En los lugares equivocados

Es inevitable que el mundo tienda a juzgar a cada nación por su tipo de gobierno, puesto que incuestionablemente este determina el destino de los pueblos; especialmente si a través de un proceso electoral “aparentemente libre”, se permite elevar a la cumbre del poder político a un individuo proscrito por la sociedad debido a actos delincuenciales. De ahí nacen dos pertinentes preguntas: ¿Bajo qué razonamientos podría Nicaragua justificar, ante el mundo, la elección de los elementos más inferiores de nuestro país, como líderes políticos? y ¿cómo podríamos justificar que los desechos del mundo civilizado sean la piedra angular de nuestro futuro? Simplemente no hay manera de justificar tales decisiones. De ahí que, actualmente, a Nicaragua se acercan muchos individuos y entidades internacionales indeseables o aventureras: Un chino y su misteriosa empresa con el cuento de un Gran Canal, la escoria que tiene secuestrado al pueblo venezolano, el actual líder ruso con sus pretensiones imperialistas, etc.

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