Un equipo de reconocidos abogados entró a representar a nicaragüenses y extranjeros acusados de financiar al narcotráfico. El juicio conocido como “caso Sinaloa” se ventila en un tribunal de Tipitapa. Ramón Rojas y Bismarck Quezada son parte del equipo. (LA PRENSA/ARCHIVO)

Abogados de narcos narran sus “secretitos”

Son reconocidos en el mundo del narcotráfico como los mejores abogados defensores de los traficantes de drogas. Y no en balde se han creado esa fama, pues su éxito en los tribunales es indiscutible. ¿Cómo hacen estos abogados para ganar los juicios a todo un aparato institucional que lucha contra el crimen organizado?, ¿cuál es […]

  • Son reconocidos en el mundo del narcotráfico como los mejores abogados defensores de los traficantes de drogas. Y no en balde se han creado esa fama, pues su éxito en los tribunales es indiscutible. ¿Cómo hacen estos abogados para ganar los juicios a todo un aparato institucional que lucha contra el crimen organizado?, ¿cuál es su secreto? LA PRENSA conversó con ellos, y no sólo contaron sus propios trucos
[doap_box title=»Los abogados son tildados de “fichas” de los narcotraficantes» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El trabajo de defender a acusados de pertenecer al crimen organizado tiene sus efectos.

Estos abogados se quejan de ser “sospechosos” de la Policía y se declaran perseguidos. En su círculo comentan que la Policía les tiene abierto una especie de expediente.

Pánfilo Orozco asegura que los teléfonos son controlados, aunque reconoce que nunca ha sido acosado.

Roberto Cruz, quien ha tenido a su cargo casos donde hay “quiebres” de hasta tres mil kilos de cocaína, buzones de armas y hace unos años el caso de dos mexicanos que viajaban con 300 mil dólares de procedencia dudosa, comenta que ha sido perseguido.

Cruz dice haber sentido temor por la Policía. “He visto casos en los que han sido evidentes algunos montajes, porque en el desahogo de la prueba en el juicio no hay unidad de criterio en los testigos (policías)”, señala.

Otros abogados comentan que incluso las personas con las que conversan son entrevistadas por los agentes, como parte del seguimiento que les hacen.

La experiencia más amarga de este tipo la vivió Carlos Chavarría, a quien la Policía le llegó a allanar su residencia el año pasado.

Agentes antidrogas entraron a su casa y la allanaron en busca de drogas, mientras él estaba en su despacho.

Debido a que la Policía no encontró ninguna sustancia alucinógena, llamaron a supervisores de la Dirección General de Servicios Aduaneros (DGA) por sospechas de contrabando aduanero, lo que resultó ser falso.

Al tratar de impedir el acto, el abogado fue golpeado, recuerda.

Según Chavarría, la razón para que los agentes actuaran de esa forma es que en los juicios ha representado a personas acusadas de tráfico interno de estupefacientes.

El caso fue denunciado ante organismos de derechos humanos, y la misma Policía Nacional tomó de oficio una investigación cuyo resultado fue un “no ha lugar”.

“Creen que vamos a ser enlaces de los narcos”, dice Chavarría.

La relación con la Policía en general es un tanto incómoda. La percepción de algunos de los abogados es que quieren “meterlos en miedo” para que no asuman estos casos.

“Si es lo que quieren, que aprueben una ley de drogas, que no se puede defender a narcotraficantes”, comenta Chavarría.

Esta relación difícil se evidencia en los juicios donde los agentes comparecen como testigos. Los interrogatorios son verdaderas batallas entre abogados y policías que intentan evitar dar herramientas a los defensores y evitar la salida de los procesados por narcotráfico.

Lavado de dinero

Pánfilo Orozco, reconocido abogado de procesados por lavado de dinero, accedió a contar a LA PRENSA algunas formas usadas para legitimar el capital ilícito por el crimen organizado, y otros detalles.

Con el menudeo de la droga en Estados Unidos, el dinero se recibe mayoritariamente en metal. Ahí empieza el problema para introducirlo al mercado.

Para convertir esas monedas en billetes de grandes denominaciones se usan los negocios de comida rápida, los casinos, los coyotes, quienes ganan una comisión por esa transacción.

Cada día hay personas que pierden hasta 30 mil dólares en los casinos. El apostador llega con la intención de perder dinero para que entre al mercado, asegura Orozco.

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Mientras la droga corre de sur a norte del continente, el dinero lleva sentido contrario: de Estados Unidos a América del Sur.

Jugosos salarios

Sin rubor, “el capo” puso un fajo de billetes de dólares apilados, en las manos del abogado. “Oye, te doy estos 30 mil dólares pero sácame a esa gente”, le dijo con acento extranjero. El mensaje era claro. El destino de aquella masa de dinero debía ser el juez que tramita el juicio.

“Sí hombré, yo tengo contactos, no te preocupés, vamos a ver qué hacemos”, le respondió el abogado, quien pensaba que no podía dejar de tomar el caso. Era la oportunidad de ganar unos buenos honorarios.

La escena se repite constantemente. Sobornar al juez es, de entrada, la primera frase o “sugerencia” de los “contactos” de los narcotraficantes cuando negocian con los abogados la representación en un juicio de un “pez gordo” o pequeño.

“En realidad, es difícil penetrar a los jueces. Es peligroso porque el juez te puede mandar a echar preso. Yo no ando haciendo eso (sobornando). Para poder hacerlo tiene que haber demasiada amistad (con el juez). Puede ser que alguien lo haga a través de amigos que estén ligados a él (juez)”, cuenta Pedro Noel Alonzo, uno de los abogados “especialistas” en juicios de narcotráfico.

“Los ‘contactos’ andan libremente por los pasillos judiciales. No escatiman y sueltan cualquier cantidad de plata. Pretenden comprar a quien necesiten en el camino”, dice Alonzo.

RECHAZAN HABER“COMPRADO” JUECES

La lista de abogados que se ha visto en la defensa de los casos más relevantes de drogas no es muy larga. Alonzo, Ramón Rojas, Pánfilo Orozco, Bismarck Quezada, Carlos Chavarría, Álvaro Chica Larios y Roberto Cruz son vistos con frecuencia en los tribunales. Defienden a grandes y pequeños.

Este grupo de abogados rechaza haber comprado voluntades en el Poder Judicial para obtener una sentencia favorable.

LA PRENSA: ¿Dónde radica el secreto, entonces?

“En las debilidades y deficiencias de sus oponentes”, dicen los consultados.

“Hay que reconocer que a como hay buenos fiscales, hay fiscales malos (…) Por mal manejo del procedimiento, de la prueba, de la incorporación de la prueba misma es que nosotros argumentamos lo que tenemos que argumentar y por eso es que salen (los acusados)”, dijo el abogado Roberto Cruz.

¿Y LAS INFLUENCIAS?

Ramón Rojas, mejor conocido en los Juzgados de Managua como “Moncho” Rojas, es uno de los abogados con mayor éxito. En este momento defiende a tres procesados en el juicio más relevante: el del cártel de Sinaloa. Su fama corre en los Juzgados como el abogado que gana la mayoría de los casos.

LA PRENSA: ¿Serán las influencias porque su esposa Rafaela Urroz es magistrada de Apelaciones o por su filiación sandinista?

“No hay influencias”, se apresura a decir. “Ella (Rafaela Urroz) es independiente en su trabajo. Son materias diferentes. Yo litigo en el área penal y ella es magistrada civil”, explica Rojas.

Según Rojas, la mitad de los casos los pierde, pero su éxito radica en los alegatos, la defensa, hablar y mantener el respeto con los adversarios. Reconoce que muchos clientes lo buscan convencidos de que conseguirá ganar los casos por su filiación política sandinista y sus relaciones en el Poder Judicial.

Bismarck Quezada es considerado uno de los abogados más brillantes en los juicios y asegura que nunca ha necesitado ninguna influencia ni ha pedido ayuda a nadie para poder ganar un caso de éstos, que a su juicio han sido satanizados.

LA ESTRATEGIA:EL ANÁLISIS

Álvaro Chica Larios estuvo representando a los acusados del asesinato de varios policías en Bluefields, en el Atlántico del país. Chica cuenta que su estrategia está en estudiar a los fiscales, jueces y testigos.

“Caracterizo a los fiscales, las debilidades y fortalezas, caracterizo a los testigos a partir de otros juicios en los que han sido ofrecidos. Al juez lo estudio, si es bien técnico, si permite la divagación, si necesita muchas palabras o si no quiere que le hablen mucho”, precisa Chica.

Pero el principal blanco de los abogados es la acusación. Están a la caza de contradicciones en el escrito de acusación que presentan los fiscales ante el juez. Atacan defectos de forma, escudriñan las horas, los momentos, las deficiencias investigativas. Explotan todos los detalles que pueden.

Estos abogados también consideran que los jueces no se detienen a prestar atención a los alegatos de forma porque el delito está estigmatizado, porque la droga es un mal social y desde el principio los acusados son vistos como culpables y por ende condenados de antemano.

Estos abogados consideran que los medios de comunicación o la opinión pública y la Policía Nacional ejercen presión sobre los jueces, y el fallo siempre es el mismo: culpable.

JUEZ LOS RETA

Napoleón Sánchez, presidente de la Asociación de Jueces de Managua, objeta esta posición. Cree que en la realidad no es cierto y cuestiona el trabajo de los abogados defensores.

“No he visto que el abogado haya demostrado con pruebas que las resoluciones no tengan sustento”, opina Sánchez, quien también descarta que haya sobornos.

“Si alguien tiene conocimiento, que presenten la denuncia, que procedan, y si se prueba, que se sancione al juez”, reta Sánchez.

Agregó que los casos de narcotráfico los valora y juzga igual que cualquier otro, y el juez debe preocuparse por observar en el juicio que se respeten las garantías, principios y derechos humanos de las personas.

DICEN QUE GANAN EN LOS TIBUNALES DE APELACIONES

El Tribunal de Apelaciones es sin duda el mejor lugar para ganar los juicios, concuerdan los consultados. El hecho de que haya tres magistrados analizando un caso es una ventaja para los procesados. Según Ramón Rojas, los magistrados de Apelaciones se atreven más a juzgar los defectos de forma.

Pero fuera de la sala de audiencias de los Juzgados o los Tribunales, ¿qué ocurre?, ¿cuál es la relación de los abogados con los narcotraficantes una vez que están dentro de las celdas? La historia comienza a complicarse.

RELACIÓN NARCO-ABOGADO

Pánfilo Orozco, quien ha llevado grandes casos como el de Luis Ángel González Largo, procesado por lavado de dinero, asegura que este tipo de gente son personas usualmente agradables y con algunos ha desarrollado una relación de amistad, que no trasciende ni le involucra en las actividades en que ellos andan.

A Orozco, los narcotraficantes que le han visitado en su despacho le han hecho propuestas concretas para lavar dinero.

“Siempre piden ser correo”, dice Chica Larios, “pero eso excede la labor del defensor”, continúa.

“Uno es como un confesor. Yo lo veo como un amigo más que está en desgracia (…) pero me limito a pedir información del caso. Es muy peligroso . Uno tiene que saber hasta donde se necesite”, asegura Rojas.

“Es muy difícil abstraerse de algunas interioridades. A veces nos enteramos de aspectos que caen en el secreto profesional”, señala Cruz. Esto le permite dirigir sus esfuerzos en la acusación y mantenerse al margen.

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