La obra de Rodrigo Peñalba debe valorarse en dos aspectos: como pintor y formador de pintores. Como pintor, Peñalba es nuestro primer artista moderno. Al igual que muchos de los grandes pintores de nuestra América, se formó en Europa y absorbió las diversas manifestaciones italianas, españolas y francesas; pero sintiéndose allí ajeno, regresó a su patria, y aquí, con el calor y el color del trópico, se puso a pintar a descubrirse todo lo nicaragüense que él era, en óleos, acuarelas y dibujos. Es nuestro pintor moderno que trasciende lo provinciano para afirmarse en lo universal como nicaragüense.