Mortificaciones

En su reciente libro, Edgar Escobar muestra poesías y cuentos con estructuras poco tradicionales, donde se conjugan el humor negro, el drama, la nota roja, el eros y la locura Lo mato: no puedo seguir soportando sus celos enfermizos, con esa ley de La amo más que a mi vida Karla, la amo y por […]

  • En su reciente libro, Edgar Escobar muestra poesías y cuentos con estructuras poco tradicionales, donde se conjugan el humor negro, el drama, la nota roja, el eros y la locura

Lo mato: no puedo seguir soportando sus celos enfermizos, con esa ley de La amo más que a mi vida Karla, la amo y por eso recurro constantemente asediarme sin descanso ni tregua toda noche y día, sin respetar mi trabajo, a ti y tus lecturas nebulosas del Tarot para que me oriente y nos cuidemos, mis salidas con las amigas, con los familiares, de llamarme a cada instante cuidarla de que no me hagan daño ni la engañen, salvar nuestras referencias o retenerme con cualquier pretexto a su lado. Está enfermo y ha fallado él sin más reclamos y ganarme otra vez su confianza y qué dice esa carta de trato que tenemos de vivir en unión libre o con firma de por medio, por eso la muerte, no es posible, la amo, la quiero y la necesito: y no te me arrimes: ya no la soporto más: ya no, y no sé cómo dejarlo, deshacerme de él y sus anhelos, que te corresponden; te ofrezco otra vodka, y yaa, no me beses malditos celos y tengo que irme a su departamento y más vale que lo haga aunque me vea derrotado y dónde está ella, por favor, quita tu mano, para, para que no sospeche nuestra amistad, Pedro, por favoor, es muy prematuro no hagas que caiga en lo que más detesto, en la infidelidad, linda no, no es para estas propuestas bonitas porque sé que me amas y no es tiempo aún y que no me gustes, al contrario, mejor espera… dime si puedo a ella salvarla: estoy nerviosa no vaya a decirle a él nada y mejor me voy, tengo que tomarme otra copa y tú otra y anótame lo que dijo el mugroso Tarot para llegar a hablar con él, que no me espera y es necesario arreglar esto ya y que no se me olvide lo de este mes para vigilarla con mayor prudencia, y te agradezco tus orientaciones con esta lectura de cartas españolas, ten; si voy, voy a tenerte al tanto de estas odiosas mortificaciones. Diablos, y me tiene; más decidida, no temas, llevo un puñal y la convicción de dejarlo o que me de un respiro: si lo necesito. Llegó la hora fatal: proponer, y dar soluciones. Apresurada la mujer llega al departamento de soltero. Entra y ve a su pareja Karlaaa, mi vida, sigue, sigue o para por favor, no es posible estar así, solo, con la pitonisa, y al mismo tiempo entra el pícaro taxero a indicarle que se toma, son 10 dólares. Sin ofensas. Sé que lo necesitas. Acaríciame, que se le ha olvidado un bolso con botella y alimentos. Los otros, en la sala. VEN sienta, asíiiiiii. ¡Alondra! NO ES LO QUE Tڅ Y ése quién es desgraciada, poco hombre, tu celándome y yo de estúpida me (sé que te amo, imbécil) sal de aquí perro (ahora sé que te odio, maldita), Kart el cuchillo filoso, me marcho ahora mismo de aquí y te dejo con tu ramera, puta, te apuñalo me lleva la chingada y ese cobarde que se detenga y tú ahora mismo me las pagas ya, y divorcio y todo o no casada, te me largas farsante de Tarots, me canso sino te doy muerte por ponerme los cuentos desgraciados, me marcho dónde está mi Tarot, hijos de las cien… cuidado no, no por favoorr y sacaron sus venenos y las armas de los ojos y los labios, saliendo a relucir dos armas punzantes, sin saber quién fue más rápido, se hundieron, primero acelerada y luego lentamente, cada una de las 35 puñaladas.

Mensajes

“¿Y ha logrado realmente resucitar a los muertos?

(…) en nuestra sociedad (…después) de 25 años, tan sólo hemos podido resucitar a la vida a 6 muertos: uno de ellos, el último, vive en esta ciudad…”
Giovanny Papini

Una y otra vez la grabadora captaba y reproducía las voces de los muertos, los lamentos de las Ánimas o los gritos de la llamada Llorona. Una y otra vez Pedro quiso comprobar y compartir dicho descubrimiento ante renombrados científicos, y fue rechazado por mil pretextos; otros le contestaban entre bromas, burlas, silencios, o francamente le dijeron charlatán. Sólo uno puso atención para después decir que era una grabación superpuesta.

Finalmente, Pedro fue a rematar su grabadora, y menuda sorpresa que se llevó el agiotista al creer que Pedro era el típico individuo que hacía bromas pesadas con estos y otros objetos, al oír aquella serie de sonidos, frases, lamentos, oraciones inarticuladas e impropias; quiso sacar el casette, pero no contenía nada. Entre sustos y amenazas le regresaron la grabadora, y puso punto final al malbaratar —ahí mismo— dicho objeto que le traía contrariedades.

Ahora en el manicomio, los mensajes los lleva Pedro en el oído izquierdo, y los transmite por su propia boca.

La Prensa Literaria

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