- Instinto de independencia, fuerza de voluntad, el apoyo familiar y sobre todo fe en algo superior son las claves para sobreponerse a una tragedia. Dos mujeres con distintas historias nos cuentan sus experiencias
La sobreprotección de la familia es un factor que puede detener el proceso de recuperación, porque las pocas capacidades que la persona tiene no se le pueden potencializar cuando la familia interviene demasiado.
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Amanda Rivas tiene 28 años, es de carácter fuerte y muy independiente. Por ser la hija mayor está acostumbrada a tomar decisiones. Hace siete años sufrió un accidente automovilístico en el que falleció su novio y ella sufrió 13 fracturas en distintas partes del cuerpo, las más graves en su pierna derecha y fractura en la quinta y la sexta vértebra cervical. Después de meses de hospitalización y años de terapia Amanda está felizmente casada, con una hija y sin secuelas graves del accidente.
Maritza Páiz Altamirano, fisioterapeuta del Hospital Militar, recuerda que cuando vio a Amanda por primera vez sólo los ojos podía mover debido a las múltiples fracturas y a las inflamaciones. Amanda guarda en su memoria la fecha en que conoció a su fisioterapeuta 18 de noviembre, día que celebran juntas año con año, porque ese día lo primero que hizo fue mover un poco los dedos.
Páiz afirma que lo primordial para que una persona que ha sufrido un trauma es el apoyo incondicional de su familia, la fortaleza espiritual de la persona y la fe que tenga en algo superior. Añade que la recuperación de Amanda se debió casi en un 80 por ciento a su fuerza de carácter.
Amanda recuerda una vez que se le paró una mosca en la pierna y no podía espantarla. Me ataqué en llanto porque es horrible no poder ni espantarse una mosca, el sentimiento de frustración, el no poder valerse por sí mismo es espantoso, señala Amanda.
Confiesa que es mentira que me automotivaba, lo único que quería era valerme por mi misma. Recuerdo que una vez le tiré la comida al piso a mi tía que me estaba dando de comer, parecía chavalita malcriada, valerme por mí misma era una necesidad, yo siempre he sido de carácter fuerte e independiente, quizá por ser la mayor.
Cuando entra la negación
La fisioterapeuta señala que la primera etapa de una persona que ha pasado por un trauma es la de negación, lo cual se ve más en los jóvenes, que empiezan a cuestionarse: ¿cómo voy a quedar así? ¿por qué a mí? Eso en muchos es una gran ayuda porque buscan cómo salir adelante. Pero si caen en depresión es peligroso.
Amanda entró en una etapa de depresión cuando supo que su novio había muerto, pero ella recapacitó e inició, siguió adelante, la familia empezó a apoyarla, pero a la vez a forzarla, dijo la fisioterapeuta.
Mi preocupación principal era mi novio, yo estaba enamorada como niña chiquita, me decían que estaba en otro hospital, no me decían que se había muerto porque si entraba en depresión, las defensas se bajan y el deseo de recuperación es menor. Me contaron dos meses después, recuerda Amanda.
De la primera semana de hospitalización Amanda sólo recuerda momentos muy vagos como si de flashazos se tratara. Recuerdo a una de mis amigas que me sobaba el pelo para que me durmiera, no recuerdo haber sentido dolor.
En cuanto al apoyo familiar, cuenta que sí la apoyaron pero jamás la trataron con pesar o la chinchinearon, lo único que le dijo su papá fue: Dale, levantate. También recuerda a un médico que le dijo: Vos estás regia levantate.
La peor noticia
Otra noticia devastadora que afrontó Amanda fue cuando le informaron que no podría embarazarse debido a la fractura de su columna y a las de sus piernas, sin embargo, tiene una bella hija de 2 años.
Me dijeron barbaridades, pero tuve mi hija con un embarazo monitoreado, porque no podía subir mucho de peso, lo máximo eran 22 libras porque me afecta la columna y las piernas, pero trabajé los nueve meses, aunque con las piernas arriba y he hasta podido chinear a mi hija.
Cuidados continuos
Las secuelas del accidente son mínimas, perdió el dedo gordo del pie derecho y lo único que no debe hacer es manejar sin collarín cuando haga viajes largos. Además, no puede subir de peso, no se puede bañar en mar abierto, no puede montar a caballo o en cuadraciclo y tampoco puede practicar deportes extremos. Tengo que cuidar mis secuelas, no puedo exponerlas a que vuelvan a suceder porque una fractura sobre otra no se cura igual y una fractura como la que tuve con un poquito más y quedaba parapléjica, dice Amanda.
Algo que le afectó mucho fue su lado vanidoso, ya que le quedaron múltiples cicatrices en las piernas y adoraba las minifaldas. Aunque podría hacerse una cirugía plástica para borrar algunas, no ha querido porque no quiere volver a saber de quirófanos. Cada vez que iba al quirófano le decía a los doctores, voy al salón de belleza, sonríe.
La fisioterapeuta Páiz señala que los factores que pueden detener el proceso de recuperación de una persona que ha tenido un trauma es el ánimo, la falta de apoyo de la familia y la edad. En fisioterapia no existe la frase NO PUEDO. Yo le decía a Amanda, todo lo que salga de aquí es ganancia, porque su accidente fue para que muriera.
En casos severos es importante la ayuda de un sicólogo. Amanda no lo necesitó debido a su carácter independiente, de autosuficiencia y la parte espiritual. Ella salió nítida.
Ha habido casos en que la depresión, sobreprotección aunado a la falta de carácter, hacen que el trabajo de recuperación sea lento o que no logren recuperar todas sus capacidades.
Nace un nuevo amor
Como parte de las ironías de la vida, Amanda conoció a quien hoy es su esposo en las sesiones de fisioterapia, porque las enfermeras estaban empeñadas en conseguirle novio.
Él llegó con la pierna fracturada y pusieron su camilla al lado de la mía para que lo conociera, él es guapo, después coincidíamos en las horas de la terapia, pero no pasaba nada, él dice que yo aún andaba de luto, hasta que un día empezamos a salir. Fue maravilloso conmigo, cuando nos estábamos conociendo me hicieron dos cirugías y él me acompañó todo el tiempo, me acompañaba a las curaciones y así hasta que nos hicimos novios y nos casamos.