- Algunos temas que persisten en dos libros del poeta, Cantos de Vida y Esperanza y El Canto Errante y las críticas a estos
Si realizamos una relectura de Cantos de Vida y Esperanza y en El Canto Errante, encontramos, primero que todo, que Darío hace énfasis en su credo estético el de no imitar a nadie y al lugar del poeta en una sociedad donde prevalece una crisis en los valores artísticos y este imperial meditabundo, con su renovación de la lengua, ha sufrido ataques personales de Paul Groussac, Leopoldo Alas, Emilio Bobadilla, (Fray Candil) José María Forteza quienes con su seudónimo de Doctror Tiquimistis, se burlaban de Darío y publicaban sátiras y parodias hablando del Modernismo como una peste. (Acereda, 135). Frente a estos feroces ataques antimodernistas responde Darío con Dilucidaciones de El Canto errante.
Mi propósito es examinar los nexos temáticos que encuentro en Cantos de Vida y Esperanza y El Canto Errante. En Cantos de Vida y Esperanza observamos matices que él había encontrado en la poesía en lengua extranjera; sin embargo, en este libro considerado el más importante por la crítica notamos una buena dosis de política debido al momento histórico que le tocó vivir: la guerra hispanoamericana donde Estados Unidos resultó vencedor. Desde siempre admiró la cultura de nuestros aborígenes y frente a la cultura anglosajona opone la herencia hispánica por lengua y religión y frente al fuerte cazador Roosevelt sitúa al gran Moctezuma de la silla de oro. Un gran poeta no podía ser indiferente ante el peligro de perder los valores heredados de la abuela española, la España en plena decadencia. Darío levanta el estandarte de la identidad latinoamericana y defiende a una España doliente y vencida. Nuestro poeta no fue un ideólogo ni un político, sino un esteta. Darío expresa:
Gracias a que escritores señaladísimos hacen lo que pueden para transfundir una sangre nueva, exponiéndose al fracaso, gracias a eso puede tenerse una esperanza en un próximo cambio favorable. Mal o bien, por obra de nuestro cosmopolitismo, y, digámoslo, por la audacia de los que hemos perseverado, se ha logrado en el pensamiento de América una transformación que ha producido entre mucha broza, verdaderos oros finos y la senda esta abierta. (106)
La posición de Darío es clara. En su poema autobiográfico dedicado a Rodó nos descubre su interior al afirmar que ser sincero es ser potente, de desnuda que está brilla la estrella. Por otra parte, se define a sí mismo como el soñador y el cantor que va por el mundo esparciendo su literatura, este poeta errante repetirá una vez más en Dilucidaciones de El Canto Errante (1907) que viaja por el mundo real y el soñado que había enmascarado sus estados de ánimos y que ahora desnuda su alma para dejar una onda huella de abatimiento en sus cantos. Pese al optimismo del título de su célebre libro, su lira y su flauta, como símbolo de la armonía del universo, logran menguar su amargura, su dilema existencial y por ello, se refugia en el arte que es el que vence el espacio y el tiempo.
En este trabajo me propongo demostrar lo vínculos temáticos de los prólogos de ambos cantos. En estos y en varios poemas analizaremos la disonancia de la Oda Roosevelt y Salutación al Águila. En el Prefacio de Cantos afirma que si encontráis versos a un presidente es porque son un clamor continental. Sabemos que se refiere a Teodoro Roosevelt y la política exterior de los Estados Unidos que se cierne como una amenaza para Latinoamérica. ¿Por qué este entusiasmo al símbolo del imperio después de la Oda? Creemos que admiró el esfuerzo humano, el consejo de Hesíodo, la invitación al trabajo, el siglo se vuelve más dinámico (Marasso, 293 ).
Desde mi perspectiva, el saludo al águila no sólo se refiere a los Estados Unidos como símbolo de poder; su visión es cosmopolita y por ello se remonta al ave de Júpiter Tonante y su poderoso rayo para vincularla con el águila del coloso del norte: Bien vengas, Oh mágica águila que amara tanto Walt Whitman/ quien te hubiera cantado en esta olímpica gira./ Águila que has llenado tu noble y magnífico signo/ desde el trono del norte. (402) Rubén admira la fuerza, el poderío, que no sólo sirve para amedrentar y someter sino que puede alentar una cultura que deje huellas imponentes de un pasado glorioso como el de los romanos con sus increíbles logros en arquitectura, escultura, ingeniería, sus leyes que hoy asombran al mundo pese a la crueldad de sus tiranos y de su historia sangrienta. Yo veo en este poema tan controversial a un Darío con una gran madurez que reconoce el pragmatismo de los yankees. Es un Darío práctico que ve en el símbolo del águila tres significados: gloria, victoria, trabajo y leemos en estos versos. Tráenos los secretos de las labores del norte y que los hijos nuestros dejen de ser los retóricos latinos/ y aprecien de los yankees la constancia, vigor, el carácter (403).
Me parece muy superficial juzgar a Darío por elogiar al águila. El poeta menciona otra ave tan poderosa como el águila, pero nativa de América, el cóndor, e invita a unirse a ambos: Águila, existe el cóndor, es tu hermana las grandes alturas /los Andes les conocen y saben que, que como tú, mira al sol. / Make this grand union have not end. / Pueden ambos juntarse en plenitud de concordia y esfuerzo (403) y más adelante el yo poético agrega: por algo eres la antigua mensajera jupiterina, / por algo has presenciado cataclismos y lucha de razas, / por algo estás presente en los sueños del Apocalipsis, / por algo eres el ave que han buscados los fuertes imperios que la ¡Latina América reciba tu mágica influencia y que renazca un nuevo olimpo lleno de dioses y héroes! (403)
Su canto es un poema a la unidad, al futuro al respeto mutuo entre los pueblos, a emular lo mejor, la gloria y el trabajo para que del vientre fecundo de la tierra brote el oro de la espiga, y tenga el hombre el pan con que mueve su sangre (402).
Dice Alberto Acereda: Darío fue más un poeta que un pensador político y su sentido de hispanidad, una cultura idealizada cuyos lazos debe unir a España y sus antiguas colonias frente a la amenaza externa, surgía más de su corazón que de su intelecto.
Otra concordancia mental es el tema obsesivo de fin del mundo: El apocalipsis que se anuncia con temor y esperanza a la vez en el poema, Canto de Esperanza. Y en el poema Agencia, que se leen como encabezados de los diarios.
En el Canto Errante, junto a las composiciones de variados temas, responde a quienes, aferrados a una tradición anquilosada, se asustan de su manera de cantar. Darío quería ser reconocido en la magnitud de credo poético, pese a su condición de meteco, como él mismo reconoce que así lo consideran sus detractores. Dice Enrique Anderson Imbert:
Este título (El Canto Errante) indica que Darío era consciente de su propia movilidad, y que él, en tanto poeta, era en los cinco continentes, un cantor que quería eternizarse. Las Dilucidaciones están dedicadas a los nuevos poetas de España. En El Canto Errante es más enfático al decir: Hay quienes, equivocados, juzgan en decadencia el noble oficio de rimar y casi desaparecida la consoladora vocación de soñar. (325) Pero lo más importante es lo siguiente: No. La forma poética no está llamada a desaparecer, antes bien, a extenderse a modificarse, a seguir su desenvoltura en el eterno ritmo de los siglos. Podría no haber poetas, pero siempre habrá poesía y siempre habrá poetas. Lo que siempre faltará será la abundancia de los emprendedores. (387)
Finalmente, he aquí su defensa en Dilucidaciones: ¿Por qué me lapida o me hace lapidar, desde su heredad, porque paso con mi sombrero de Londres o mi corbata de París? Y a los jóvenes, a los ansiosos, a los sedientos de cultura, de perfeccionamiento o simplemente de novedad o de antigüedad. ¿Por qué se le grita: haced esto, haced lo otro, en vez de dejarle bañar su alma en la luz libre; o respirar en el torbellino e su capricho? Hay un horror de futurismo. (308)
Obras consultadas
. Acereda , Alberto. Song of Life and Hope. Duke University Press, Edición Bilingüe, 1994.
. Rubén Darío: Poesía Erótica. Madrid, Editorial Hisperión, 1997.
. La Cuestión Modernista como Antesala de El Canto Errante. Lengua. Managua: Segunda Epoca, No. 31, octubre 2006, Publicaciones de la Academia Nicaragüense de la Lengua.
. Anderson Imbert, Enrique. La Originalidad de Rubén Darío. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1967.
. Apocalipsis. La Biblia Latinoamericana. Madrid: Editorial Verbo Divino, 1988.
. Darío, Rubén. Poesía. Managua: Editorial Nueva Nicaragua, 1986.
. Hurtado Chamorro, Alejandro. La Mitología Griega en Rubén Darío. Managua: Editorial La muralla, 1967.
. Marrazo, Arturo. Rubén Darío y su Creación Poética. Buenos Aires: Editorial Kapeluz , 1973.
. Prado, Edgardo. La Esposa Nicaragüense. Revista del Pensamiento Centroamericano. Managua.