Dibujo de omar D’León.LA PRENSA/U. MOLINA

Cabalgando la noche

Despierto a medianoche sudada ante mi sueño, con el alma desnuda extiendo los brazos queriendo alcanzarlo. Soy una estrella lejana en el firmamento que ahueca la tristeza con sus manos. Cabalgo la noche por el universo mundo, hasta chocar contra la espuma que tomo con mi boca y me transforma en ola. Te abro la […]

Despierto a medianoche sudada ante mi sueño,

con el alma desnuda extiendo los brazos

queriendo alcanzarlo.

Soy una estrella lejana en el firmamento

que ahueca la tristeza con sus manos.

Cabalgo la noche por el universo mundo,

hasta chocar contra la espuma

que tomo con mi boca y me transforma en ola.

Te abro la puerta de mis sueños

y como Cruzada sin nombre marcho por la noche oscura.

He querido nombrarte mi escudero

para que me traigas las luciérnagas encantadas

ahuyentes los signos, las señales, la mala hora,

las ánimas en pena.

Hoy, lo quiero todo verde

verde como el musgo que viaja con las olas

verde como madrugada cuando aún no me despierta,

verde como los campos serenos de mi niñez en Rivas,

verde como la luz de la luna cuando está sonriente

verde como los árboles que rodean los ríos de mi tierra

cuando aún no la han despalado,

como al principio, cuando Dios hizo el mundo.

Te abro las puertas escudero

para que dejes entrar el arcoiris

y el viento sacuda mis ansias

vuele las cenizas de mis llantos

y pueda yo escribir tu nombre.

Treinta años juntos no son nada,

y es una vida entera.

Y no puedo negar la guerra y la paz

el fuego y las cenizas,

la guerra de las rosas

la guerra por la independencia

la guerra porque yo soy yo

y vos sos vos

la guerra por la bandera de la libertad,

las disculpas

las reconciliaciones,

la alegría ante el crepúsculo,

el mismo pensamiento

la misma antorcha

las mismas manos empuñándolas.

Treinta años juntos no son nada,

y es la vuelta al mundo y su firmamento,

y veo palomas blancas volando al infinito sin límites

y mi humildad aplastada por la rabia

y la rabia aplastada por la amistad incólume

y mi piel como volcán iluminada

y mi fe y mi esperanza, y mi vanidad colgando

de la noche, del nomeolvides.

Todo lo veo escrito en tu corazón:

mi nombre a fuego fundido profundo y tierno

mi rostro perfilado y marcado en tu pecho

como fotografía amarillenta,

Así es la vida

No hay pierde

Soy una rosa con corazón de tigra,

y para vos una fiera por domar.

Millones de disculpas pueblan mis noches

las nubes viajeras me hacen señales con ellas en el cielo,

y escribo, escribo,

pongo primero tu nombre

y lo mezclo con la miel del olvido,

té de rosas, té de jazmines

cólera y tranquilidad, tristeza y alegría

ganas de matar y de estrangular

neblina del infierno

un verso, otro verso,

y te busco y no hay nadie

páginas en blanco solamente, unas tras otras,

y las puertas del cielo entre mis manos.

Soy tu centro, lo profundo de tu mar,

el corazón de tu volcán

y mi vida es tu vida,

y ya son una nuestra historia y no dos

y las líneas de tus manos y mis manos

son las mismas.

En este sueño, despliego mi bandera

conquistada pieza a pieza.

Yo he hecho un mundo de colores para tu alma.

La Prensa Literaria

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