El verdadero drama de la educación

Existe legítima preocupación de la opinión pública sobre la reducción del presupuesto a Educación. Estas reducciones parecieran ser muy simples: hay que bajar presupuesto y lo más fácil es bajar el presupuesto a Educación. Los miles y miles de niños que están fuera de la escuela no pueden hablar. Los padres de esos niños tampoco saben a quién reclamarle por qué no hay suficientes aulas, o por qué hay tan pocos maestros, o por qué sus hijos reciben clase en una aula multigrado, mezclados niños de primero, segundo y tercer grado con un solo maestro, o por qué en su escuela no se ha dado mantenimiento desde hace varios años. Para estos padres, sus necesidades básicas son tales que la decisión trascendental es “si vale la pena mandar a los niños a la escuela”.

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