No, no está en la gaveta; tampoco en el tocador. Llevo tres días buscándola y aún no la encuentro. Es como si se escondiera de mí. ¡Aquí está! ¡Al fin! La encontré. No puedo creerlo. Esta caja, una vieja caja de galletas, contiene la historia, las pasiones, los recuerdos, sentimientos de una familia. Contiene personas, ideas, generaciones. Contiene a mi familia. Es una buena manera de recordarlos y, para no entristecerme, busco la alegría en fotos, cartas, trozos de periódicos que me traen olores y sazones de una época pasada. Una época que dejó atrás este mundo. Un mundo gigante en comparación con mi cajita de galletas, pero ambos son igual de importantes para mí.