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A exactamente 44 días de subir a la tarima de competencias en los Juegos Olímpicos de Sydney, Australia, el reconocido levanta pesas Orlando Vásquez se encuentra atravesando la fase más complicada e importante de su preparación.
“Es la competitiva en la que aumenta la intensidad y baja el volumen”, sostiene Esmildo López, asesor cubano que prepara a la Selección Nacional de Levantamiento de Pesas.
“Es un período donde hay que trabajar mucho y no se puede fallar a los entrenamientos”, sugiere.
Junto al leonés Carlos Delgado y el tirador Walter Martínez, Vásquez, representan la escuadra de avanzada dentro de la esforzada delegación nicaragüense que participará en la cita olímpica de Sydney.
Ellos son la máxima esperanza de forzar una hazaña o de lograr una presentación decorosa.
El contingente pinolero lo completan Marcelino López y Fernanda Cuadra, en natación, Maritza Figueroa y Rigoberto Calderón en atletismo.
El “pequeño acorazado” tiene previsto debutar en las Olimpíadas el sábado 16 de septiembre cuando se ponga en marcha el torneo de levantamiento de pesas con las pruebas en la categoría de los 56 kilos, en el Centro de Convenciones del Muelle Darling.
“Orlando ha estado trabajando bien con repeticiones en arranque y envión”, agrega López.
En este lapso Vásquez se ha fajado haciendo frecuencias de 105 y 110 kilos en arranque y de 130 y hasta 135 en envión.
“Esto implica aumento de porcentaje en la fuerza y disminución del volumen en la carga”, explica López al hablar sobre los procedimientos técnicos por los que hay que pasar para poder alcanzar la mejor forma deportiva.
En Sydney, el mejor pesista de todos los tiempos en Nicaragua se encuentra obligado a levantar la barra y los discos con un peso de 115 ó 117 en arranque y de 142 ó 145 en envión.