¿Cómo se perdió el eco eterno de la belleza?
Finalmente, la cultura se ha volcado de lleno en la obsesión por la novedad absurda como único motor de la creatividad… Esta obsesión por “lo nuevo”, sin importar su calidad o significado, ha creado un ciclo de consumo estético que rápidamente desecha lo anterior en favor de lo siguiente, sin dejar tiempo para la reflexión o la apreciación duradera.