Fabián Medina [email protected]
Eduardo Marín, Coordinador de Unidad de Estudio Territoriales del MAG-FOR, es un experto en el conocimiento de suelos. El dice que la solución al problema de la zona seca es “cosechar agua”, que es reforestar para que el suelo pueda retener agua y recobrar la fertilidad.
-¿Técnicamente a qué se le llama zona seca?
“En realidad en Nicaragua le mal llamamos zonas secas porque no son zonas secas. Zonas secas son todas aquellas donde generalmente llueve menos de 300 milímetros por año. Por ejemplo, la zona mediterránea de España, de California, la parte costera de Chile, de Perú y el sur de Ecuador. Menos de 200 milímetros ya es desierto.
“Nosotros le llamamos zona seca a ciertas zonas bien caracterizadas en Nicaragua, que vienen a cubrir aproximadamente 20 mil kilómetros cuadrados, y comprende unos 54 municipios, donde tenemos lluvias que oscilan entre los 600 milímetros, Macuelizo, Somoto, a 1,100 milímetros en León, la zona de Río Viejo, San Francisco Libre, Santa Rosa del Peñón”.
-¿Estas zonas secas son parte de un proceso de desertificación que vive Nicaragua?
“Sí. Le llamamos zona seca por varias razones. Primero porque tienen una distribución de la lluvia irregular y las siembras de primera son de alto riesgo, con “Niño” o sin “Niño”. El que siembre frijol de 185 días, pierde. Generalmente las lluvias comienzan a finales de mayo y llueve junio irregularmente y ya en julio entra la canícula, y el cultivo no ha entrado a floración, entonces automáticamente se pierde la producción. Y si todavía cae su garúa cuando entró a floración, no llueve cuando entró a llenado. Entonces es donde los rendimientos se vienen al suelo. Sin embargo, la postrera es más segura.
De las cuatro temporadas que nosotros tenemos de lluvia, primera, postrera, postrerón y apante, ahí solamente es segura la postrera”.
“El otro criterio es que la mayoría de estos municipios que están dentro de la zona seca son de topografía accidentada. Son suelos superficiales, fuertemente erosionados. Es decir, tienen una fertilidad bajísima, usan mucho fertilizante para obtener rendimientos satisfactorios, y por otro lado son muy pedregosos. ¿A qué se debe esto? Esto se debe a ese proceso de desertificación, debido a la deforestación. Ahí no hay árboles, todo eso es pelado. Se combina entonces la baja precipitación, la mala distribución de la lluvia con la calidad de los suelos y la topografía, para que sean zonas marginales”.
-¿Eso desde cuándo empezó a ocurrir?
“Eso es histórico. Desde que empezamos a hacer estudios en 1965 eso ya existía. Los que pasa es que en ese tiempo no existía tanta deforestación como ahora. La deforestación comenzó a incrementarse después de la guerra, cuando empezaron a hacer cooperativas”.
-Estas zonas van a ser desierto en algún momento?
“Sí, pero no porque no llueva, porque si nosotros miramos las precipitaciones de Cinco Pinos, Somotillo, llueve 1,750 milímetros, y si vamos a San José de Cusmapa ahí llueve de 850 milímetros para arriba”.
-¿Es un mito eso de que los árboles llaman la lluvia?
“No, no, no. La vegetación no tiene que ver nada con la lluvia. La vegetación con lo que tiene que ver es con el ciclo hidrológico, que es cuando llueve y si hay vegetación el agua se infiltra y pasa a alimentar los riachuelos, los ojos de agua y eso pasa a alimentar los ríos. Entonces los ríos corren, fluyen. Pero cuando se corta la vegetación, entonces el agua escurre superficialmente y lo que se infiltra es muy poco o casi nada y toda el agua se va a los cauces, a los riachuelos, los sedimenta y los seca. Lo que se seca son los ríos, pero si uno abre un hoyo abajo hay agua, pero no corre superficialmente”.
“Donde se forma el agua es en el mar. De ahí es donde viene la lluvia. Por la evaporación del mar se forman las nubes y las nubes vienen a terreno continental, se encuentran con una cordillera y ahí es donde se derrama el agua”.
“¿Por qué llueve en el mar que no hay vegetación? Ahí es donde se forman las lluvias, los huracanes y una vez que se forman entran en tierra continental por la fuerza y ahí es donde se desvanecen. Si nosotros eliminamos toda la vegetación en la Costa Atlántica, ahí siempre va a llover lo mismo”.
-¿Cuál es a su criterio la salida, porque algunos ONG están planteando sistemas de microrriego?
“La salida no es esa. La salida es reforestar, es lo que se llama “cosecha de agua”: reforestar los bosques de galería, que son los que están a la orilla del río o de las quebradas, porque todo ese bosque se lo comieron, lo hicieron leña”.
-Hay agua subterránea ahí?
“Es muy limitada. Y el agua subterránea que hay ahí es para el consumo humano que es la prioridad número uno. Hay que instalar sistemas de riego de bajo consumo de agua: goteo y aspersión”.