas en un cable de 50 pares, y las dejaron listas para funcionar
  • Con las líneas y antenas instaladas, los operadores realizaban las llamadas internacionales sin “enrutarlas” ni transmitirlas a través de la Central Telefónica de Comunicaciones Internacionales, burlando los controles de Enitel sobre este tipo de comunicaciones

Janelys Carrillo Barrios [email protected]

Para conseguir las veinte líneas telefónicas que se necesitaban, y operar el telepuerto, los hondureños habrían orientado la consecución de personal que las solicitaría a la planta de Enitel.

El personal encargado de esta misión habría suscrito contratos de servicio telefónico con la empresa de telecomunicaciones y una vez aprobadas e instaladas las líneas, a nombre de cuatro de los implicados, se nombró como fiador de las mismas a Dimas Fausto Acuña.

Las conexiones de las veinte líneas se hizo desde el armario ubicado en la calle pasando por el poste de Enitel, hasta el interior de la casa, donde fueron comprimidas y juntadas en un solo cable telefónico de 50 pares.

A la vez, los hondureños y Meneses instalaron una estación terrena de comunicaciones internaciºonales que utilizaban para bajar la señal de satélite, consistente en una antena parabólica y equipos de comunicación internacional que conforma un telepuerto clandestino.

Con las líneas y antenas instaladas, los operadores realizaban las llamadas internacionales sin “enrutarlas” ni transmitirlas a través de la Central Telefónica de Comunicaciones Internacionales, burlando los controles de Enitel sobre este tipo de comunicaciones.

Esta central es la que controla el tráfico de llamadas y cuantifica la cantidad de dinero que deben pagar los abonados cuando usan el satélite para transmitir comunicaciones internacionales.

De esta manera, los procesados afectaron gravemente el patrimonio de Enitel e infringieron la Ley General de Telecomunicaciones, porque además de no cobrar las llamadas, la empresa debe pagar el alquiler de satélite que es de carácter internacional.  

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