Despierto a medianoche sudada ante mi sueño,
con el alma desnuda extiendo los brazos
queriendo alcanzarlo.
Soy una estrella lejana en el firmamento
que ahueca la tristeza con sus manos.
Cabalgo la noche por el universo mundo,
hasta chocar contra la espuma
que tomo con mi boca y me transforma en ola.
Te abro la puerta de mis sueños
y como Cruzada sin nombre marcho por la noche oscura.
He querido nombrarte mi escudero
para que me traigas las luciérnagas encantadas
ahuyentes los signos, las señales, la mala hora,
las ánimas en pena.
Hoy, lo quiero todo verde
verde como el musgo que viaja con las olas
verde como madrugada cuando aún no me despierta,
verde como los campos serenos de mi niñez en Rivas,
verde como la luz de la luna cuando está sonriente
verde como los árboles que rodean los ríos de mi tierra
cuando aún no la han despalado,
como al principio, cuando Dios hizo el mundo.
Te abro las puertas escudero
para que dejes entrar el arcoiris
y el viento sacuda mis ansias
vuele las cenizas de mis llantos
y pueda yo escribir tu nombre.
Treinta años juntos no son nada,
y es una vida entera.
Y no puedo negar la guerra y la paz
el fuego y las cenizas,
la guerra de las rosas
la guerra por la independencia
la guerra porque yo soy yo
y vos sos vos
la guerra por la bandera de la libertad,
las disculpas
las reconciliaciones,
la alegría ante el crepúsculo,
el mismo pensamiento
la misma antorcha
las mismas manos empuñándolas.
Treinta años juntos no son nada,
y es la vuelta al mundo y su firmamento,
y veo palomas blancas volando al infinito sin límites
y mi humildad aplastada por la rabia
y la rabia aplastada por la amistad incólume
y mi piel como volcán iluminada
y mi fe y mi esperanza, y mi vanidad colgando
de la noche, del nomeolvides.
Todo lo veo escrito en tu corazón:
mi nombre a fuego fundido profundo y tierno
mi rostro perfilado y marcado en tu pecho
como fotografía amarillenta,
Así es la vida
No hay pierde
Soy una rosa con corazón de tigra,
y para vos una fiera por domar.
Millones de disculpas pueblan mis noches
las nubes viajeras me hacen señales con ellas en el cielo,
y escribo, escribo,
pongo primero tu nombre
y lo mezclo con la miel del olvido,
té de rosas, té de jazmines
cólera y tranquilidad, tristeza y alegría
ganas de matar y de estrangular
neblina del infierno
un verso, otro verso,
y te busco y no hay nadie
páginas en blanco solamente, unas tras otras,
y las puertas del cielo entre mis manos.
Soy tu centro, lo profundo de tu mar,
el corazón de tu volcán
y mi vida es tu vida,
y ya son una nuestra historia y no dos
y las líneas de tus manos y mis manos
son las mismas.
En este sueño, despliego mi bandera
conquistada pieza a pieza.
Yo he hecho un mundo de colores para tu alma.