Los tenaces líderes universitarios de la antigua Universidad Central

El combativo periodiquito “El Universitario” estaba a cargo de Eduardo Pérez Valle, Reynaldo Téfel, Luis Andara Ubeda y Rafael Córdoba Rivas Mario Fulvio Espinoza mario [email protected] Luis Andara Ubeda y Armando Arce Paiz han sido amigos durante más de medio siglo. Alguien podría decir en forma figurada que han sido amigos en las duras y […]

  • El combativo periodiquito “El Universitario” estaba a cargo de Eduardo Pérez Valle, Reynaldo Téfel, Luis Andara Ubeda y Rafael Córdoba Rivas

Mario Fulvio Espinoza mario [email protected]

Luis Andara Ubeda y Armando Arce Paiz han sido amigos durante más de medio siglo. Alguien podría decir en forma figurada que han sido amigos en las duras y en las maduras, pero esta aseveración es muy frágil por cuanto en nuestro país las grotescas rudezas con sus secuelas de muerte y corrupción salen a borbollones del cuerno de la abundancia, dejando apachurradas allá en el fondo, sin ninguna opción, a las dulzuras y placeres de la utopía de paz, fraternidad, democracia y justicia que tanto anhelamos.

Ha sido pues “en las duras” que se ha forjado la amistad de Luis y Armando que en amable controversia recuerdan sus años mozos, cuando eran rebeldes estudiantes de leyes de la Universidad Central de Nicaragua y en esa traza sufrieron apaleadas, carceleadas y hasta destierro de parte de la dictadura de Anastasio Somoza García, el fundador de la dinastía somocista.

Hemos conversado con ambos en una entrevista “al alimón” para recordar aquellos años que van de 1940 a 1946, cuando los estudiantes hicieron fracasar el proyecto del dictador de tener un Alma Mater adocenada y sometida a sus intereses.

Ocupaba entonces la Universidad Central de Nicaragua un hermoso caserón de dos pisos, con paredes pintadas de rojo bermellón. Se entraba a esa Alma Mater por un amplio portón que daba acceso al vestíbulo al fondo del cual se destacaba una hermosa escalera que conducía a la segunda planta.

“Estaba la Universidad situada en la Calle 15 de Septiembre –dice el doctor Andara Ubeda–, de la esquina de los Laboratorios Solka media cuadra al occidente; recuerdo que frente a ella estaba el bufete del ex sacerdote y abogado español Fruto Ruiz y Ruiz, profesor de Derecho Romano en la Escuela de Leyes.

“Antes de 1940 en ese edificio había funcionado el Lido Palace Hotel, que después se trasladó a otro local más amplio situado frente al Parque Infantil o Parque Frixione.

“El vecindario del Alma Mater estaba constituido así: en la esquina oriente, acera norte, los Laboratorios Solka, seguido por la casa de los hermanos del coronel Camilo Cervantes, después la Pensión Carazo de la señora Chepita Román y más abajo el edificio donde funcionó la Librería Recalde. Más allá, a las 25 varas, estaba la Foto Lux, propiedad del padre de Irene López.

“Sobre la acera sur de la Universidad teníamos de oriente a occidente la pulpería del señor Delagnau, un salón cervecero, y casas de familia cuyos nombres no recuerdo”.

w LAS PRIMERAS REINAS Y REYES FEOS

En opinión de ambos profesionales del Derecho, Somoza fundó la Universidad Central para satisfacer “un capricho” pero pensando en proporcionar a los bachilleres de la Academia Militar la oportunidad de estudiar una carrera. Las puertas del Alma Mater se abrieron en 1941 con cuatro facultades, Medicina, Derecho, Ingeniería y Farmacia. El primer rector fue el centroamericanista, doctor Salvador Mendieta, y los decanos de las facultades –en el orden que los hemos mencionado– eran el doctor Henry Debayle, doctor Joaquín Vigil, doctor José del Carmen Bengoechea y el ingeniero Julio Padilla.

“Lo primero que hicimos los estudiantes –expresa el doctor Arce Paiz–, fue organizarnos como Centro Universitario de Managua y conformar una comisión que redactara los estatutos. En la comisión estaban los bachilleres Julio Miranda Cortés, Rafael Saavedra Olivares, Armando Arce Paiz, Luis Andara Úbeda, Rafael Córdoba Rivas y Carlos Santos Berroterán.

“En un ambiente de camaradería, pues apenas éramos 187 alumnos, celebramos veladas y fiestas para elegir a la Reina y al Rey Feo de la UCN. Entre los reyes feos recuerdo a “Cacaseno” que era el estudiante Arsenio Alvarez Corrales, “Quasimodo” que fue el bajito y obeso Alejandro Pérez, de Masaya, y a “Yamamoto” que era el bachiller Leonte Valle López.

“Entre las reinas universitarias figuraron las bellas damitas de nuestra sociedad, Coco Sánchez, Cha Rosales Cortés, Conny Peña, Alicia Rivas y la bellísima Lilliam Molieri, hija de don Arturo Moliere, alto funcionario del Banco Nacional. En esas celebraciones recibíamos el apoyo del Club Internacional y del Victory Club, lo mismo que el del señor Armando Ríos, gerente de la Cervecería Xolotlán”.

w LOS PRIMEROS MOVIMIENTOS DE PROTESTA

Pero no todo era jolgorio en la Universidad puesto que el estudiantado repudiaba las acciones del dictador y a los “bachilleres guardias” que se habían matriculado. Se buscaba un pretexto para dar rienda suelta a la protesta estudiantil y este llegó en 1944. El doctor Andara lo relata así:

“Tomamos como detonante las masacres realizadas por Ubico en Guatemala y por Maximiliano Hernández en El Salvador, al extremo que se publicó una caricatura en la que aparecían montados en un macho los dos dictadores con una leyenda que decía: “Por si aguanta el macho pasamos por Tacho”.

“Planeamos expulsar a los alumnos somocistas de la Academia, que sólo eran diez, y nos reunimos en asamblea. Logramos sacar a tres cuyos nombres me reservo puesto que ya son difuntos. La rebeldía estudiantil hizo que Somoza dijera que había tenido dos hijas: la Academia Militar y la Universidad Central, pero que una de ellas se le había prostituido. Ya el rector Mendieta había sido sustituido por el doctor Modesto Armijo, y este –en virtud de las manifestaciones universitarias–, fue cambiado interinamente por el doctor Mariano Fiallos.

Después a Fiallos le sucedió el doctor Benjamín Argüello, un sabio, pero como era militar y ya de una edad muy avanzada, eso le conducía a debilidades, al extremo que cuando lo llamaba por teléfono un oficial de mayor rango, este buen profesor tomaba el aparato con la izquierda, se ponía de pie y con la mano derecha hacía el saludo de la Guardia. Pero fue un magnífico rector que supo sortear las dificultades, un orgullo para el Alma Mater”.

“El 25 de junio de 1944 los estudiantes de Farmacia obsequiaron una cena a los profesores de la Universidad en el Jardín de las Rosas de La Cervecería, allí los bachilleres Francisco Frixione y Alejandro Dávila Bolaños en sendos discursos condenaron los actos sangrientos de Guatemala y al régimen de Somoza García.

w LA JORNADA DEL 27 DE JUNIO DE 1944

“El martes 27 de junio de 1944 organizamos un mitin de protesta que tuvo un lleno completo, inició el acto el entonces presidente del Centro Universitario, bachiller Fernando Agüero Rocha, con un candente discurso. Le siguieron en el uso de la palabra los bachilleres Carlos Báez Díaz y Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien terminó llamando “Chacal de Tiscapa” a Somoza para concluir vivando a Sandino.

“Se nos ocurrió también hacer una manifestación pidiendo la renuncia de Somoza, salimos por la Calle 15 hasta llegar a la esquina donde quedaba la Camisería Récord, allí doblamos a la izquierda hacia los mercados con la idea de sumar a la gente que en efecto se nos agregó y aquello se hizo grande. Al llegar a la esquina de Los Mejores Trajes Gómez, el bachiller Francisco Frixione, de pie sobre un barril, pronunció el primer discurso que se dijo contra Somoza en la calle, y dio la casualidad que junto al barril estaba el teniente Francisco Aguirre Baca, en ese tiempo el hombre de confianza de Somoza y jefe de la Seguridad del tirano.

“Después enrumbamos hacia la Calle Colón y de allí a la Avenida de El Hormiguero donde la Guardia Nacional estaba reconcentrada. Allí nos acorralaron y apresaron a muchos. Después los principales líderes estudiantiles, 22 en total, fueron confinados a Corn Island, de la cual sólo lograron regresar cuando se decretó una amnistía.

w LA JORNADA DEL 10 DE NOVIEMBRE DE 1946

“Otra jornada de protesta heroica tuvo lugar durante la visita que hizo a Nicaragua el presidente electo de Chile, don Juan Antonio Ríos. Las autoridades del Centro Universitario decidieron que yo pronunciara el discurso de saludo del Alma Mater al honorable visitante en su hospedaje del Gran Hotel.

“Pero hubo un bochinche enorme entre los estudiantes y la Guardia, de lo cual yo no puedo dar testimonio porque no lo vi, se repartió mucha culata y palo mientras yo estaba a buen recaudo esperando que el visitante llegara a las dos de la tarde al hospedaje.

“Todo iba bien, pero al cruzar la acera del Gran Hotel unos guardias ultrajaron a una mujer embarazada. A mí se me ocurrió intervenir y entonces el apaleado y encarcelado fui yo, así que no pude pronunciar el tal discurso del cual había copia que fue leída por el ingeniero Aníbal Arana, hoy en la paz de Dios.

w UNA BREVE LISTA DE REBELDES

“Somoza se dio cuenta de lo que significaba el estudiantado y decidió cerrar la Universidad en 1946. Nosotros nos organizamos y fundamos la Universidad Libre de Nicaragua que tuvo breve vida. Eramos gente muy seria y primero que todo opositores a Somoza; no distinguíamos de partidos, nuestra meta era derribar al tirano”, concluye el doctor Andara Úbeda.

Como colofón a estos testimonio el doctor Arce Paiz nos entregó una lista de los principales líderes estudiantiles de aquello años. Ellos fueron, algunos viven aún: Manuel Antonio Valdivia, Edgard Santos, Mario Flores Ortiz, Pedro Joaquín Chamorro hijo, Rodolfo Emilio Fiallos, Manuel Cordero Sanhueza, Carlos Castillo Alemán, Ignacio Zelaya Paiz, Gonzalo Barberena, Diego Manuel Robles, Francisco Buitrago, Juan Zelaya hijo, Emilio Rothschuh, Marvin Caldera, Armando Arce Paiz, Jorge Armijo Mejía y otros más.

Mario Fulvio Espinoza

mario [email protected]

Luis Andara Ubeda y Armando Arce Paiz han sido amigos durante más de medio siglo. Alguien podría decir en forma figurada que han sido amigos en las duras y en las maduras, pero esta aseveración es muy frágil por cuanto en nuestro país las grotescas rudezas con sus secuelas de muerte y corrupción salen a borbollones del cuerno de la abundancia, dejando apachurradas allá en el fondo, sin ninguna opción, a las dulzuras y placeres de la utopía de paz, fraternidad, democracia y justicia que tanto anhelamos.

Ha sido pues “en las duras” que se ha forjado la amistad de Luis y Armando que en amable controversia recuerdan sus años mozos, cuando eran rebeldes estudiantes de leyes de la Universidad Central de Nicaragua y en esa traza sufrieron apaleadas, carceleadas y hasta destierro de parte de la dictadura de Anastasio Somoza García, el fundador de la dinastía somocista.

Hemos conversado con ambos en una entrevista “al alimón” para recordar aquellos años que van de 1940 a 1946, cuando los estudiantes hicieron fracasar el proyecto del dictador de tener un Alma Mater adocenada y sometida a sus intereses.

Ocupaba entonces la Universidad Central de Nicaragua un hermoso caserón de dos pisos, con paredes pintadas de rojo bermellón. Se entraba a esa Alma Mater por un amplio portón que daba acceso al vestíbulo al fondo del cual se destacaba una hermosa escalera que conducía a la segunda planta.

“Estaba la Universidad situada en la Calle 15 de Septiembre –dice el doctor Andara Ubeda–, de la esquina de los Laboratorios Solka media cuadra al occidente; recuerdo que frente a ella estaba el bufete del ex sacerdote y abogado español Fruto Ruiz y Ruiz, profesor de Derecho Romano en la Escuela de Leyes.

“Antes de 1940 en ese edificio había funcionado el Lido Palace Hotel, que después se trasladó a otro local más amplio situado frente al Parque Infantil o Parque Frixione.

“El vecindario del Alma Mater estaba constituido así: en la esquina oriente, acera norte, los Laboratorios Solka, seguido por la casa de los hermanos del coronel Camilo Cervantes, después la Pensión Carazo de la señora Chepita Román y más abajo el edificio donde funcionó la Librería Recalde. Más allá, a las 25 varas, estaba la Foto Lux, propiedad del padre de Irene López.

“Sobre la acera sur de la Universidad teníamos de oriente a occidente la pulpería del señor Delagnau, un salón cervecero, y casas de familia cuyos nombres no recuerdo”.

LAS PRIMERAS REINAS Y REYES FEOS

En opinión de ambos profesionales del Derecho, Somoza fundó la Universidad Central para satisfacer “un capricho” pero pensando en proporcionar a los bachilleres de la Academia Militar la oportunidad de estudiar una carrera. Las puertas del Alma Mater se abrieron en 1941 con cuatro facultades, Medicina, Derecho, Ingeniería y Farmacia. El primer rector fue el centroamericanista, doctor Salvador Mendieta, y los decanos de las facultades –en el orden que los hemos mencionado– eran el doctor Henry Debayle, doctor Joaquín Vigil, doctor José del Carmen Bengoechea y el ingeniero Julio Padilla.

“Lo primero que hicimos los estudiantes –expresa el doctor Arce Paiz–, fue organizarnos como Centro Universitario de Managua y conformar una comisión que redactara los estatutos. En la comisión estaban los bachilleres Julio Miranda Cortés, Rafael Saavedra Olivares, Armando Arce Paiz, Luis Andara Úbeda, Rafael Córdoba Rivas y Carlos Santos Berroterán.

“En un ambiente de camaradería, pues apenas éramos 187 alumnos, celebramos veladas y fiestas para elegir a la Reina y al Rey Feo de la UCN. Entre los reyes feos recuerdo a “Cacaseno” que era el estudiante Arsenio Alvarez Corrales, “Quasimodo” que fue el bajito y obeso Alejandro Pérez, de Masaya, y a “Yamamoto” que era el bachiller Leonte Valle López.

“Entre las reinas universitarias figuraron las bellas damitas de nuestra sociedad, Coco Sánchez, Cha Rosales Cortés, Conny Peña, Alicia Rivas y la bellísima Lilliam Molieri, hija de don Arturo Moliere, alto funcionario del Banco Nacional. En esas celebraciones recibíamos el apoyo del Club Internacional y del Victory Club, lo mismo que el del señor Armando Ríos, gerente de la Cervecería Xolotlán”.

LOS PRIMEROS MOVIMIENTOS DE PROTESTA

Pero no todo era jolgorio en la Universidad puesto que el estudiantado repudiaba las acciones del dictador y a los “bachilleres guardias” que se habían matriculado. Se buscaba un pretexto para dar rienda suelta a la protesta estudiantil y este llegó en 1944. El doctor Andara lo relata así:

“Tomamos como detonante las masacres realizadas por Ubico en Guatemala y por Maximiliano Hernández en El Salvador, al extremo que se publicó una caricatura en la que aparecían montados en un macho los dos dictadores con una leyenda que decía: “Por si aguanta el macho pasamos por Tacho”.

“Planeamos expulsar a los alumnos somocistas de la Academia, que sólo eran diez, y nos reunimos en asamblea. Logramos sacar a tres cuyos nombres me reservo puesto que ya son difuntos. La rebeldía estudiantil hizo que Somoza dijera que había tenido dos hijas: la Academia Militar y la Universidad Central, pero que una de ellas se le había prostituido. Ya el rector Mendieta había sido sustituido por el doctor Modesto Armijo, y este –en virtud de las manifestaciones universitarias–, fue cambiado interinamente por el doctor Mariano Fiallos.

Después a Fiallos le sucedió el doctor Benjamín Argüello, un sabio, pero como era militar y ya de una edad muy avanzada, eso le conducía a debilidades, al extremo que cuando lo llamaba por teléfono un oficial de mayor rango, este buen profesor tomaba el aparato con la izquierda, se ponía de pie y con la mano derecha hacía el saludo de la Guardia. Pero fue un magnífico rector que supo sortear las dificultades, un orgullo para el Alma Mater”.

“El 25 de junio de 1944 los estudiantes de Farmacia obsequiaron una cena a los profesores de la Universidad en el Jardín de las Rosas de La Cervecería, allí los bachilleres Francisco Frixione y Alejandro Dávila Bolaños en sendos discursos condenaron los actos sangrientos de Guatemala y al régimen de Somoza García.

LA JORNADA DEL 27 DE JUNIO DE 1944

“El martes 27 de junio de 1944 organizamos un mitin de protesta que tuvo un lleno completo, inició el acto el entonces presidente del Centro Universitario, bachiller Fernando Agüero Rocha, con un candente discurso. Le siguieron en el uso de la palabra los bachilleres Carlos Báez Díaz y Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien terminó llamando “Chacal de Tiscapa” a Somoza para concluir vivando a Sandino.

“Se nos ocurrió también hacer una manifestación pidiendo la renuncia de Somoza, salimos por la Calle 15 hasta llegar a la esquina donde quedaba la Camisería Récord, allí doblamos a la izquierda hacia los mercados con la idea de sumar a la gente que en efecto se nos agregó y aquello se hizo grande. Al llegar a la esquina de Los Mejores Trajes Gómez, el bachiller Francisco Frixione, de pie sobre un barril, pronunció el primer discurso que se dijo contra Somoza en la calle, y dio la casualidad que junto al barril estaba el teniente Francisco Aguirre Baca, en ese tiempo el hombre de confianza de Somoza y jefe de la Seguridad del tirano.

“Después enrumbamos hacia la Calle Colón y de allí a la Avenida de El Hormiguero donde la Guardia Nacional estaba reconcentrada. Allí nos acorralaron y apresaron a muchos. Después los principales líderes estudiantiles, 22 en total, fueron confinados a Corn Island, de la cual sólo lograron regresar cuando se decretó una amnistía.

LA JORNADA DEL 10 DE NOVIEMBRE DE 1946

“Otra jornada de protesta heroica tuvo lugar durante la visita que hizo a Nicaragua el presidente electo de Chile, don Juan Antonio Ríos. Las autoridades del Centro Universitario decidieron que yo pronunciara el discurso de saludo del Alma Mater al honorable visitante en su hospedaje del Gran Hotel.

“Pero hubo un bochinche enorme entre los estudiantes y la Guardia, de lo cual yo no puedo dar testimonio porque no lo vi, se repartió mucha culata y palo mientras yo estaba a buen recaudo esperando que el visitante llegara a las dos de la tarde al hospedaje.

“Todo iba bien, pero al cruzar la acera del Gran Hotel unos guardias ultrajaron a una mujer embarazada. A mí se me ocurrió intervenir y entonces el apaleado y encarcelado fui yo, así que no pude pronunciar el tal discurso del cual había copia que fue leída por el ingeniero Aníbal Arana, hoy en la paz de Dios.

UNA BREVE LISTA DE REBELDES

“Somoza se dio cuenta de lo que significaba el estudiantado y decidió cerrar la Universidad en 1946. Nosotros nos organizamos y fundamos la Universidad Libre de Nicaragua que tuvo breve vida. Eramos gente muy seria y primero que todo opositores a Somoza; no distinguíamos de partidos, nuestra meta era derribar al tirano”, concluye el doctor Andara Úbeda.

Como colofón a estos testimonio el doctor Arce Paiz nos entregó una lista de los principales líderes estudiantiles de aquello años. Ellos fueron, algunos viven aún: Manuel Antonio Valdivia, Edgard Santos, Mario Flores Ortiz, Pedro Joaquín Chamorro hijo, Rodolfo Emilio Fiallos, Manuel Cordero Sanhueza, Carlos Castillo Alemán, Ignacio Zelaya Paiz, Gonzalo Barberena, Diego Manuel Robles, Francisco Buitrago, Juan Zelaya hijo, Emilio Rothschuh, Marvin Caldera, Armando Arce Paiz, Jorge Armijo Mejía y otros más.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí