Lisandro Prieto Femenía


Lisandro Prieto Femenía es docente, escritor y filósofo de San Juan, Argentina

Desenterrando a Hegel para desmantelar el posmo-progresismo

La racionalidad moderna, en su expresión hegeliana, no es una camisa de fuerza, sino una invitación a la articulación y la superación, un llamado a la acción reflexiva que se niega a sucumbir ante la seducción de la inconclusión perpetua posmoderna. La razón, aunque herida, queridos amigos, sigue siendo nuestro horizonte.

Lisandro Prieto Femenía es docente, escritor y filósofo de San Juan, Argentina

Analizando la sombra oprobiosa del delator

Aunque la delación en tiempos de paz y utilizada como herramienta de ascenso social no tenga las consecuencias inmediatas y brutales de la delación en regímenes opresivos, su efecto corrosivo en el tejido social es innegable puesto que socava los valores éticos fundamentales para una convivencia sana y productiva.

Lisandro Prieto Femenía es docente, escritor y filósofo de San Juan, Argentina

Francisco: el profeta ausente

La ausencia de Francisco en Argentina durante su papado, sumada a la repentina efusión de elogios tras su muerte, nos lleva a cuestionar la naturaleza del reconocimiento y la valoración. ¿Es necesario que un profeta abandone su tierra para ser apreciado? ¿O es la muerte el único escenario donde se permite el reconocimiento sin reservas?

Lisandro Prieto Femenía es docente, escritor y filósofo de San Juan, Argentina

¿Por qué los políticos son cada vez más violentos?

La salud de la vida democrática depende de nuestra capacidad crítica como ciudadanos para resistir la tentación del ataque fácil a quien piensa de otra manera y defender los valores de la verdadera libertad, que no es otra que la posibilidad de coexistir con personas que no están de acuerdo con nosotros.

Lisandro Prieto Femenía es docente, escritor y filósofo de San Juan, Argentina

Recuperando el supremo valor de la duda

La libertad intelectual no reside, entonces, en adherirse ciegamente a una doctrina, sino en el coraje de someter todo a la prueba de la duda y la reflexión: esto no implica no tener un posicionamiento sobre ciertas cuestiones, porque a nadie que sea honesto le gusta la tibieza servil.