Siempre hay esperanzas
La noticia de que un familiar tiene cáncer es demoledora, provoca un giro total en la vida de la persona y de quienes viven a su alrededor. La primera reacción es creer que ya todo terminó, una gran equivocación, pues apenas es el comienzo de un lento proceso que debe pasar por la asimilación de la nueva realidad que envuelve a la familia, y prepararse para enfrentar la batalla por la sobrevivencia.