El mea culpa del sueco

30 de mayo de 1984. Un cayuco cargado con periodistas sube sobre el río San Juan hasta un caserío llamado La Penca, a la mera orilla del río, del lado nicaragüense. En la frontera con Costa Rica. Cámaras, micrófonos y periodistas suben por los lodosos escalones que llevan hasta una cabaña donde los recibe afable el famoso Comandante Cero, Edén Pastora. Casi anochece.

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