Angeline Jolie, nominada para el Oscar en el papel de Christine Collie en la película de El sustituto. LA PRENSA/AP

El sustituto: realidad más extraña

Ambientada en la ciudad de Los Ángeles, en los años 1920, narra la tragedia de Christine Collie (Angeline Jolie, nominada para el Oscar), una mujer que al regresar a su casa descubre que su hijo ha desaparecido Sin lugar a dudas, Clint Eastwood es uno de los mejores directores de su generación. En algunas de […]

  • Ambientada en la ciudad de Los Ángeles, en los años 1920, narra la tragedia de Christine Collie (Angeline Jolie, nominada para el Oscar), una mujer que al regresar a su casa descubre que su hijo ha desaparecido

Sin lugar a dudas, Clint Eastwood es uno de los mejores directores de su generación. En algunas de sus mejores películas (El Fugitivo Josey Wales, Los puentes del condado Madison, Golpes del destino y El gran Torino) también ha intervenido como actor. Pero su condición de súper astro de la pantalla, ha oscurecido un poco su oficio de director y con frecuencia se omite su nombre al hablar de los grandes directores estadounidenses contemporáneos (Scorsese, Coppola, Spielberg, Spike Lee…).

El sustituto (The Changeling) es un nuevo testimonio de las cualidades de su trabajo detrás de las cámaras: dominio del lenguaje visual, claridad narrativa y habilidad con los actores.

Ambientada en la ciudad de Los Ángeles, a finales de la década de 1920, narra la tragedia de Christine Collie (Angeline Jolie, nominada para el Oscar), una mujer de clase media que, al regresar a casa un día, después de la jornada laboral, descubre que su hijo ha desaparecido. Varios meses más tarde la policía le entrega un niño. Pero el niño no es el suyo. La mujer comete un error del que se arrepentirá: acepta tener al niño equivocado por unos días en su casa.

Aunque la policía niega reconocer que ha cometido un error tan garrafal en una pesquisa que ocupa la atención de los medios, la mujer insiste en que se continúe la búsqueda de su hijo. El inflexible inspector encargado del caso (interpretado por Jeffrey Donovan) la interna, abusando de su poder, en un hospital de salud mental dirigido por un siquiatra cómplice de la policía.

Para conceptuar una película tan rica en argumentos secundarios (como la historia del psicópata que rapta y asesina niños, interpretado por Jason Butler Harner) el espectador debe determinar cuál es el tema central a través del cual el director expresa su “mensaje”.

La corrupción policial, la pena de muerte, la liberación femenina y otros temas abordados tangencialmente, no determinan el sentido de la película. Aunque no resulte evidente de una primera lectura, el tema central de El sustituto son los recursos disponibles al ciudadano medio para contrarrestar los abusos de poder en un sistema democrático, caracterizado por la independencia de los poderes del Estado.

En este aspecto, después de Christine, el personaje más importante es el pastor presbiteriano Gustav Briegleb (interpretado por el impecable John Malkovich) que decide ayudar a la mujer contra viento y marea. El reverendo tiene su propio programa radial, lo que le da el poder de convocatoria necesario para movilizar a la ciudadanía en apoyo de la mujer y emplazar a las autoridades. El personaje del reverendo representa pues, la prensa libre, lo que solía llamarse “el cuarto poder”. El mismo “cuarto poder” que en Estados Unidos tumbó a un presidente y del cual se ocupó Alan J. Pakula en Todos los hombres del presidente (1976).

En un sistema totalitario, en el que los policías, los jueces, los periodistas, los legisladores y hasta los abogados, reciben su salario de una misma fuente de poder centralizado, el ciudadano hostigado por el Estado está a merced de la voluntad de algún alma humanitaria incrustada en los estratos del poder, que desee ayudarlo. Un ejemplo de esto en el cine es el espía estatal interpretado por Ulrich Müher en el filme alemán La vida de los demás (2006), que se apiada del escritor disidente cuyas conversaciones debe escuchar por medios electrónicos como tarea asignada por el Estado (antes del derribamiento del muro de Berlín).

La trama de El sustituto (escrita por J. Michael Straczynski) es tan insólita (cosas así no suelen pasar en la vida real), expuesta con tal realismo y tan estrechamente ligada a su mensaje social (no se trata obviamente de una película de esparcimiento ni empeñada en jugar con las emociones del espectador) que no funcionaría si no estuviese basada en un hecho real (el caso fue conocido como los asesinatos del gallinero de Wineville). El espectador se sentiría manipulado por el director. En la mayoría de las películas, basta con que las situaciones sean verosímiles.

El filme contiene elementos del suspenso propio del cine de Hitchcock (el niño “equivocado” entregado a la madre insiste en ser el hijo de ésta, lo que crea una atmósfera de misterio desde el comienzo de la narración). Pero Hitchcock trataba temas escabrosos creando mecanismos de distanciamiento emocional mediante la estilización en la puesta en escena o ciertas dosis de humor negro.

El estilo de Eastwood en este filme es realista, descarnado, lo que produce una película altamente estremecedora. El desenlace contiene una pequeña abertura que le da a la protagonista una esperanza para continuar viviendo y al espectador un alivio emocional. Pero habría que preguntarse si realmente esa puerta que debió haber permanecido cerrada, no abrió realmente un nuevo camino a la angustia que impidió a la madre reconstruir emocionalmente su vida.

La Prensa Literaria

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