- Un equipo que
parecía ir hacia ningún lado,
ha saltado
espectacularmente al futuro
Edgard Rodríguez [email protected]
Dusty Baker lo había anticipado.
“Seremos el equipo de la segunda mitad de la campaña”, dijo con la firmeza de un perfecto creyente el manager de los Gigantes, mientras el equipo se debatía en una deprimente etapa a mediados de la temporada, llegando casi a la desesperación.
La noche del jueves, la profesía de Baker se hizo realidad y el champán corrió por el dogout y buena parte del terreno de juego, para lavar los años de frustración, mientras el equipo quedaba listo para seguir su lucha en busca de la gloria de octubre.
Por segunda vez en los últimos cuatro años, San Francisco capturó el banderín de la división Oeste de la Liga Nacional. Y a diferencia de su última coronación, la tropa proyecta solidez y un hambre de triunfo que podría provocar asombro en el play-off.
¿Cómo pudiste tener esa visión?, preguntó un periodista a un excitado Baker en la sala de conferencias del “Pac Bell”… ¿Y cómo voy a saberlo?… simplemente expresé un deseo que todos compartíamos, y comenzamos a trabajar”, agregó el timonel.
Los Gigantes comenzaron la temporada con 3 victorias y 9 derrotas. Y para el 28 de mayo, se encontraban 9 juegos debajo de los Diamondbacks. Ahora en cambio, han ganado 18 de sus últimos 22 y tienen el mejor récord de la liga con 92-60.
“Si me hubieran dicho que esto pasaría, no lo habría creído. Es extraordinario. El club se articuló y las victorias fueron llegando a veces hasta ante nuestro propio asombro”, dijo el nicaragüense Marvin Benard, quien resultó bien bañado de champán.
Hace un año, los Gigantes vieron coronarse monarcas del Oeste a los Diamondbacks, quienes lo consiguieron en el “Candlestick Park”… Ahora los papeles se invirtieron y Arizona sintió en carne propia algo de su propia medicina.
“El año pasado nosotros se lo hicimos. Ahora ellos nos lo han hecho a nosotros”, dijo Luis González, el notable cañonero de Arizona, cuyo conjunto ha quedado descartado, dada la respetable ventaja de 6 juegos que tienen los Mets como equipo comodín.
San Francisco no impacta por su personal. Más allá de Barry Bonds y Jeff Kent, que funcionaron como una “mancuerna fuera de serie”, el resto de jugadores cumplen pero no son superestrellas. Sin embargo, Baker los amalgamó y los éxitos no han faltado.
Ahora queda ver qué harán en los play-off frente a un rival aún no determinado… Lo que está claro es que este club ha demostrado que el nombre que lleva, no le queda grande.