Este lugar es un laboratorio de antropología forense a campo abierto de la Universidad del Sur de la Florida (USF), que opera desde 2017 en el condado de Pasco, a 25 minutos de la ciudad de Tampa
Este lugar es un laboratorio de antropología forense a campo abierto de la Universidad del Sur de la Florida (USF), que opera desde 2017 en el condado de Pasco, a 25 minutos de la ciudad de Tampa
La luna más grande y brillante de 2020 se podrá ver esta semana. Y aunque la llamen superluna rosa en realidad no será rosa.
En las últimas semanas se ha reducido el «ruido sísmico» que los humanos causamos sobre la superficie del planeta.
¿Por qué es tan difícil hacer proyecciones sobre los efectos del coronavirus en el mundo? Y ¿cómo esta falta de datos puede afectar las decisiones que están tomando los gobiernos para hacer frente a la enfermedad?
Aunque la ciencia ha redoblado sus esfuerzos para investigar y combatir el virus, todavía faltan áreas cruciales de entendimiento sobre el patógeno.
Curiosamente, aunque las heredamos de los griegos, cuando los antiguos las usaban, estas dos palabras no significaban lo mismo que ahora; estaban asociadas con cosas más amables.
De acuerdo a la explicación de la OMS, el nuevo nombre se toma de las palabras «corona», «virus» y disease (enfermedad en inglés), mientras que 19 representa el año en que surgió (el brote se informó a la OMS el 31 de diciembre de 2019).
Un equipo de científicos encontró en Myanmar un fósil preservado en ámbar de una especie de dinosaurio nunca antes visto. El ‘Oculudentavis khaungraae’ tenía una apariencia similar al colibrí abeja, pero su particular anatomía ha dejado intrigados a los especialistas.
Científicos descubrieron una nueva especie marina en lo más profundo del océano y eligieron su nombre en «homenaje» al plástico que se ha encontrado en su organismo. Así que lo llamaron Eurythenes plasticus, como una forma de llamar la atención sobre el impacto de la contaminación por plástico que afecta a miles de especies marinas, […]
Una película protagonizada por Mark Ruffalo puso en la mira mundial el efecto nocivo que causa un grupo de sustancias que se utilizan en productos de uso diario. El filme se centra en lo que ocurrió en un pueblo de EE.UU. pero estos químicos creados artificialmente están presentes en la sangre de prácticamente todos los seres humanos.
Los circuitos neuronales que controlan las sensaciones de hambre y de saciedad en nuestro cerebro tienen la capacidad de modificar sus conexiones, según un nuevo estudio.