Los antisistema y la indignación estéril

Se hacen llamar, con cierto orgullo, los “antisistema”. En España miles de jóvenes han ocupado algunas plazas para protestar contra la falta de oportunidades. El desempleo general ronda el 20% de la fuerza laboral, pero entre los menores de 30 años ese porcentaje se eleva al 43. También les llaman los indignados debido a un texto escrito por un anciano francés, Stephane Hessel, titulado ¡Indignaos! El artículo, de apenas 10 páginas, bien intencionado aunque notablemente disparatado, se ha convertido en una especie de memorial de agravios que los jóvenes esgrimen como sustento ideológico.

Los antisistema y la indignación estéril

Se hacen llamar, con cierto orgullo, los “antisistema”. En España miles de jóvenes han ocupado algunas plazas para protestar contra la falta de oportunidades. El desempleo general ronda el 20% de la fuerza laboral, pero entre los menores de 30 años ese porcentaje se eleva al 43. También les llaman los indignados debido a un texto escrito por un anciano francés, Stephane Hessel, titulado ¡Indignaos! El artículo, de apenas 10 páginas, bien intencionado aunque notablemente disparatado, se ha convertido en una especie de memorial de agravios que los jóvenes esgrimen como sustento ideológico.

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