- CARTAS AL DIRECTOR
Libertad
“Para que un país sea republicano y libre, no basta que lo diga su Constitución; es preciso que se lo permitan su inteligencia y estado actual”.
Celebración dariana
El doctor Dolores Alfredo Barquero Brockmann (dariano) llegó a Matagalpa este 18 de enero a presentar su precioso trabajo de las estampas nicaragüenses de Rubén Darío, personaje humano.
El auditorio de la UNAN en Matagalpa estaba preparado para un lleno total como sucedió hace unas semanas cuando se presentaron las nuevas autoridades gubernamentales locales y el edificio resultó demasiado pequeño. Mientras que con la actividad cultural dariana la asistencia resultó mínima a pesar de tantas invitaciones por radio y por tarjeta.
Sin embargo, con los pocos que asistieron se formó una comisión de ciudadanos con el apoyo del área de extensión social de la UNAN, esta comisión presidida por la poeta Miriam Salas, busca patrocinio para la publicación de obras literarias, para promover actos culturales, apoyar a escritores e historiadores y crear un club de lectores darianos.
Muchos poetas matagalpinos presentaron sus inspiradas obras y más de alguno mencionó la poca asistencia recordando cómo el evento político había llenado todo el auditorio.
Esta reunión era para conocer más sobre este personaje del siglo pasado, anterior y actual, que por gracia de Dios nació en Ciudad Darío, municipio de Matagalpa en 1867, le dio y le da brillo y orgullo a nuestro país, como nos da orgullo recordar que 60 indios matagalpinos con sus flechas de pijibay juraron lealtad al presidente Nicasio del Castillo, en septiembre de 1856.
Escribió Darío a los poderosos: “Falta una cosa Dios”. Muchos buscan congraciarse con los poderosos; Todos son amigos de quienes reparten regalos. Proverbios 19: 6.
Leopoldo Villalta López
Reducir velocidad
“¡Precaución! Reduzca su velocidad”. Aunque parece un anuncio de tráfico, este es el consejo que se le sigue dando al actual titular del Ejecutivo.
Algunos seudoanalistas políticos después de las elecciones hablaban de un “mandato” y nadie los corrigió, la verdad es que en ciencias políticas un mandato es sólo cuando el candidato ganador barre con avalancha (más o menos arriba de un 60 por ciento o más). Ganar con el 38 por ciento no es un mandato.
De acuerdo con las reglas que Alemán pactó, el nuevo titular del Ejecutivo ganó con un 38 por ciento y esas reglas se respetan. Por ese 38 por ciento se espera que el comandante Ortega se comporte como un ejecutivo disuasor, convenciendo en la Asamblea al resto del 62 por ciento que no votó por él para avanzar en su proyecto político.
Por eso es que diversos diputados como Eduardo Montealegre, Mónica Baltodano, Eliseo Núñez y Francisco Aguirre, opinaron recientemente que Daniel Ortega debe ir con prudencia, que no hubo luna de miel y que a estas alturas ya está empezando a haber desconfianza en el país.
Todos los consejos que se le dieron a Ortega al comienzo siguen siendo válidos. No ha existido estampida de depósitos ni caída en las inversiones, pero estas dos son precarias si se insiste en darle vuelta de calcetín al sistema político en tan sólo un mes y con sólo el 38 por ciento de representatividad.
Zacarías Chamorro
Fiel intérprete
El jueves 18 de enero en su columna En Letra Pequeña, Fabián Medina cita a Darío en Los motivos del lobo, comparando a Daniel Ortega con el “temible lobo de Gubia”, acertada la comparación.
Pero pareciera que, de lo que sobró del candor, con el cual el cardenal Obando ungió a Ortega, (para la campaña), éste embadurnó a los diputados ante la Asamblea Nacional.
Ahora todos son tan candorosos que no aciertan a ver qué se esconde en esas reformas que envió Ortega a la AN.
¿No vieron los diputados, el día de la toma de posesión, a la democracia “popular” funcionando? ¿No vieron a “las asambleas nacionales” votando para entrar al Alba?
Precisamente eso es lo que busca el presidente Ortega: convertirse en “fiel intérprete” de la voluntad del pueblo y “auténtico ventrílocuo” de la voz del mismo. Pero entendamos que, pueblo somos todos los nicaragüenses y asambleas nacionales son los incondicionales que gritan enardecidos a las señales del ventrílocuo.
Bien, vamos a diez días de la toma de posesión… atravesados en las tapas del lagarto. Sigamos dándole “el beneficio de la duda”.
Roberto Argüello Noguera
Compromiso presidencial
En primer lugar deseo expresarle al presidente Ortega una sincera felicitación por su elección y mis sinceros deseos para que la sabiduría y la justicia iluminen cada una de sus decisiones.
Desde ya y durante los próximos cinco años Ortega será el depositario de la confianza de todos los nicaragüenses, pero especialmente de quienes sobreviven con menos de un dólar al día, del ejército de desempleados, de los millares de niños que en los semáforos de nuestras ciudades exigen educación. A él le corresponde, a partir de ahora, la honrosa tarea de devolver la esperanza al pueblo. Pero mucho más que eso, su trabajo debe empezar por devolver la dignidad a los trabajadores.
Ortega Saavedra fue electo a través de un ejemplar proceso electoral que llena de orgullo a quienes creemos en la democracia. Un proceso que reflejó la fe que la mayoría ha depositado en su liderazgo. No nos debería decepcionar y permitir que la historia retroceda, no debe permitir que este fragmento del planeta involucione. Tiene que darnos el ejemplo, pues él es el líder que democráticamente elegimos, los que lo elegimos.
Sabemos que la tarea que le estamos encomendando es difícil, titánica, prácticamente imposible, pero no se rinda. Él sabe, mejor que muchos, que los hombres que creen en la libertad nunca se rinden. Seguramente también sabe que los opresores tampoco se rinden con tal de saciar su ambición. La corrupción es opresión, el dinero fácil y las prebendas son manifestaciones de la dictadura de la impunidad más inicua.
Le pido que nos haga creer en un futuro posible. No pido mejorar nuestro ingreso miserable, pero sí que nos permita creer en la justicia. No pido que nos saque del subdesarrollo económico pero sí que no nos deje ahogarnos en la ignorancia. Y no es que pida mucho. Es una exigencia. Una exigencia que igual haría a cualquier otro Presidente.
El presidente Ortega es parte de la historia, pero si el destino le dio otra vez la oportunidad de escribirla, no la debe desperdiciar. “Hágase grande, entregue su vida por la Patria, a la que juró liberar o morir en el intento”.
Se sabe que luchar contra lo deshonroso y la corrupción será una misión suicida, que hay pactos siniestros que lo atan, que hay conjuros que lo hacen instrumento de un poder que no alcanza a comprender. Pero el Presidente debe ser valiente, grande y dar el ejemplo. El mundo entero espera por sus decisiones y la Historia lo recordará por siempre para bien o para mal. “Escoja usted”.
Petronio Marcenaro