Raúl Domingo Orozco Correa (4 de agosto de 1946-16 de junio de 2009). Poeta, columnista, periodista y promotor cultural, impartió clases de Literatura en colegios de secundaria y universidades de Nicaragua y Costa Rica.

Raúl Orozco: Adiós al poeta rebelde

Poeta, director de teatro, diletante, músico por afición, el escritor Raúl Orozco deja una sólida obra poética a través de sus libros publicados, para muchos irreverente, para otros demasiada contestataria y rebelde Ver Galería de Fotos En plena madurez y en ascenso internacional de su obra literaria, se nos ha ido el Poeta de Negro, […]

  • Poeta, director de teatro, diletante, músico por afición, el escritor Raúl Orozco deja una sólida obra poética a través de sus libros publicados, para muchos irreverente, para otros demasiada contestataria y rebelde

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En plena madurez y en ascenso internacional de su obra literaria, se nos ha ido el Poeta de Negro, Raúl Domingo Orozco Correa, nacido en Managua un 4 de agosto de 1946 y fallecido este pasado 16 de junio en casa de su madre Josefa Correa Montalván donde pasó sus últimos días, abandonando la vida solitaria que le caracterizó por causa de su salud quebrantada. Orozco nos ha dejado su obra reunida bilingüe pendiente de publicar, y su legado poético y cultural de cuatro décadas abordando los temas de la muerte, la ironía, el poder y el amor.

Todo quedó atrás, para el “Cuervo”, como íntimamente le decían sus amigos. Su solariega casa de Las Mercedes que abandonó obligatoriamente hace unos dos meses por un rápido cáncer que lo consumió; su carro Lada color blanco que en los años ochenta de la revolución le dedicó versos irónicos parodiando el poema 20 de Pablo Neruda.

Atrás quedaron sus amados libros, sus casetes de música clásica y tangos del arrabal que promovía el Club Gardeliano; el póster del grupo de teatro Talía que formó con el pibe Pedro Galarza y José Arias; con este actor cerró el telón de la comedia al presentar el monólogo Las Manos de Eurídice. en el XIV Festival Internacional de Teatro en septiembre del 2008. Por igual, para su memoria histórica quedó la carta histórica del doctor Pedro Joaquín Chamorro, que pedía al somocismo, la libertad de la actual Primera Dama de la República Rosario Murillo — entonces su secretaria —, y del poeta, ambos detenidos por ser opositores del régimen. Con la poeta Murillo y otros bardos de su generación, participó en el movimiento literario, Gradas.

Toda esta naturaleza, para muchos irreverente, para otros demasiada contestataria y rebelde, le llenaba parte de su soledad y pasión poética, y le animaba continuar resistiendo y ascendiendo en madurez y profundidad de pensamiento, en libertad plena de palabra, las que reflejó en todos sus libros, escritos de opinión, y en la radio.

Antología bilingüe a las puertas de su edición

Igualmente quedó atrás y sin poder ver realizado su sueño de tener en mano la antología bilingüe, inglés-español, que un editor norteamericano —que ha publicado sobre Jimmy Carter— le estaba preparando sobre una selección rigurosa de sus cinco libros. La noticia que ya fue finalizada la obra reunida y que sólo está a la espera de su publicación, le llegó a su madre en estos días, el poeta ya no celebrará a lo grande con sus amigos, pero la selección de la obra está siendo ya considerada como una de las más sólidas de los poetas de la generación del setenta, del pasado siglo.

Así mismo quedaron haciendo eco las encendidas conversaciones con sus amigos cercanos sobre Jorge Luis Borge; José Saramago, autor de El evangelio según Jesucristo, obra que resalta el amor humano sobre el dogma; sobre el alemán Friedrich Nietzsche y su radicalismo cuestionador del pensamiento contemporáneo; de sus memorias sobre sus noches de bohemia en el cafetín La India, y en estos últimos años en la barra del Panal, donde solía acudir acompañado de algunos poetas.

Pero uno de los poetas que marcó su vida y obra literaria profundamente y que lo llevó a buscar constantemente la “perfección del crimen perfecto de la poesía del amor y la muerte; el poder y la ironía”, fue el poeta Carlos Martínez Rivas, con quien inició una larga amistad desde los años setenta en Costa Rica, a donde llegó a trabajar en diarios de ese país.

Precisamente fue en Costa Rica que da a conocer su primer libro Pequeño Tiempo, editado por Territorio en 1973. Parte de estos poemas seleccionados los volvió a publicar al año siguiente junto a otros versos que tituló Suprimo mi Silencio, la edición corrió a cargo de la imprenta Metropolitana. Este texto fue escrito en memoria de su padre Raúl Orozco Ramírez, y abuelo Narciso Plinio Correa Rocha, pilares que formaron su recio carácter y su afición por la literatura y la música.

Cuestionó toda su vida al stablishment

En este texto, que critica al stablishment oficial, está un significativo poema dedicado a su amigo de generación el poeta Félix Navarrete, titulado Dos Lamentos por Félix Navarrete; uno de ellos es Sala de Espejo, donde dice: “Recuerdo bien tus palabras: Ver todo / lo que hubiera podido ser./ Ver todo lo que me han hecho”,/ y una tristeza púrpura se desparrama en mis sombras”. Y en su segundo poema Estado de Sitio, el poeta escribe: “Lo cercaron. Poco a poco/ cercáronlo./ Toda su selva/ le quitaron. Poco a poco”.

Así Orozco sentía la marginación, los celos y mezquindad de los antólogos, que calificaron a Navarrete y a su persona como “poetas malogrados”; esta falta de reconocimiento lo vivió hasta la publicación de su último libro, Música de la Música, publicado bajo el cuidado de la poeta Marta Leonor González, editora del sello de 400 Elefantes, y prologado por el presidente del CNU, y rector de la Universidad Agraria, Telémaco Talavera Siles.

El poeta era reacio a las presentaciones, no obstante, el escritor Anastasio Lobo presentó verbalmente esta obra en la Universidad Agraria, destacando la madurez literaria alcanzada en este texto, y su gran profundidad filosófica e existencial.

Otro de sus libros prologados, en este caso por él mismo, fue Asociación para Delinquir y otros Delitos, bajo el cuño de Editorial José Martí. Sobre esta obra literaria el poeta nos dice: “Escribir es una forma de conocimiento, una manera de aprehender del mundo y, sin duda, una de las formas de la pasión”, lo que representó en la práctica horas de vigilia; de escribir y volver a reescribir, declarando además de sus amores, sus infortunios, y su pensamiento sobre el Universo, tema que lo atrapaba obsesivamente, llegando a cuestionar incluso el poema Lo Fatal, de Rubén Darío, ya que afirmó en más de una ocasión que las piedras también sienten.

Polémico columnista de la La Prensa

Además de su sólida poesía, desde 1976 hasta 1979 se entregó de lleno a escribir en las páginas de opinión de LA PRENSA, su columna Tiempo Presente, con más de 170 textos donde fustigó fuertemente al régimen dictatorial, uno de esos artículos La Prensa, Libertad y Terrorismo, cuestionaba al poder y la férrea censura que ejercía la mano militar del General Somoza Debayle, entonces presidente del país.

Esta misma ansia de libertad, en 1978, le llegó a costar la vida al director mártir de este diario, Pedro Joaquín Chamorro, el que fuera en muchas ocasiones su consejero político. Estas publicaciones, más de 70, siguieron en 1981 y 1982, pero ahora en El Nuevo Diario, bajo otra tónica de pensamiento de revolución y crítica, de desarrollo educativo y social.

Así el primer año escribió Poema del Primer Aniversario, de la revolución donde invitaba al trabajo y a seguir los ideales; no obstante pasaron algunos años para que se desencantara. Logrando publicar hasta 1991, su libro Torrente de Acero, y en 1999, Asociación para Delinquir y otros Delitos.

El burocratismo y la falsedad política de muchos ministros, fueron criticadas en poemas publicados en un suplemento cultural, por lo que algunas de sus amistades “revolucionarias”, también lo marginaron. Sobre esta columna Tiempo Presente dejó seleccionado su índice con 240 artículos escaneados, que pensaba editar con apoyo del ex edil de Managua Dionisio Marenco, el cual quedó a la espera, ya que el proceso electoral acaparó la atención, quedando una vez al margen.

Para los años ochenta, en Radio Sandino, estuvo a cargo del programa cultural La Cultura es el Símbolo, el que renació en Radio CEPAD, el año pasado. A finales del 2000, abre otro espacio en Radio Omega con su programa Claves de la Cultura, y otro en la radio 580. Fue uno, junto a otros colegas, fundador de la Unión de Periodistas de Nicaragua, UPN, la que el año pasado lo reconoció. Por su parte el Centro Nicaragüense de Escritores, le entregó una placa por su labor literaria.

La Prensa Literaria

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