Un trabajo “sucio”

De su pie sacude una de las cucarachas que el sumidero regurgitó cuando levantaron la tapa de concreto que lo cubría. Carlos Hernández está sofocado. La bomba que succiona el agua putrefacta se “ahogó” y después de luchar por varios minutos con ella la camisa celeste que lleva puesta ya tiene un par de lagunas de sudor en la espalda y las axilas.

Atención al suscriptor