Edgard Rodriguez [email protected]
Debo confesar que cuando el Comité Olímpico Nacional imploraba al gobierno en busca de ayuda para realizar el viaje a Sydney, fui de quienes se solidarizaron con ese esfuerzo. Me pareció justo con los atletas cuya entrega y sacrificio no tiene otra recompensa que viajar.
Ahora sé que me equivoqué, como el mismo gobierno que dio la ayuda… Cierto, no me saqué ni un centavo de mi bolsa. De hecho no tengo. Pero pago impuestos y en cierto modo siento que efectivamente se ha malgastado tanta plata. Está bien que se reconozca a los atletas, pero no a ese precio.
Y lo que es peor, es que lo que aún queda de crédito deportivo para Nicaragua, ha sido despilfarrado… No creo que a alguien le guste eso de que terminemos últimos en lo que participemos. Esa no es una forma de proyectar al país. Al contrario, se le desprestigia más de lo que está.
Sin embargo, lo que más preocupa es la actitud. Actitud de dirigentes deportivos y de los propios atletas, y hasta de nosotros los periodistas. Es decir, aquí no hay una actitud por mejorar. Este problema lo sufrimos cada cuatro años y da la impresión que nos tiene sin cuidado.
El colmo es lo que ha sucedido en el Atletismo, donde se inscribió a un jabalinista como velocista, sólo para justificar el viaje de un dirigente. Esa es una zanganada. Alguien honesto, renunciaría. Pero aquí nos vale… Y todo esto no es más que un reflejo de la sociedad que vivimos.
Ahora, de ninguna manera creo que lo mejor sea no asistir. No. Nada se gana con excluirnos. Además, es obligación del Comité Olímpico Internacional garantizar la presencia de todos los países. Lo que no es correcto es que haya ido tanta gente (22) y a nada. Eso cuesta 150 mil dólares.
Por Nicaragua objetivamente sólo clasificó un atleta, que es Carlos Delgado. Pues sólo él hubiese ido. Ah, que los demás viajaron invitados? Pero ni así se justifica. Sencillamente si no tenemos nivel para realizar un papel decente, mejor no salir y así se evita tanto desperdicio.
Aquí en LA PRENSA hemos recibido muchos mensajes desde el exterior, incluso varios desde Australia, en los que aseguran estar contentos con la presencia de los nicas en Sydney. Yo lo siento, pero a mí lo que me ha dado es pena. No entiendo cómo se puede proyectar al país de ese modo.
Ahora, el principal culpable de todo es el gobierno. No porque haya dado la ayuda para ir, sino porque jamás se ha interesado en ayudar al deporte. Respaldarlo no es conseguirle los pasajes, sino garantizar una preparación adecuada para que no se salga sólo a hacer el ridículo como ha ocurrido.