- Un poemario místico se manifiesta en su reciente obra, La Soledad Sonora, donde expresa como en una oración, el amor a Dios
Prefacio de Mi Cuerpo
Es bueno darte gracias, Señor,
por este cuerpo de mujer
en que celebro tu carne,
por esta sangre en que celebro la tuya,
por estas manos
que repiten tu ternura en sus caricias,
por estos labios
que besan y proclaman la gloria de tu amor.
Es bueno darte gracias
por este cuerpo que dio a otros
jubiloso
la vida que me diste.
Es bueno darte gracias, señor,
por mis pies que han andado
inseguros
por el mundo,
por mi sexo
por mi vientre fecundo.
Es bueno darte gracia, Señor,
por la clara transparencia de tu sombra
que has dejado en mis pupilas.
Es bueno darte gracias
por mi cuerpo que se alegra
con María
en Dios mi Salvador.
Por eso, con las sabias, santas y audaces mujeres
de todos los tiempos
convocadas por tu amor y tu palabra
a este sacramento
cantamos sin cesar el himno de tu gloria
Maitines
Antes de que mis ojos
se abran a la vida,
en la oscuridad del sueño que apenas amanece
balbuceo un nombre en el olvido
en la presencia en la memoria ambigua de la ausencia.
Hoy te Nombro
Hoy te nombro
río profundo
paz malinche florecido.
Te llamo luz
pájaro, viento impredecible.
Lluvia te nombre
nube
tierra fecunda madre.
Te llamo mar
arena de las playas de mi infancia.
Te digo risa, arrullo
arcoiris.
Hoy te llamo silencio
palabra que siempre insuficiente
música callada, Dios,
soledad siempre sonora.
Tu Nombre
Tienes todos los nombres
¿Cómo te habré de llamar?
Gregorio Nacianceno
¿Cómo decir tu nombre
si he quemado mis labios
mi sexo, mi piel, mis ojos
la palma de mis manos,
si he quemado mis naves
para que la memoria olvide
otro nombre que el tuyo
oh, tú, cuyo nombre
nadie puede nombrar?
¿Cómo decir tu nombre
si tejes el horizonte de sus letras
como el mar teje el alba cada día
como el viento teje el aire que respiro?