Cuatro exiliados nicaragüenses coincidieron en que el retorno este fin de semana de María Corina Machado es una «noticia esperanzadora» y «un hito para la transición de Venezuela». El regreso de la líder opositora ocurre mientras la población mantiene su demanda de un cambio democrático tras la continuidad del chavismo bajo tutela del gobierno de Estados Unidos.
Para el coordinador de Ciudadanos por la Libertad (CxL) en el Exilio, Juan Sebastián Chamorro, comienza una nueva etapa en la transición del interinato dictatorial a la democracia plena.
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Con el concepto interinato dictatorial se refiere al chavismo tutelado por Estados Unidos, cuya figura principal es Delcy Rodríguez, la sucesora del dictador Nicolás Maduro. Ella asumió el poder desde la captura en enero del tirano, procesado por narcotráfico y tortura en Estados Unidos.
Chamorro opinó sobre las imágenes de manifestaciones multitudinarias que rodearon a la líder opositora y dijo que a eso le teme el «chavismo moribundo».
Machado regresó este fin de semana a su país, del que había salido en diciembre de 2025 para recoger el premio Nobel de la Paz.
Félix Maradiaga: «Avance político de presión de EE. UU.»
Félix Maradiaga, presidente de Ruta para el Cambio, indicó que se debe reconocer que el proceso de transición en Venezuela no ha marchado como la ciudadanía aspiraba. Pero describe como un avance importantísimo la extracción de Maduro.

«Marca un avance político de la presión que EE. UU. ha estado ejerciendo bajo el tutelaje de Venezuela. Eso hay que decirlo también: Sin la claridad de Estados Unidos, que ejerce el tutelaje sobre Venezuela esto no se hubiera dado. Esto es una buena noticia, porque sin la colaboración y sintonía de las autoridades estadounidenses va a ser difícil lograr los cambios adecuados», analizó Maradiaga.
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Maradiaga consideró que también es esperanzador para opositores de regímenes como Nicaragua y Cuba. Destacó que se avecina un contexto complejo, tomando en cuenta que «las garras del chavismo» están presentes todavía, aunque se encuentre mermado.
La lección de la oposición de Venezuela
De acuerdo con la abogada defensora de derechos humanos, Alexa Zamora, el regreso de Machado es un indicio positivo de cómo la oposición venezolana se encamina para construir una verdadera transición. «Es un claro ejemplo de lo que se debe hacer, sobre todo en términos de que la oposición en sus diferentes expresiones ha entendido que el encarcelamiento del dictador Nicolás Maduro no necesariamente significó una salida total de la dictadura, ni una transición real hacia la democracia», argumentó.

Zamora destacó el nivel de organización interno de la oposición en el país suramericano para construir las condiciones necesarias para el camino de vuelta a la democracia. En ese trayecto, otros líderes opositores ya se encuentran también en territorio venezolano, a pesar de que no existen 100 por ciento de condiciones.
La meta, según la abogada, es «construir el tejido organizacional necesario de abrirse una nueva convocatoria de elecciones, como lo ha anunciado el secretario de Estado Marco Rubio».
Enrique Martínez: «Reto es convertir esperanza en garantías»
El dirigente opositor juvenil Enrique Martínez expresó que Machado regresa revestida de una enorme autoridad moral y reputacional. Mira también un retorno simbólico, dado que la líder venezolana representa la fuerza de una «vocación democrática continental que se niega a aceptar el autoritarismo como destino».
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Martínez agregó que la presencia dentro de Venezuela de María Corina Machado puede devolver la confianza, cohesión y sentido de dirección a la ciudadanía que quiere recuperar sus derechos. Sin embargo, igual que Maradiaga, piensa que se abren desafíos.

«El retorno no garantiza por sí solo la democracia: el verdadero desafío será convertir esa esperanza en garantías políticas, liberación de los presos políticos, instituciones legítimas y una transición conducida por la voluntad popular. La democracia no puede construirse de espaldas a la ciudadanía; debe nacer de su voz y responder a su vocación de cambio», añadió Martínez.
En su condición de exiliado, el dirigente juvenil se sintió conmovido ante las imágenes que llegaban de Caracas; en especial aquellas de la Premio Nobel de la Paz reencontrándose con sus simpatizantes.
«Para quienes permanecen dentro de Nicaragua, resistiendo bajo vigilancia, persecución y miedo, representa un mensaje de esperanza: el autoritarismo puede retrasar el cambio, pero no puede borrar la voluntad de un pueblo«, sostuvo Martínez.