- Israel ha lanzado varias ofensivas militares para ampliar sus territorios y asegurar su superioridad militar en una zona conflictiva. Millones de personas han sufrido las consecuencias
Fotos de La Prensa/EFE
Hace cuatro décadas, el panorama geopolítico de Oriente Medio cambió por completo. En junio de 1967 Israel, tras desarbolar a los ejércitos árabes en sólo seis días, ocupó los Altos del Golán sirios, Cisjordania (entonces parte de Jordania), Jerusalén Oriental, Gaza y el Sinaí, territorios estos dos últimos administrados por Egipto.
La paz entre el Estado hebreo y los árabes pasa por la vuelta a las fronteras anteriores a 1967, mientras centenares de miles de refugiados palestinos siguen esperando la vuelta a sus territorios. Según Naciones Unidas, de los siete millones de palestinos que viven hoy día en Cisjordania, Gaza, Israel y en el exilio, más de la mitad, unos cuatro millones, son refugiados o descendientes de aquéllos desplazados que abandonaron su tierra tras la creación de Israel o las anexiones del 1967.
A su vez, los asentamientos judíos en los territorios ocupados en la Guerra de los Seis Días son hoy uno de los principales obstáculos para la paz y para la viabilidad de un estado palestino. Desde que Israel ocupó estos territorios, los sucesivos gobiernos israelíes han fomentado en ellos el establecimiento de asentamientos civiles, violando sistemáticamente el derecho internacional.
CRONOLOGÍA DE UNA GUERRA RÁPIDA
Todo comenzó el 5 de junio de 1967, a las 7:45 de la mañana, cuando cientos de aviones israelíes se encontraban encima de sus objetivos: los aeropuertos militares de Egipto, Jordania, Siria e Irak. En poco tiempo la mayor parte de la aviación árabe -sobre todo la egipcia, la más poderosa- quedó destruida en sus mismos hangares.
6 DE JUNIO
En cuanto se conoció el éxito del ataque aéreo la máquina bélica de Israel lanzó al combate a las tropas acorazadas que esperaban la voz de mando para atacar. Los blindados judíos de la llamada “guerra relámpago” entraron en el Sinaí y cercaron los dispositivos defensivos egipcios. Una columna atacó el enclave de Gaza, entonces territorio egipcio, y asedió a la ciudad, que cayó 24 horas después.
Otra columna ahondó por el sector central hacia el canal de Suez, rompiendo las resistencias. Al sur del desierto del Neguev, la columna blindada que se dirigía hacia la parte más meridional de la península del Sinaí, Sharm el Sheij, chocó con una fuerte concentración de tanques egipcios en Kuntilla.
Es aquí donde se produjo la mayor resistencia egipcia que logró destrozar a un regimiento israelí, pero pronto llegó la aviación judía, que bombardeó los carros armados enemigos con napalm. Vencida esta resistencia, el avance israelí por el Sinaí fue triunfal, hasta llegar al centro montañoso donde se había reagrupado una poderosa fuerza blindada egipcia y se lucha desesperadamente. Ayudada por su aviación las fuerzas israelíes destruyen 200 carros de combate y causan numerosas bajas. Las fuerzas judías ya no encontrarían resistencia hasta llegar a las aguas del canal de Suez.
7 DE JUNIO
En el tercer día de guerra las fuerzas israelíes golpearon en cuatro direcciones en el frente jordano. Tres de sus objetivos se conquistaron sin dificultades. El grueso de las tropas se concentró más tarde frente a la parte vieja de Jerusalén, donde la Legión Árabe, el ejército de beduinos del rey Hussein de Jordania, tomó la iniciativa el mismo día del ataque judío, apoderándose del enclave israelí del Monte Scopus. El choque en Jerusalén fue sangriento.
8 DE JUNIO
Cuatro días después de iniciado el ataque israelí a los países árabes el Consejo de Naciones Unidas, reunido en sesión urgente, acordó el alto el fuego inmediato. Ese día el rey Hussein de Jordania aceptó la decisión que dos días después habrían de acatar también los otros tres países beligerantes, Egipto, Siria y, por último, Israel.
Mientras tanto, El Cairo denunció que el ataque israelí se realizó con la colaboración de las fuerzas aéreas de Estados Unidos y de Gran Bretaña, países con los que los árabes rompieron sus relaciones diplomáticas. La finalidad de esta denuncia fue justificar la derrota aludiendo a fuerzas muy superiores y, sobre todo, provocar la intervención soviética a su favor.
9 y 10 DE JUNIO
Ocupación de los Altos del Golán. En cuanto Egipto fue derrotado, Israel envió abundantes tropas a su frontera con Siria y se lanzó al asalto. Durante más de 48 horas se luchó en la meseta del Golán. La penetración de las tropas israelíes fue difícil y sangrienta.
Como consecuencia de la Guerra de los Seis Días, Israel ocupó la Cisjordania, incluida la ciudad vieja de Jerusalén, toda la península del Sinaí hasta el canal de Suez, y los altos del Golán, en Siria, lo que suponía una superficie territorial tres veces superior a la de Israel. El Estado judío se encontró además con el problema de tener que gobernar a más de un millón de árabes hostiles, residentes en las zonas ocupadas.
Este conflicto perturbó gravemente la vida económica y política de los países árabes contendientes. En Egipto, la situación económica, que antes de la guerra era ya crítica, se convirtió en catastrófica con el cierre del canal de Suez -principal fuente de ingresos del Estado- con la pérdida del turismo y con las destrucciones de la guerra.
Las fuerzas armadas sufrieron una amarga derrota que le costó al país la pérdida de 400 aviones, cerca de un millar de carros de combate y millares de hombres muertos o desaparecidos.
El reino hachemita de Jordania fue el país que sufrió más quebrantos. Cuando estalló la contienda entre la República Árabe Unida (Egipto y Siria) e Israel, el gobierno jordano declaró también la guerra a este último. Esta guerra supuso para el reino hachemita la pérdida de toda la Cisjordania, que comprende la ciudad vieja de Jerusalén y el territorio situado entre ella y el Jordán, es decir, la mayor parte de las regiones naturales de Samaria y Judea pobladas con más de un millón de habitantes.
En total, Israel había ocupado 5,605 kms2 de territorio jordano, mientras centenares de miles de refugiados palestinos huían de los judíos, lo que contribuyó a engrosar los innumerables problemas que ya tenía el rey Hussein. La economía jordana sufrió graves quebrantos. Perdió la mitad de su producción agraria e industrial y casi todo el turismo.
La tercera guerra con Israel marcó también la vida política y económica de Siria que perdió los Altos del Golán, una meseta que se eleva sobre el lago de Tiberiades y desde la que se domina buena parte del norte de Israel.
La guerra tuvo un coste para Israel de 777 muertos y 2,586 heridos, muchos de ellos oficiales, y para los árabes de unos 15,000 muertos y 6,000 prisioneros, más un gran número de desaparecidos.
PAZ POR TERRITORIOS
La fórmula de “paz por territorios” ha estado presente en incontables iniciativas de paz, como la Conferencia de Madrid de 1991, a la que se llegó porque más de una década antes la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) había aceptado la existencia de Israel dentro de las fronteras de 1967.
No fue desde luego la postura oficial de la Liga Árabe, que sólo en el 2002 dio su respaldo tácito a esa fórmula en la Cumbre de Beirut, con la llamada Iniciativa Saudí. En 2007, los países miembros refrendaron la resolución en la Cumbre de Ryad, ofreciendo una paz global a cambio de que Israel se retire a las fronteras del 67.
“Las consecuencias de aquella guerra perduran hasta el día de hoy y la (iniciativa) de Ryad es una oportunidad histórica para ponerles fin”, dijo a EFE el general Ihsan H. Shurdom, ex jefe de la Fuerza Aérea de Jordania.
No obstante, Israel no oculta que, en un futuro tratado de paz, su intención es anexionarse ciertas partes de Cisjordania —lo que denomina “los grandes bloques de asentamientos”—, una intención que al parecer ya se tenía en 1967, cuando se gestaba la resolución 242.
Shlomo Gazit, que era oficial de la Inteligencia israelí en 1967, sostiene que la presión militar en los últimos días de la guerra sirvió para forzar a las superpotencias y a la ONU a borrar de la resolución una palabra: en lugar de retirada “de los territorios”, aparece “de territorios”. Pero los únicos que pueden hacer esa concesión a Israel son los palestinos, que no descartan la posibilidad de intercambiar territorios “pulgada por pulgada”.
Israel se retiró unilateralmente de Gaza en una operación que acabó el 12 de septiembre de 2005, pero mantiene aislada la franja del resto de los territorios palestinos. Además sigue ocupando Cisjordania y Jerusalén este y considera la ciudad santa su capital eterna e indivisa. Los palestinos quieren establecer en Jerusalén este la capital de un futuro estado.