Eduardo Enríquezeduardo.enrí[email protected]
Ernesto Rodríguez Rueda y don César Delgadillo Machado se conocen desde hace más de 10 años, pues trabajaron juntos en el entonces Ministerio de Construcción y Transporte. Delgadillo era director de Puertos y Rodríguez su subordinado como director de Transporte Acuático.
Según fuentes cercanas a la empresa, con los años Delgadillo había desarrollado “una confianza total” en Rodríguez Rueda, confianza de la que supuestamente éste se aprovechó para montar la estafa en Servicios Navieros y Marítimos, S.A. (Semar), donde el propio Delgadillo lo había llevado como Gerente General.
Según Rodríguez Rueda, él no estaba autorizado para emitir bonos de prenda y firmarlos, sino que eran Delgadillo Machado (como presidente de la Junta Directiva) y el presidente ejecutivo, Luis Gerardo Robleto, “pero ellos lo hacían sobre los documentos que la estructura operativa les enviaba”, aseguró la fuente.
“Rodríguez Rueda tenía bajo su responsabilidad al gerente de operaciones, a los supervisores y a los bodegueros. Una vez que el gerente general revisa y constata con las actas de entrega que el producto está en bodega, se la pasa a Delgadillo Machado y (Luis Gerardo) Robleto, pero ellos firman sobre la base que su gerente les constató con su estructura orgánica”, explicó la fuente.
“El gerente general tiene la responsabilidad de confirmar la cantidad y calidad del producto que está embodegado”, agregó.
Para lograr que toda la estructura trabajara a su favor, Rodríguez Rueda habría colocado “a su gente”, familiares políticos, en diferentes escalones de mando dentro de la empresa.
Para la fuente, también hubo excesiva confianza por parte de los ejecutivos, pues aunque el presidente ejecutivo, Luis Gerardo Robleto, debía de supervisar lo que hacía Rodríguez, éste nunca lo hizo. “¿Cómo es posible que Robleto nunca haya ido a las bodegas?”, se preguntó.
Pero también considera que la declaración jurada que dio Rodríguez Rueda en Miami es un intento de sacudirse la responsabilidad de la estafa, que en el caso de Semar llega a 30 millones de dólares.
La mejor prueba que Ernesto es el que dirigió todo, es que cuando sale de Semar para Almacena “llega a montar el mismo muñeco allá también”, concluyó la fuente.