Ahorrar en alcancía es una buena práctica, pero debe hacerse sólo a corto plazo para que el dinero no pierda poder adquisitivo. Modelo: Odalis Sofía García de siete años. LA PRENSA U/Molina

Que ahorren ¡de peso en peso!

Si su hijo está en la Primaria, cómprele su alcancía y si ya está en Secundaria ábrale una cuenta de ahorro en el banco [doap_box title=»CÓMO AHORRAR» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El economista Luis Murillo, catedrático de la UCA, brinda consejos útiles que puede inculcar a sus hijos. Una de las prácticas más tradicionales para el ahorro […]

  • Si su hijo está en la Primaria, cómprele su alcancía y si ya está en Secundaria ábrale una cuenta de ahorro en el banco
[doap_box title=»CÓMO AHORRAR» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El economista Luis Murillo, catedrático de la UCA, brinda consejos útiles que puede inculcar a sus hijos.

Una de las prácticas más tradicionales para el ahorro desde la niñez ha sido la compra de alcancías a los menores de edad. Esta práctica es recomendada por el economista sólo para los niños de Primaria y sólo para ahorros por corto tiempo.

El problema de las alcancías es que el dinero pierde su poder adquisitivo.

En la actualidad hay métodos más modernos como las cuentas de ahorro, que son más indicada en adolescentes y jóvenes.

El economista, recalca que lo importante es que los niños tengan conciencia de la importancia de ahorro y la administración de su dinero, hasta crean hábitos de ahorro y no de déficit, endeudamiento y consumismo.

La mejor forma de enseñarles el hábito del ahorro es fijarle metas de compra, es decir que sus ahorros sean destinado para algo que el menor desee adquirir.

Que los niños sepan que ahorrar es un esfuerzo que vale mucho la pena.

La decisión para ahorrar puede empezar hoy mismo,

El niño puede usar una libreta para saber cuánto lleva ahorrado.

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A los niños no sólo se les debe enseñar cómo gastar el dinero, sino también inculcarles el hábito del ahorro, una práctica donde se guarda hoy para poder enfrentar situaciones futuras ya sea de inversión, deudas o crisis, según el economista Luis Murillo, catedrático de la Universidad Centroamericana (UCA).

Para iniciar a su hijo en este buen hábito algunos especialista indican que puede comenzar comprando una alcancía, pero una que no se rompa, o a la que sea muy difícil sacarle el dinero. Y establecer una meta temporal, ahorrar seis meses, un año, como crea conveniente y que el pequeño pueda disfrutar el fruto de su ahorro. También establezcan un plan de compra. Deje que el niño decida qué hará con su dinero . Así al terminar el período podrá comprar lo que él desee y se sentirá satisfecho y con ánimo de volver a empezar.

El catedrático de la UCA señala que al vivir en una sociedad consumista donde el comercio y los medios de comunicación inducen al consumismo, a los niños se les deben enseñar a no caer fácilmente en comprar todo lo que se les ofrece y que muchas veces son productos innecesarios, más aún en tiempos de crisis. Sino que deben dejar parte de sus ingresos para el ahorro que les servirá para futuras inversiones.

“La misma dinámica de consumo induce a los niños, adolescentes y jóvenes desde sus propios colegios a obtener objetos que muchas veces no son necesario y sólo sirven para satisfacer una vanidad social. Ahí es donde el padre debe empezar a trabajar la conciencia del menor. Es por eso que a la entrada del año lectivo los padres se endeudan para comprarle todo nuevo y de marca a sus hijos, cuando podrían usar la misma mochila, por ejemplo”, señaló Murillo.

Estrategias

Para este especialista la primera estrategia que deben seguir las familias es cambiar la actitud consumista.

Otra de las estrategias que señala Murillo es que la familia se reúna y que los padres involucren a los hijos sobre las medidas de ahorro a seguir en tiempos de crisis. “De esa forma se le crea conciencia a los hijos de que debe cuidar mejor el dinero y no malgastarlo”.

¿Merienda o mesada ?

De acuerdo con el economista Luis Murillo, las familias nicaragüenses han perdido la práctica saludable de preparar meriendas a sus hijo y las han sustituido por efectivo o mesadas.

“Esta práctica en situación de crisis y para la mayoría de la familias nicaragüenses puede mermar el presupuesto familiar, pero además afecta la seguridad alimentaria de los menores. En casi todos los casos este dinero es invertido en chucherías que le destruirán su estado de salud”, dijo el economista

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