El poder del pesebre

Desde su nacimiento hasta su muerte, la vida de Jesucristo difiere mucho de lo que podía esperarse del mesías libertador que anhelaban los judíos. Su venida al mundo no pudo ser más humilde: una pareja de forasteros en Belén, pidiendo posada con premura, porque la mujer está de parto. Nadie los alberga. El niño nace entonces en un establo y solo se enteran unos campistos de la vecindad quienes al pie del pesebre relatarían, a los admirados padres, haber escuchado ángeles anunciándoles el nacimiento del Mesías. El resto de los pobladores de Belén no oyó nada. Para ellos fue una noche cualquiera.

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