- Nombramiento de su hija como viceministra fue crucial para no enviar a Byron Jerez a los tribunales, dice fuente cercana al presidente de la Contraloría
FABIAN MEDINA yEDUARDO MARENCO
El presidente de la Contraloría, doctor Guillermo Argüello Poessy, habría cambiado de opinión tres veces en término de una semana sobre los resultados de la investigación que se hacía en la DGI, de acuerdo a los halagos y presiones que recibía de la Presidencia, revelaron fuentes cercanas a Argüello Poessy.
Después del viaje a Washington entre el lunes 29 de mayo y el jueves 1 de junio, luego de dos encuentros con el mandatario Arnoldo Alemán Lacayo en Casa Presidencial el 29 y 30 de mayo, Argüello Poessy viró desde una posición a favor de llevar el “caso Jerez” a los tribunales a una posición de establecer solamente responsabilidad administrativa por “falta de evidencias”, según fuentes de LA PRENSA.
Mientras tanto, Argüello Poessy asegura que siempre ha sostenido una posición única e invariable (“no hay evidencias para conocer el caso en los tribunales”), afirma que el nombramiento –por parte de Alemán– de su hija en un viceministerio no influyó en su decisión y que no se encontraron “evidencias” que ameritaran enviar el caso a los juzgados.
Según fuentes de la Contraloría consultadas por LA PRENSA, el doctor Guillermo Argüello Poessy quiso sacar la resolución antes del viaje que hizo el gobierno a Washington, porque el Presidente Alemán se lo pidió así.
“Alemán lo quería llevar (a Byron Jerez) a Washington ya sacrificado, pero sacrificado administrativamente”, dice la fuente. “Es que tenemos que llegar con algo a Washington”, insistía Arguello Poessy según nuestro informante.
Sin embargo, cuando el Presidente Alemán se da cuenta que la intención de la Contraloría es enviar el caso al juez, acepta que se retrase la resolución.
“Jamás he tenido esa posición, jamás consideré enviar el caso a los juzgados”, sostuvo Argüello Poessy, durante una breve entrevista telefónica puesto que dijo no tener nada más que agregar sobre el caso, cuando LA PRENSA le solicitó una entrevista formal.
Sin embargo, fuentes consultadas aseveraron que Argüello Poessy sí experimentó cambios en su punto de vista sobre el caso.
FASE 1: “PAPA CALIENTE AL JUEZ”
Hasta el momento de su viaje a Washington para participar en el grupo consultivo, el lunes 22 de mayo, Argüello Poessy estaba decidido a enviar a Byron Jerez a los tribunales. “Lo mejor que podemos hacer es mandarlo al juez y quitarnos esta papa caliente”, habría dicho en la víspera.
Según nuestras fuentes, esta decisión estaba influenciada por “una reacción negativa” que tuvo Argüello Poessy a acciones de presión que se originaron en la asesoría jurídica de la Presidencia y a que el presidente de la Contraloría estaba molesto por el desconocimiento a la nacionalidad de José Antonio Alvarado que había hecho el Ministro de Gobernación René Herrera. Argüello Poessy, fue el abogado que tramitó la recuperación de la nacionalidad nicaragüense a Alvarado en 1990.
Argüello Poessy habría descubierto que Agustín Alemán, de la asesoría jurídica de la Presidencia, llegaba a la Contraloría, primero y llamaba por teléfono a su casa de habitación, después, al doctor José Jesús Brenes, jefe del Departamento Jurídico de la Contraloría, para indagar sobre el caso DGI, y en algún momento le habría dicho: “Mira que yo te salvé a vos, porque te iban a correr”.
Brenes, ex hombre de confianza del ex Contralor General de la República, Agustín Jarquín, logró permanecer en su puesto después que los contralores colegiados asumieran la dirección de la institución.
“Si lo vuelve a llamar, dígale que me llame a mí”, le ordenó Argüello Poessy a Brenes en tono molesto, cuando supo de las llamadas.
En las llamadas, según las fuentes, Agustín Alemán también recordó que Byron Jerez es para el Presidente Arnoldo Alemán, como un hermano.
El malestar del presidente de la Contraloría habría llegado a tal punto que hizo todo lo posible para no viajar junto a la comitiva presidencial a Washington. El habría insistido con el Secretario de la Presidencia, José David Castillo, que deseaba viajar antes de la partida oficial, aduciendo que quería pasar viendo un hijo por Miami. “Sin embargo no pudo hacerlo y prácticamente se vio obligado a viajar con el Presidente Alemán el lunes 22 de mayo”, reveló uno de nuestros informantes.
Antes del viaje, el asesor presidencial Mario De Franco, informó a Argüello Poessy del grave incidente verbal que había protagonizado con Jerez, quien le había reclamado por estar “mal informando” a los donantes sobre su caso.
FASE 2: LOS FAVORES
A su regreso a Nicaragua proveniente de Washington, Argüello Poessy efectivamente pasó por Miami viendo a su hijo que trabaja para una empresa telefónica española, y regresó al país hasta el domingo 28 de mayo. Venía acatarrado.
“De alguna manera Alemán tuvo noticia que Argüello Poessy se estaba poniendo rebelde y que estaba arrecho con lo de José Antonio Alvarado, y es cuando deciden pasar de las presiones a los halagos”, dice la fuente.
El lunes 29 de mayo el Presidente Alemán, al regreso de Washington, se comunica con Argüello Poessy y le propone ser mediador para facilitar un encuentro con José Antonio Alvarado, secretario nacional del Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
Argüello Poessy logra comunicarse con Alvarado y acordar que asista a una cita con el Presidente Arnoldo Alemán, junto al resto de miembros del Comité Ejecutivo Nacional del PLC, en El Chile, hacienda de Alemán. Argüello logró convencer a Alvarado de que asistiera para defender su recuperación de nacionalidad nicaragüense, a pesar que la reunión partidaria no se efectuaría en la casa del PLC y que no fue invitado en su carácter de secretario nacional del partido.
Ese mismo día lunes 29 de mayo, Alemán cita al presidente de la Contraloría, con su hija Berta Argüello Román a una audiencia privada en Casa Presidencial para formalizar algo de lo que ya venían conversando: el presidente nombra viceministra de la Familia a la hija de Argüello Poessy.
“Para el doctor Argüello su hija es el punto más débil. Es su mimada. Es la menor y siempre le acompaña, porque su hijo que vive en Miami es un poco rebelde”, explicó la fuente.
Ya lo decía el padrino del Presidente de la República, Jaime Morales Carazo: “El poder en política está en base a dos factores, uno, los recursos que se manejan, y dos, la capacidad de hacer favores”.
FASE 3: LA COMPASION
El martes 30 de mayo, la opinión de Argüello Poessy ha cambiado respecto al caso DGI.
“Ya el martes se aparece (Argüello Poessy) diciendo que es mejor no mandarlo (a Byron Jerez) a los juzgados porque va a ser un espectáculo triste. Lo van a agarrar y a crucificar”, dice una fuente que conversó con él. En ese momento Argüello Poessy cambia de opinión y asegura que es mejor pasarlo a la Procuraduría General de Justicia.
El martes lo vuelven a llamar a la Presidencia de la República.
Después de la reunión, Argüello Poessy confesaría que lo emboscaron. En la oficina presidencial, relató, estaba el Procurador General de Justicia, doctor Julio Centeno Gómez, y mientras el Presidente Alemán hablaba por teléfono, Centeno Gómez lo abrazó y se lo llevó a una esquina para decirle que “no le podía pasar esa papa caliente. Ahí no tengo alternativa: haga o no haga salgo perdiendo”, le habría dicho el Procurador.
Cuando regresó de la Presidencia ya venía con otra decisión. Dijo que la Contraloría no tenía facultad para mandar el caso a la Procuraduría. “Ya estaba en completa retirada”, asegura la fuente.
Las distintas opiniones de Argüello Poessy se aprecian en los proyectos de resolución que existieron, unos cinco en total. En el primero, según nuestras fuentes, se encontraba presunción penal. Igualmente el segundo contemplaba enviarlo a los juzgados, el tercero enviaba el caso a la Procuraduría, y el cuarto y el quinto, que fue el último, encontraba sólo responsabilidades administrativas.
Los únicos contralores que conocieron la investigación fueron Argüello Poessy y Francisco Ramírez. Este último dirigía al grupo de auditores, explicó nuestro informante.
“Con el cuarto borrador pasó algo interesante”, dice. “Ellos (Argüello y Ramírez) creían que era el definitivo y lo reparten a todos los Contralores, pero para ese tiempo es que el doctor Gustavo Adolfo Vargas envía un memorando criticando la investigación y eso los hace reunirse de emergencia con el equipo de abogados y auditores y sacan el quinto proyecto de resolución que fue el definitivo, y que trató de incorporar algunos señalamientos del doctor Vargas”, relató.
El contralor colegiado, José Pasos Marciaq, confirma a LA PRENSA que “honestamente solamente conocí dos resoluciones” pero “dicen las malas lenguas que sí” se elaboró un dictamen de resolución mandando el caso a los juzgados.
“Dicen que el primero (mandaba el caso a juicio), no me consta”, afirmó Pasos Marciaq, “porque si lo hacen (el borrador) y no lo pasan, quiere decir que se arrepintieron de lo que dijeron (inicialmente)”.
Por su lado, el director general de Ingresos (DGI), Byron Jerez, aseguró que tuvo conocimiento de cada uno de los borradores que producía la dirección jurídica de la Contraloría. “Yo también tenía mis amigos que me filtraban cada uno de los borradores”, dijo Jerez en la conferencia de prensa en que anunció su renuncia