El aumento del tráfico internacional ha provocado un auge del mercado nacional de la droga. (LA PRENSA/ ARCHIVO)

“Cartelitos” nacionales bajo la lupa

Policía se apoya en el control social que rechaza puestos de drogas en los barrios [doap_box title=»Incremento de expendios» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] 923 expendios de drogas se registraban a nivel nacional hasta mayo del 2001, donde se vendía cocaína, marihuana y crack. 1,655puestos de droga registró la Policía Nacional en el 2005. 1,626 contabilizó la institución […]

  • Policía se apoya en el control social que rechaza puestos de drogas en los barrios
[doap_box title=»Incremento de expendios» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

923 expendios de drogas se registraban a nivel nacional hasta mayo del 2001, donde se vendía cocaína, marihuana y crack.

1,655puestos de droga registró la Policía Nacional en el 2005.

1,626 contabilizó la institución del orden público en el 2006, experimentando una ligera reducción.

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    El hecho de ser un país de tránsito también implica que se dé un movimiento interno de droga en Nicaragua. Eso no significa solamente la creación de redes de operación logísticas y financieras que faciliten el transporte y distribución de la droga para que siga su camino hacia su principal mercado, Estados Unidos de América. También propicia la creación de un mercado interno, no tan lucrativo como el estadounidense o el europeo, pero perjudicial para la sociedad, principalmente en los jóvenes.

    La Policía Nacional sostiene que mantiene un control total sobre los expendios de drogas en el país, y el hecho de que no hayan sido desmantelados no significa que desconozcan su existencia.

    CONTROL SOCIAL

    Esta vigilancia, en opinión del comisionado mayor Denis Tinoco, jefe de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), se logra no solamente por la labor de inteligencia de la Policía, sino también gracias a lo que él denomina como un “control social” emprendido por la misma comunidad, algo que de acuerdo al funcionario policial es único en el área centroamericana.

    “La clave con el problema de los ‘cartelitos’ es el control social. Desde la misma comunidad. Desde la población organizada. Han habido manifestaciones de barrios, donde dicen: “No queremos drogas en nuestros barrios”. Entonces la Policía, en ese eje con la comunidad, ha encarrilado esa manifestación de la población. Hay gente que te dice donde queda el ‘cartelito’, porque quieren que sea expulsado del barrio”, comenta Tinoco.

    “En Guatemala, por ejemplo vos no ves eso. Se ha llegado a un nivel de control sobre la sociedad, que la gente tiene miedo. Si vos hacés una manifestación contra un ‘cartelito’, te reciben a tiros. En Nicaragua esto es bien particular. Hay una mejor colaboración de la comunidad. Además de nuestra labor de inteligencia, estos golpes se han dado gracias a la comunidad. Sin la comunidad no hubiera estos éxitos”, reiteró Tinoco.

    LA RAZÓN DEL MAL

    Este control al que se refiere Tinoco, sin embargo, no ha impedido que la proliferación de expendios a nivel nacional aumente a medida que transcurren los años.

    En lo que va del presente año, la Policía ha operado, hasta abril pasado, en 380 expendios de droga a nivel nacional. Tinoco argumenta como razón de este crecimiento el mismo problema que es la raíz de todos los males sociales en Nicaragua: la severa situación de economía y pobreza que impera en el país.

    Situación que en opinión del comisionado Tinoco tiene al segmento de mercado comprador en las clases sociales más pudientes, mientras que el sector mercado vendedor se concreta en los barrios marginales, que, claro está, tampoco escapa a caer en las garras de consumo de estupefacientes.

    CáRTELES EN BARRIOS POBRES

    “Es un problema de gusto y de poder adquisitivo. ¿Qué es lo que se expende en las zonas marginales? El crack, que es un subproducto más barato que la cocaína. Un tipo que puede pagar 20 dólares por una ‘raya’ de cocaína, no va a pagar 10 pesos por una piedra de crack. El que compra un kilo de cocaína, que controla un ‘cartelito’, lo vende después en onzas, en gramos, a expendedores pequeños, y éste lo reproduce en piedras de crack”, añadió.

    Esta situación deja a la Policía Nacional con el reto de, además de superar las incautaciones del año pasado, impulsar una verdadera política social que promueva fortalecer ese control comunitario para frenar el avance de la droga en los barrios del país.

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