Edgard Tijerino M.Enviado Especial [email protected]
SYDNEY, AUSTRALIA.- ¿Correrá Rigoberto Calderón los 100 metros?… No, no estoy bromeando, ni recurriendo a un sarcasmo aguijoneante, sino remitiéndome a esta hoja que tengo aquí al lado de mi computadora en el Centro de Prensa del fabuloso complejo deportivo que adorna Sydney y que parece ser un producto de la fantasía.
Calderón corriendo en 100 metros, la prueba relámpago de estos Juegos, era, antes del aterrizaje aquí de la pequeña escuadra nica, algo tan improbable como que yo aparezca en pantalla reclamando urgentemente un peine… ¿No les parece?
Calderón está listado en los 100 metros, como nacido el 21 de abril de 1970, sin peso, sin antecedentes inmediatos en el evento, y –asómbrense, pero traten de no caer al piso que pueden golpearse- con un tiempo de 14 segundos, bueno para señoras gordas que regresan a prisa a la cocina en busca de un limpiador que se les olvidó.
Claro, si hay alguien inocente en esta triste historia, que no es la de un ranchero enamorado, es Calderón… Todos saben que esforzado atleta nagaroteño, es un lanzador de jabalina, dueño de una marca respetable en el circuito Centroamericano, y que supuestamente, está aquí precisamente para eso, es decir para disparar el dardo lo más lejos posible, no para cantar con el acompañamiento de una guitarra: solo, triste y abandonado.
Los lanzadores de jabalina, tienen que tener un buen despegue… Esa veloz proyección antes del llamado “paso cruz”, permite inyectarle más potencia al impulso, pero una cosa es un buen despegue, vigoroso, y otra, muy diferente, correr los 100 metros.
Es natural preguntarse: ¿A que vino la delegación nica a Sydney?… ¿A inventar, a bromear, a mostrar su falta de información?… Es dramáticamente increíble amigos.
¿Qué se dice de esta confusión?… En la Sala de Prensa me explican que cuando un país no tiene atletas con marcas mínimas A o B, se les permite dos participantes –obviamente no competidores- que sean de pista, no de campo, y que inscriban en sólo una prueba, preferentemente de las rápidas, nada que ver con los 10 mil metros o el Maratón, en las cuales quedar muy rezagados equivale a provocar un gran atraso.
Calderón es de campo, y como tal, no tenía sitio… Además, las inscripciones para estos casos se cerraron el 11, y Nicaragua consiguió una aprobación extraordinaria para necesarias modificaciones: 1) Fijar a Maritza Figueroa en los 400, olvidándose de los 100 y los 200 como se informó previamente en un detalle elaborado para el periodismo por el Comité Olímpico, y 2) Colocar a Calderón, insólitamente, en los 100 metros, y con un tiempo de 14 segundos.
Esto es una burla a los Juegos y al atleta, que es enviado a la “piedra de los sacrificios” para ser inmolado, sin que esto preocupe a unos directivos sólo ansiosos de viajar, y de estar aquí, no importa a que costo, aunque en ese costo, vaya incluido un severo daño a un atleta que vino con la ilusión de buscar una marca personal en dardo.
Hasta hoy, la actuación nica en estos Juegos, ha sido la más débil a lo largo de 32 años, porque ni siquiera hemos podido acercarnos a los registros caseros, y porque nunca antes fue necesario desembocar en el callejón de la ridiculez, para justificar nuestra presencia aquí.
El colmo, es que la presencia de Calderón en los 100 metros, podría ser evitada por gente de la Federación Internacional según me explicaban en la Sala de Prensa, algo que debería de ser determinación nuestra…No es posible que yo me registre como periodista, y que, por no haber sido debidamente inscrito, aparezca listado como asistente médico…Además, y esto es peor aún, que me dejen funcionar en un alarde de irresponsabilidad.
¿Desde cuando dos bolas malas hacen un strike?… Eso deberían entenderlo nuestros dirigentes, por siempre inexpertos, aunque hayan viajado tanto.
Visto está, que la capacidad, no la otorga, el número de visas que tenga nuestro pasaporte, sino la preocupación por aprender, por ser verdaderamente útiles al deporte, y eso, todavía no entra en el decálogo de los Olímpicos pinoleros.