De las calles a las pesas

Luis Alberto Gómez Bravo    Después de vagar sin rumbo entre el vicio y el peligro, ahora pretende buscar nuevos y sanos horizontes por medio de las pesas Tiene el prototipo ideal para destacar en las categorías pequeñas El próximo 4 de junio recibirá sus primeras medallas que podrían multiplicarse astronómicamente si continúa al mismo ritmo y […]

Luis Alberto Gómez Bravo









 

 Después de vagar sin rumbo entre el vicio y el peligro, ahora pretende buscar nuevos y sanos horizontes por medio de las pesas

 Tiene el prototipo ideal para destacar en las categorías pequeñas

 El próximo 4 de junio recibirá sus primeras medallas que podrían multiplicarse astronómicamente si continúa al mismo ritmo y si alguien de buen corazón lo apoya

HIJALMAR PADILLA


Nombre: Luis Alberto Gómez Bravo

Edad: 16 años

Ocupación: Levantapesas

Hobby: Las pesas

Idolos: Orlando Vásquez y Elsa Caldera

Aspiraciones: Ser campeón y aprender un oficio


Este quiere ser otro héroe deportivo intentando levantarse de lo más bajo, propiamente de lo más inmundo.

Es la historia de Luis Alberto Gómez Bravo, un jovencito de 16 años de edad, quien hasta hace un año se hundía en el fango del vicio y la vagancia. Un niño de la calle.

No obstante, con el prototipo idóneo para alzar vuelo en el fascinante mundo del levantamiento de pesas, Gómez Bravo quiere realizar un sueño que lo atrapó justo cuando su propio mundo parecía perdido.

“Le voy a meter candela. Voy sobre”, dice con palpable escaliche de los barrios populares o más bien de los suburbios miserables de Managua.

Luis Alberto deportivamente aspira ser como, o mejor, que el reconocido atleta Orlando Vásquez. Tiene pretensiones de convertirse en un gran levanta fierros. “Si por verlos a ellos me metí a las pesas”, revela.

Este pequeño gigante, que trata de rehabilitarse de los males sociales, se refiere a los días en que empezó a sentir atracción por la halterofilia mediante el ejemplo de Vásquez y de los también sobresalientes atletas, Elsa Caldera y Rodrigo Narváez.

“Me gustaba cuando salían en los periódicos”, expresa. “Quiero ser como ellos”.

CAMBIO DE CARRIL
El personaje que nos ocupa andaba por el camino ancho cuando la Casa Alianza lo acogió en su seno.

“Me ‘engavillé’ con otros chavalos, olía pega y consumía licor. Vos sabés la tentación mata a las personas”, relata con visible reflexión pese a su tierna edad.

Gómez Bravo vivió un verdadero infierno durante un año. Padeció miles de penurias, un poco antes de que por solicitud de la Casa Alianza y colaboración del Instituto Nicaragüense de Juventud y Deportes (INJD), estos jovencitos de la calle buscaran una salida a su problema psicosocial a través de la actividad del músculo y el talento.

“Ya me compuse”, asegura. “Ya no quiero andar en la calle y soportar la violencia”, agrega ahora que probó la satisfacción y paz que produce la práctica del deporte.

Efectivamente. Apasionarse por el levantamiento de pesas ha resultado la mejor terapia para Luis Alberto Gómez Bravo.

Y tanto que el próximo domingo 4 de junio durante la premiación del VI Torneo de las Ligas de Barrios recibirá las primeras medallas, en total seis, de quizá una larga y fulgurante carrera deportiva.

En el mencionado evento, representando al Barrio El Recreo o “William Díaz”, Gómez Bravo enseñó los dientes como todo un futuro Charles Atlas de las pesas.

Se probó en los 48 kilos y obtuvo el primer lugar tras alzar la barra y los discos con 45 kilos en arranque, 55 en envión para un total de 100.

De “ipegüe” en las competencias de fuerza o Powerlifting registró 60 kilos en banca, 92 en sentadillas y 105 en peso muerto.

“¡Es que agarro las barras como enemigo!”, dice con un sentido figurado y con un buen sentido del humor.

CON EL TALLE PARA DESTACAR
A Luis Alberto por su dramática vida y por su lucha de querer salir del atolladero hay que empujarlo.

Proveniente de una familia humilde, cuyo núcleo lo componen seis personas y donde la cabeza familiar Ivania Gómez García, su madre, tiene como oficio las labores domésticas, este jovencito posee las herramientas físicas y el talento para seguramente sobresalir en las pesas.

“Tiene potencia”, asegura Elsa María Caldera, quien se ha encargado de enseñarle las primeras letras de esta exigente disciplina deportiva. Caldera ha sido como su progenitora en esta nueva fase, en esta etapa deportiva.

“Tiene el tamaño, la contextura, el prototipo de un levantador”, valoriza.

El protagonista del Perfil de la Semana en esta ocasión, se encuentra llamado a no desentonar.

Con un peso de 48 kilos y una estatura de 1.41 metros, Luis Alberto cuenta con las libras y el tamaño adecuado para figurar en las categorías pequeñas.

Es más. En menos de tres meses de entrenar con consistencia sus récords personales han mejorado de 45 a 50 kilogramos en arranque y de 55 a 60 en envión.

“Puedo agarrar más fuerza, pero para eso hay que entrenarse más, ser más disciplinado”, se autoaconseja.

“Sólo así se puede ser un gigante, respetando las estructuras de aquí”, añade al aplicar los principios que aprendió en Casa Alianza durante su reinserción a la sociedad.

HACIA UN FUTURO MEJOR
En medio de su aparente restablecimiento Gómez Bravo todavía sufre.

Cada día debe buscar el sustento diario, cuidando y lavando vehículos en el parqueo de la Alcaldía de Managua.

Su mamá, Ivania Gómez García lo quiere, empero aún parece cargar con cierto resentimiento provocado por los días oscuros que vivió a causa de la desviación de éste, su pequeño cachorro.

“Ella ni sabe que entreno, que quiero superarme. Sé que me metí en un mal camino”, reconoce. “Pero, también es cierto que quiero ser un campeón, que deseo estudiar, trabajar, mantenerme… comprar mi ropa”.

Es pues justo y necesario darle una manito.

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