Más de 50 balazos recibió el cuerpo de Rigoberto López Pérez. El cadáver desapareció. Según una versión fue enterrado en secreto cerca del recinto universitario. ()

Ruina y abandono donde fue el atentado a Somoza

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    ACADEMIA DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DE NICARAGUA/ ESPECIAL PARA LA PRENSA

    Un gran rótulo anuncia un gimnasio en la pared del corredor este, a pocos metros donde estaba sentado Anastasio Somoza García la noche del 21 de septiembre de 1956, cuando recibió los disparos que le costaron la vida. Frente a la mesa quedó el cuerpo acribillado a balazos de Rigoberto López Pérez.

    Han pasado 51 años de aquel histórico hecho. En 1983 se declaró Patrimonio Histórico y Artístico Nacional el Antiguo Club de Obreros, hoy Museo Rigoberto López Pérez. Nada concuerda con la realidad que se presencia, a la entrada hay una especie de cafetería-comidería, un modesto bufete de abogados, antes estuvo hasta una barbería.

    El abandono ha causado serios daños en el edificio. Una restauración costará mucho dinero. La casa fue la residencia de la familia Cardenal, tenía un segundo piso, era una de las más grandes mansiones de León, con un patio donde en otros tiempos retozó de niño, Ernesto Cardenal Martínez.

    En ese mismo patio, Anastasio Somoza García bailó su último mambo, con la novia de la Casa del Obrero, mientras era rodeado por los cortesanos aduladores y serviles. Ahora ese patio luce desolado, abandonado, quien lo viera jamás se imaginaría el hecho que cambió en gran medida la historia de Nicaragua.

    SITUACIÓN LEGAL

    Igual que con el Palacio de Comunicaciones, también en la antigua Casa del Obrero hay una disputa. El encargado del cafetín expresó que la Central Sandinista de Trabajadores es la dueña del edificio, y que el ingreso del negocito y el alquiler del bufete de abogados es para “el mantenimiento” del local, dijo.

    El edificio fue vendido al Partido Liberal Nacionalista que lo convirtió en 1954 en la Casa del Obrero de León. Conforme los decretos confiscatorios del año 1979, el edificio pasó a ser propiedad del Estado, inscrito bajo el número 9,474, tomo 332, folios 264 y 265, asiento cuarto, Sección de Derechos Reales, Libro de Propiedades del Registro Público de León.

    El 16 de diciembre de 1996, el Procurador General de Justicia, doctor Carlos Hernández López, firmó en tal calidad que el inmueble “es propiedad del Estado de la República de Nicaragua y por este medio se asigna para su administración a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León)”. Desde entonces han pasado once años sin que haya entrado en posesión; el abandono y destrucción continúan. Bien podría funcionar en este edificio el Centro Histórico Municipal de León.

    Pero no es el único caso donde la ilegalidad conspira con la pasividad de la legalidad, en contra del Patrimonio Histórico y Cultural de León. Otro edificio, situado al norte de lo que fue la Casa del Obrero, está en igual situación. El sitio fue ocupado por la Escuela Juanita Pinell, una estimada educadora leonesa, en el derruido edificio, en una pared, una placa recuerda que allí vivió el ilustre intelectual Mariano Barreto. En el patio opera un taller de mecánica, el local está en poder del SCAAS.

    Un certificado del Registro de la Propiedad Inmueble, según asiento Nº 296,903, página 149, tomo 289, el Estado de Nicaragua, a través del Procurador General de Justicia, se asigna para su administración a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN- León).

    Ante esa situación habrá que garantizar la memoria gráfica de todo ese valioso patrimonio. Se está por hacerle competencia a las Ruinas de León Viejo. Mientras se disputan la propiedad y la posesión de los sitios históricos, éstos siguen destruyéndose, los decretos y declaratorias serán solo referencia de lo que algún día hubo en la ciudad de León.

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