MARIELA OCON RODRIGUEZ [email protected]
De 690 casas censadas en las comunidades del Valle de la Laguna, La Ermita, El Hatillo, El Valle y El Chilamate, afectadas por los terremotos de julio, el 60 por ciento resultaron inseguras, el 29 habitable y el 11 por ciento su seguridad está en duda.
Según el informe preliminar realizado por estudiantes de las carreras de Ingeniería Civil y Arquitectura de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), las causas se deben a que las casas fueron severamente dañadas por la mala calidad de los materiales utilizados, pésimas condiciones de las construcciones y alto grado de vulnerabilidad en la zona.
Armando Ugarte, representante de la UNI ante el Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres, dijo que el estudio se realizó durante tres días, luego de ocurrida la catástrofe donde se comprobó que las viviendas están inseguras, débiles en las técnicas constructivas y que la zona no presenta las condiciones necesarias para construir.
“El 29 por ciento de las edificaciones fueron capaces de resistir con daños menores al evento sísmico, lo cual representa un porcentaje muy bajo en la calidad de la construcción e indicando un alto grado de vulnerabilidad”, explicó Ugarte.
El informe denominado “Daños Postsísmicos en las regiones de Masaya y Granada” indica que de 269 casas, 150 colapsaron totalmente y 119 se encuentran seriamente dañadas y deben ser demolidas.
Según Ugarte, las casas estaban edificadas con materiales muy viejos o de mala calidad, entre ellos el taquezal, madera y tejas, además que las mezclas para la construcción también eran malas. “En las casas pudimos comprobar que no hubo control de las construcciones y por eso hubo un pobre comportamiento ante los movimientos sísmicos”, explicó.
La reposición de las 269 casas costaría 2,100,000 dólares, añadió pidiendo prioridad para la reconstrucción.