Muerte en la terminal del Huembes

Un gesto que superaba el dolor y el sufrimiento expiraba de esa cosa que se vaciaba, gota a gota, sobre el piso de pavimento de la estación de interdepartamentales del Sur.

El vecino de la mente

Josefa abrió la puerta de su casa que le había reglado su abuela. El sol le dio de lleno en la cara…, le ardieron los ojos de tanta luz y el bullicio de la calle era abrumador. Con un gesto de fastidio Josefa se puso sus gafas oscuras e ipso facto se internó en esas calles atestadas de gente.

Barrio maldito

El quilombo estaba lleno de negras con olor a chancho frito, tabaco y cerveza y la propietaria del lugar, a esa hora, se encontraba fumando un habano y sentada de piernas cruzadas en su trono de mimbre.

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