Lisandro Prieto Femenía


Lisandro Prieto Femenía es docente, escritor y filósofo de San Juan, Argentina

Donde la ley se ausenta, la soberanía se desvanece

La interpelación final que les propongo se dirige a la conciencia cívica: si el Estado se niega a limitar su capacidad para convertir la excepción en norma y persiste en gobernar para algunos acomodados, ¿quién o qué puede obligarle a rearticular su presencia como una promesa de justicia para todos por igual?

Lisandro Prieto Femenía es docente, escritor y filósofo de San Juan, Argentina

La “Madre” como matriz de nuestro ser 

La figura de la mujer posmo-empoderada, con frecuencia ataviada en la ilusión del éxito y la autonomía individual, se asemeja a una actriz en un escenario vacío, donde cada aplauso es efímero y cada logro, una mera acumulación precaria de bienes perecederos.

Lisandro Prieto Femenía es docente, escritor y filósofo de San Juan, Argentina

La libertad recuperada no devuelve la inocencia 

Si una paz surge de una contabilidad maquiavélica entre vidas salvadas y vidas sacrificadas, basada en la biopolítica, ¿puede tal acuerdo constituir una verdadera promesa para el futuro o es solo la pausa necesaria para que los actores políticos se reposicionen antes de la próxima irreversible acción?

Lisandro Prieto Femenía es docente, escritor y filósofo de San Juan, Argentina

Analizando las consecuencias de la sumisión europea 

En la medida en que Europa siga naufragando en sus propios y autoinfligidos “desafíos” de identidad y pertenencia, queda por ver si la búsqueda de unidad llevará a una sumisión cultural total o a una nueva forma de pluralismo genuino y sostenible, es decir, donde reine el respeto por la ley y de las diferencias…

Lisandro Prieto Femenía es docente, escritor y filósofo de San Juan, Argentina

¿Qué sentido tiene elogiar a los imbéciles?

Un individuo que piensa, que cuestiona la autenticidad de las imágenes que consume, es una amenaza para la hegemonía del espectáculo, que se sostiene sobre la pasividad, la obediencia y, en última instancia, la imbecilidad.

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