- Escándalo de corrupción que sacudió a Perú, obligó a Alberto Fujimori a anunciar su retiro del poder
- El caso Fujimori es interpretado por analistas nacionales como un “campanazo” para Nicaragua
- En 1990 Alberto Fujimori, tres veces Presidente de Perú, asumía su primer período sin imaginar que 10 años después su principal asesor, Vladimiro Montesinos, se vería envuelto en un escándalo de corrupción y provocaría la decisión de hacerlo convocar a elecciones y abstenerse de participar en ellas.
José Adán Silva [email protected]
El anuncio del presidente peruano Alberto Fujimori, de convocar a nuevas elecciones y acortar su tercer período presidencial en un año, es considerado por analistas nicaragüenses como un mensaje que debe ser tomado en cuenta por las autoridades nacionales, para brindar a los próximos procesos electorales mayor legitimidad y evitar cualquier sospecha de fraude.
Fujimori, quien hizo su sorprendente anuncio el sábado por la noche, fue sacudido por un escándalo de corrupción de su asesor del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), Vladimiro Montesinos. El otrora hombre influyente en el gobierno peruano, apareció en un video mostrado por el canal “N” de televisión, presuntamente sobornando al congresista Alberto Kouri, del Partido Perú Posible, para que se cambiara a las filas del oficialismo.
“Proyectando a Nicaragua la experiencia peruana, es indiscutible la politización del Consejo Supremo Electoral (CSE), a favor de las paralelas, aplicando una Ley Electoral (…) que fue convenida en secreto y diseñada para los pactantes, sin contar con el consentimiento de los partidos afectados”, expresó el ex canciller nicaragüense Emilio Alvarez Montalván.
De acuerdo a Alvarez, en Nicaragua se están gestando muchos de los escenarios que llevaron a Fujimori a dimitir en su tercer gobierno, principalmente por la aplicación de la Ley Electoral, que calificó de excluyente.
Por su parte el Presidente de Etica y Transparencia, Carlos Tünnermann, expresó que Fujimori no deja el poder por el caso de corrupción destapado, sino por falta de legitimidad con que logró conquistar su tercera Presidencia.
“La lección que podemos aprender es que en un proceso electoral, aún cuando se declaren los resultados finales por un organismo electoral, si los resultados son cuestionados por los observadores, nunca va a haber legitimidad. Un gobierno no puede ser de ninguna manera sujeto de la más mínima sospecha de manipulación, de fraude o de corrupción”, dijo Tünnermann.
Por su parte el jurista Alejandro Serrano Caldera, expresó que la situación que se está viviendo en Perú, obedece a “la violación de los principios más elementales de la democracia, como es la libertad de las personas a elegir voluntariamente a sus autoridades”.
UN ESCENARIO SIMILAR EN NICARAGUA
Rafael Roncagliolo: “Francamente no creo que en Nicaragua haya un problema de un gobierno manipulado por el Ejército, es un cuadro distinto”.
Emilio Alvarez : “La última lección es para la OEA, que debe actuar preventivamente denunciando leyes, reglamentos y procedimientos ilegales”.
Carlos Tünnermann : “A las autoridades electorales de Nicaragua les corresponde hoy evitar que se le mire con la desconfianza con que se mira a Perú”.
Alejandro Serrano : “Si en el curso del proceso aquí se llegara a abrirle espacio a una Asamblea Constituyente con afanes reeleccionistas, estaríamos andando el mismo camino del Perú”.