Brillaría junto a Dennis y Alexis
TITO RONDON Qué terrible ironía. Qué tristeza de la vida… La sangre llamó al muchacho a la gloria, y la misma sangre, enferma, se lo llevó antes que la pudiera alcanzar. Aún así, Miro Cuculiza pasa a la historia del deporte nicaragüense como uno de nuestros atletas más valerosos y dedicados de todos los tiempos. ¡Herido ya de muerte, le jugó de tú a tú a Jim Courier! Miroslav Cuculiza Mántica nació en Managua, el 18 de junio de 1970, en el seno de una familia muy deportista y que ama el tenis. Su padre, Miro Cuculiza, llegó a ser un buen practicante del “deporte blanco”. Por parte de su madre, Irella Mántica Jerez, también heredaba el amor a ese deporte, pues ella es prima hermana de los ex campeones nacionales Luis y José Jr., y sobrina de José Mántica, “Chepito”, excelente tenista y hasta segunda base del León en la Primera División del béisbol nacional. La familia creció en su casa de Chinandega, construida por supuesto con una cancha de tenis. Allí Miro y sus hermanos Ernesto (conocido como “Tito”), Mirko, Ivo y Yugo jugaban y aprendían, sobre todo con las enseñanzas de un tío, Rolando Cuculiza. Más cuando se integró a su casa otra gran promesa del tenis, Pablo Corea Hernández, mejor conocido como el “Chocoyo” (“nos enseñó a todos”, recuerdan los hermanos). La Chinandega de esa época fue cuna de atletas de nivel mundial; una amiguita de Miro era Silvia Poll, quien daba sus primeras brazadas de natación en la piscina del Country Club. En 1979 una de las muchísimas familias que sale de Nicaragua es la de Miro. Se establecen en Miami, y aunque el papá viaja constantemente a Honduras, donde tiene negocios, casi lo primero que hace es poner a los muchachos en una academia de tenis, el Snauwert Racquet Club, en Sunset. Mary Joe Fernández es una de las alumnas. Entre los instructores Tito recuerda a Harvey Richman (especialista en “juniors”) y Howard Schoenfield. Uno de los mejores tenistas de Nicaragua en esa época, Ronald Molieri, también entrena al chavalo. A los doce años Miro empieza a competir. A los doce años, la terrible noticia. Unos ganglios inflamados son diagnosticados como el terrible cáncer de la sangre, leucemia. Empiezan los tratamientos de quimioterapia, terriblemente debilitantes. “Durante un par de días tenía basca constantemente, no se podía levantar de la cama”, recuerda Tito. “Pero gracias a su fuerza física y de voluntad, lograba recuperarse. Llamaba a su tío Rolando a lo mejor a las tres de la madrugaba, le decía que tenía mucha hambre, y entonces sabíamos que había superado la crisis”. El tío lo llevaba a algún lugar a que comiera, y esa misma madrugada Miro retomaba sus entrenamientos. 20 minutos de saltar cuerdas, si se equivocaba, aunque llevara 18 minutos, volvía a empezar. Cuatro horas de tenis, corría 40 minutos ¡y después iba al colegio! Fue al Kenwood Elementary, y después al Miami Killian High. A los 14 años ingresa a los mejores 20 del estado de Florida. “Es entonces donde su tenis da un salto tremendo”, recuerda Tito. A los 15, es el número uno de los de 16 años o menores, y destaca a nivel de todo Estados Unidos. Como no había dinero para andar en avión ni en hoteles, su tío Rolando lo llevaba en su auto a donde fuese la competencia. Miro dormía en el carro, y después se enfrentaba a lo mejor de Florida y Estados Unidos. A los 16 años ya juega en la categoría de 18 o menos, y vienen los patrocinios. Los hermanos recuerdan a la “Prince”, y después la “Nike”, que le enviaban raquetas “de siete en siete, camisetas, zapatos, pelotas, todo, y cada 90 días”, y boletos para cualquier parte del mundo proporcionados por Eastern, que patrocinaba también torneos “juniors”. Una admiradora era Gabriela Sabatini, y Nick Bolletieri lo invitó a su famosa academia. En el “Orlando Classic Designated Tournament” perdió la final ante Jim Courier, 7-6, 7-5. “El próximo torneo lo gano yo”, le dijo Miro a Courier mientras lo felicitaba. Sus hermanos recuerdan que a Miro nada lo cambió. “Era muy humilde, se destacó como un caballero en la cancha. Jamás usó malas palabras, ni tiró ningún objeto”. Miro, jugador zurdo, medía seis pies, y pesaba 160 libras. Ivo recuerda que “era un jugador muy agresivo, se paraba justo al borde de la línea de fondo y atacaba, le daba a la bola cuando todavía estaba subiendo, nunca usaba los cortes o slices”. De 16 años llegó de visita a Honduras. Venía de una crisis, tenía seis meses de no jugar, y la enfermedad le empezaba a afectar una mano. Mientras que el gobierno de entonces en Nicaragua rechazaba la oferta de que Miro defendiera los colores de su patria, Honduras inmediatamente lo adoptó, y lo inscribió en el torneo JITIC, “Júnior Centroamérica, México y el Caribe de Tenis”, realizado en San Salvador en agosto de 1987. Ganó invicto la categoría de 17 años. Antes, había vencido a Pablo Corea “El Chocoyo” 6-0, 6-0, 6-1, lo que hace que Miro sea el mejor tenista nicaragüense de todos los tiempos. Después ya no pudo competir. Falleció el 17 de septiembre de 1989, en Tegucigalpa. Su gran patrocinador en Honduras, Ricardo Maduro, le construyó un mausoleo, mientras en Miami Jim Martz del Herald y Luis Pérez López, del Nuevo Herald, lo recordaron. En 1998 la Federación Hondureña de Tenis le concedió, post mortem, su Diploma de Honor al Mérito. Ahora en Nicaragua se le empieza a rendir homenaje. Como primer paso, el 24 de junio se realizará un torneo de tenis dedicado a él, para ayudar a diseminar el deporte que Miro tanto amó. Ya era hora. Si Miro estuviera brillando en el circuito mundial del tenis, sería parte de la trilogía de grandes del deporte nicaragüense, junto a Dennis Martínez y Alexis Argüello. Pero lástima. Miro Cuculiza llevaba en la sangre la gloria y la muerte |
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Gloria y tragedia de Miro Cuculiza
Brillaría junto a Dennis y Alexis Enfermo, jugaba de tú a tú con Jim Courier Es el mejor tenista nica de todos los tiempos Dormía en el carro con tal de competir… y ganaba Miroslav Cuculiza, el mejor tenista en la historia de Nicaragua. TITO RONDON Qué terrible ironía. Qué tristeza de la vida… La sangre […]
