Christopher Alexander Ortiz, de 17 meses, resultó con el rostro y su pecho quemados cuando otro niño haló una paila donde se cocinaba arroz aguado y le cayó encima. LA PRENSA/ESQUIVEL.

Niños se queman por descuido de adultos

En el primer semestre de 1999 murieron 11 menores y en el año 2000 se contabilizan cuatro muertes Menor de 17 meses se quema rostro con arroz aguado caliente Tía abuela apaga con sus manos lenguas de fuego que devoraban la parte inferior del cuerpo de su pequeña nieta de 10 años JUAN IGNACIO [email protected] […]

  • En el primer semestre de 1999 murieron 11 menores y en el año 2000 se contabilizan
    cuatro muertes
  • Menor de 17 meses se quema
    rostro con arroz aguado caliente
  • Tía abuela apaga con sus manos lenguas de fuego que devoraban la parte inferior del cuerpo de
    su pequeña nieta de 10 años

JUAN IGNACIO [email protected]

Con su rostro y pecho quemado resultó Christopher Alexander Ortiz, de 17 meses, cuando otro niño haló una paila donde se cocinaba arroz aguado y como la víctima estaba a la orilla de la cocina, le cayó encima.

Rafaela Ramona Ortiz Reyes (madre del niño quemado), quien labora como doméstica, lava y plancha, dijo que ella andaba trabajando cuando ocurrió el accidente. El menor de inmediato fue trasladado al Hospital “Fernando Vélez Paiz”, donde se encuentra interno en la Sala de Quemados.

El suceso ocurrió el pasado lunes en el costado sur de La Subasta, sector donde vive.

En la Sala de Quemados del Hospital “Vélez Paiz” hay seis menores quemados, dos de ellos por electricidad, dos por líquidos calientes y dos por fuego y según las estadísticas de casos de niños quemados, las muertes se han reducido tres veces, con relación al año pasado. En el primer semestre de 1999 murieron 11 menores y en el año 2000 se contabilizan cuatro muertes.

Por otra parte, las estadísticas de dicho centro asistencial reflejan que en el primer semestre del presente año se atendieron 210 emergencias por quemaduras, asimismo 260 consultas externas de casos de niños quemados a los cuales se les da seguimiento por las secuelas que dejan las quemaduras.

En ese sentido el doctor Jaime Dávila, subdirector de Atención Médica del Hospital “Fernando Vélez Paiz”, explicó que las quemaduras con líquidos calientes es la primer causa de ingresos a la Sala de Quemados, seguido por las de fuego flama y en tercer lugar por electricidad.

CUIDO DE ADULTOS ES CLAVE

“La mayoría de las veces los niños sufren de quemaduras por la falta de atención de adultos. Gran parte de los casos son hijos de madres solteras, hogares donde niños cuidan niños y es fácil que ocurra un accidente por quemaduras, o de otro tipo”, subrayó.

Es el caso de Laura Arauz, de 10 años, a quien se le incendió el vestido en una basura que se quemaba en el patio de su casa, mientras jugaba, la niña resultó con la parte inferior de su cuerpo quemado.

Pastora Arauz de unos 65 años, tía abuela de Laura (quien ha criado a la niña desde los tres años cuando un sobrino se la dio) relató que al momento que el vestido se le incendió a la menor, la señora empezó a correr hasta que la alcanzó. “Ella gritaba de dolor y yo con mis manos le apagaba las lenguas de fuego que la estaban devorando”.

La menor fue sacada del Valle de Santa Isabel hasta Puertas Azules, comunidades de Estelí. El cuerpo de la niña iba colgado en una hamaca amarrada a dos palos que cargaban la señora Arauz y su amiga Bertilda Dávila.

Luego la trasladaron hasta el Hospital “Fernando Vélez Paiz”, donde permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos desde el martes 18 de julio que ocurrió el accidente.

El doctor Dávila recalcó que los niños que ingresan a la Sala de Quemados del hospital, “ya vienen con un trauma social. Muchos se encuentran en situación de semiabandono, por la misma necesidad de los adultos de trabajar para llevar el sustento a sus hijos”.

De igual forma, señaló que se registra un promedio de estadía de los menores en la Sala de Quemados, de 10 días, “aunque hay casos en que están de mes y medio a dos meses” por el tipo de quemadura y el porcentaje del cuerpo quemado.

Tal es el caso de Oscar Calero, de nueve años, quien estuvo durante un mes en la Unidad de Cuidados Intensivos, por tener el 35% de su cuerpo quemado por electricidad. Ahora se encuentra en la Sala de Quemados recibiendo atención.

El doctor Dávila añadió que en la atención de un niño quemado perticipan muchos especialistas, empezando por el doctor que le atiende, el cirujano plástico, el anestesista, nutricionistas y en algunos casos especiales, cardiólogos y neurólogos.

Además, sicólogas y personal de trabajo social les apoyan porque la mayoría provienen de familias de escasos recursos económicos.

Doña Pastora Arauz hace un llamado a las personas de buena voluntad para que le ayuden con su problema, porque no tiene dinero. Cualquier ayuda favor llevarla al Hospital “Vélez Paiz”.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí