MARIO SÁNCHEZ P. y HEBERTO JARQUÍ[email protected]
SIUNA, RAAN.— Ellos no son refugiados, sino desplazados de su propia tierra. Huyeron de la montaña por temor a ser asesinados por las bandas de delincuentes armados o quedar atrapados y morir durante los combates que el Ejército sostiene con los delincuentes.
Los campesinos, más de 1,500, se refugiaron en casas de amigos o familiares en Siuna, Santa Rita, Lizawe, Mulukukú, comenzaron a huir de la montaña desde hace tres meses y hasta la fecha el gobierno no se ha preocupado por su situación.
El éxodo aumentó con la última matanza, el exterminio de la familia de Guadalupe Montenegro, cometida por las fuerzas de Pilar Lira, “Tyson” en la comunidad de El Waspado, comarca de El Hormiguero, a 15 kilómetros de Siuna, a principios de mayo pasado.
Con la llegada del Ejército temieron quedar entre dos fuegos.
Según los desplazados que han llegado a Siuna, hay caseríos que quedaron abandonados por completo. Las familias salieron en desbandada el mismo día o en los días siguientes, temerosos de morir asesinados a balazos o decapitados.
A pesar de la masiva huida, el gobierno local de Siuna y el gobierno central permanecen indiferentes ante el drama y ni siquiera los han censado para conocer la cantidad exacta de refugiados, sus necesidades alimenticias, de vestuario y medicinas. Están abandonados, como dicen ellos “a la gracia de Dios”.
Aunque sostienen que la presencia del Ejército Nacional hizo huir a los armados, tienen temor de volver a sus casas y no lo harán mientras no estén seguros de que éstos fueron eliminados o capturados. De lo contrario “llegarán a cortarnos el pescuezo”, afirman.
Familias numerosas se han refugiado en casas de amigos, parientes y algunos en casas comunales facilitadas por la iglesia o por la Casa de La Mujer “Paula Mendoza”, de Siuna, único organismo que los censó y les dio las primeras raciones de comida.
La única institución que desde Managua les llevó alimentos, frazadas y utensilios de cocina es la Cruz Roja. Dos camiones con toneladas de ayuda llegaron a Siuna, pero las raciones no son suficientes, porque apenas ajustan para una semana.