Muerte “La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene”. (Jorge Luis Borges, escritor argentino, 1899-1986).

Muerte “La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene”. La muerte infalible En una antigua Iglesia católica alemana hay una pintura que representa a Adán y Eva, echados del paraíso terrenal. Un ángel airado con una espada de fuego los aleja para siempre de aquel paraje delicioso, mientras que un […]

Muerte

“La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene”.

La muerte infalible

En una antigua Iglesia católica alemana hay una pintura que representa a Adán y Eva, echados del paraíso terrenal. Un ángel airado con una espada de fuego los aleja para siempre de aquel paraje delicioso, mientras que un aterrador esqueleto huesudo los precede, tocando un violín ejecutando su marcha triunfal, la marcha de la muerte.

Con Adán y Eva, el género humano entró en el reino de la muerte, desde aquel momento se hizo un gran cementerio en espera de tragar en su seno los cuerpos sin vida en la tierra tan hermosa tachonada de flores, bajo un cielo azul lleno de estrellas. Se hizo un extenso cementerio en un jardín de vidas, trocado en un campo de tumbas.

Dice un escritor que si el tiempo no borrara las tumbas no habría ya lugar para sepultar a un muerto más, todo sería cementerio.

Se cuenta que cuando Samuel ungió al rey de Israel, Saúl, le mandó a meditar sobre la muerte junto al sepulcro de Raquel, para que allí aprendiera la lección de la vida, de cómo debía guiar a su pueblo. La muerte es una sabia maestra y las tumbas son como páginas de un realismo inconfundible.

Luis XII, rey de Francia, ya muy enfermo y próximo a morir, se hizo llevar a la ventana del Palacio para contemplar la techumbre y la torre de la Iglesia de San Dionisio en París, en cuyas bóvedas están las tumbas de los reyes franceses; allí pasó largo rato meditando y suspirando Luego, descubriéndose el brazo derecho se puso a contemplarlo y a decir: “He aquí, amigos, el brazo que empuñó cetro y espada que dentro de poco será cadáver, podredumbre y ceniza”.

Hoy el hombre es ensalzado y mañana desaparece porque se convierte en polvo del que fue formado, tanto un rey como un lacayo. La grandeza y presunciones del mundo se desvanecen sobre una base de tierra deleznable, fea, fría y cruel, que todo lo deshace.

El hombre para vivir reclama sanidad y conservación de la vida, bienes, poder, dinero, alimento, descanso, felicidad para sus hijos, sobrevivencia más allá de la tumba. Como afirmación de su propia impotencia, el hombre es limitado, pobre y débil ante la muerte.

Aníbal Gallegos Borgen

Inseguridad mundial

Nicaragua se aproxima a su segunda elección presidencial en la nueva era terrorista iniciada con el derrumbe de Las Torres Gemelas de Nueva York, en donde miles de inocentes ciudadanos de diversas nacionalidades perecieron.

No podemos dejar de relacionar nuestro máximo evento cívico con la situación de la inseguridad mundial; las relaciones geopolíticas a nivel global, y los antagonismos que surgen y se plantean, determinando ese grado de seguridad o inseguridad que puede afectar a la población de un país.

Para una nación pequeña y empobrecida como la nuestra, semejantes asuntos de luchas hegemónicas y de civilizaciones deberían hasta sonar intrascendentes. Algo así como lo que se vivió en la región durante la Segunda Guerra Mundial. Conflicto lejano, importante y determinante para la humanidad, pero distante de nuestras fronteras.

Diferente fue en la década de los ochenta, cuando fuimos insertados de golpe en el ajedrez político de las superpotencias por el grupo insurgente que llegó a controlar la revolución nicaragüense. No obstante la Guerra Fría no era un simple juego. Eran bandos de naciones que podían caer de lo frío y más romántico de la guerra, al calor térmico de los misiles nucleares.

En ese sentido, y volviendo al tema de las elecciones, resulta increíble, por no decir espeluznante, que el candidato vitalicio del FSLN, Daniel Ortega Saavedra, esté de antemano ya, enredándonos en juegos nada patrióticos, que nos insertan por el momento —mientras no se le permita más—, en conflictos regionales hemisféricos.

Daniel Ortega, ahora asociado con el delirante presidente venezolano Hugo Chávez Frías, convertido en una especie de jeque petrolero sudamericano, que navega en un lago de petróleo y un mar de contradicciones, pretende envolvernos en una nueva triple entente con Cuba u otro que esté dispuesto, por el hidrocarburo, para despreciar otra vez las legítimas aspiraciones de paz y prosperidad de este pueblo, amante del pinol y no de la guerra.

Hay referencias comerciales de Chávez Frías: miembro del candente cartel de la OPEP, que tiene de rodillas al mundo entero; sobre todo a los países más pobres y menos pudientes que no pueden pagar las facturas del prefabricadamente encarecido petróleo. ¿Qué decía el inolvidable Juan Pablo II sobre el capitalismo salvaje? Hay que preguntarle a su acardenalado devoto.

Gerardo Bermúdez Moreira

Lo fatal

Como seres humanos, todos tenemos oportunidades en la vida de cambiar algo para el beneficio de otros. Como padres y madres, tenemos la oportunidad de influir en un infante para que éste pueda ser exitoso en su vida. Como nicaragüenses tendremos esa influencia mañana 5 de noviembre, la habilidad de obtener y ofrecer un futuro a nuestra familia.

Si yo pudiera hacer una pregunta a todos los candidatos a la Presidencia, les preguntaría lo que significa para ellos tener amor a la Patria. Para mí es como el amor a un hijo. Desde que nace el infante, uno sólo piensa en el bienestar del individuo sin egoísmo. Hay que poner las diferencias al lado, para el bienestar de la familia nicaragüense.

Rubén Darío escribió que lo fatal es: “Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto… y no saber a dónde vamos ni de dónde venimos”.

Nuestro rumbo es cierto y teniendo la habilidad de acordarnos cómo nuestra Patria ha triunfado, sufrido y fracasado, podemos hacer la diferencia en la vida de todos. El filósofo español Jorge Agustín de Santayana escribió: “los que olvidan el pasado están condenados a repetirlo”. Los nicaragüenses tenemos la ventaja de conocer el pasado y sabemos exactamente a dónde vamos y de dónde venimos. No cometamos el mismo error de antes y tratemos todos como familia unida, empezar a hacer un futuro con esperanza para todos.

Es difícil no creer que todos tenemos ilusiones, deseos y esperanzas de que la situación del país y nuestra mejore con las elecciones. Ciertos candidatos han demostrado su amor a la Patria por lo que han hecho en el pasado. Otros candidatos hablan sobre sus deseos para mejorar la situación, pero no se atreven a demostrarlo. Los líderes que verdaderamente quieren guiar a una nación, lo hacen con “amor a la Patria”, tomando en cuenta que solos no se puede. Tenemos que unirnos para sobrepasar el pasado e ilusionarnos sobre el futuro.

Como nicaragüenses tenemos la ventaja de saber nuestro pasado. No hay razón para un fatalismo en las elecciones.

Francisco Javier Calderón Reyes

Los derrotados

Después de las elecciones de mañana los posibles escenarios serán: a) Si Daniel Ortega gana sigue el pacto. Esto deteriorará más la imagen del PLC. Habrá deserción de sus diputados que por muy leales que sean no estarán dispuestos a irse en el mismo cajón con Arnoldo Alemán. b) Si gana Edmundo Jarquín, los diputados del PLC unidos con el FSLN lo boicotearán al igual que lo han hecho con el presidente Bolaños. Y c) Si gana Eduardo Montealegre, se presentaría el mismo panorama del segundo escenario.

El gran derrotado en las elecciones de mañana 5 de noviembre será el PLC, ya que perdió la oportunidad de negociar la libertad plena de Alemán, quien al igual que los Somoza sostiene que una onza de lealtad vale más que toneladas de inteligencia. Qué disparate. ¿Qué les pasó a los leales de Somoza? No tuvieron la capacidad de aceptar la propuesta que les ofreció la comisión mediadora de cooperación amistosa y esfuerzos consolatorios de la OEA.

De nada le ha servido a Alemán tener tres magistrados en el CSE, tres magistrados en el CGR, un fiscal nacional y 43 diputados en la AN. No pudieron negociar la libertad total de Alemán, la unificación y triunfo del liberalismo, perdieron la oportunidad y después del 5 de noviembre el PLC verá reducido considerablemente el número de sus diputados. Lo único que les quedará será apoyar todas las exigencias de Daniel Ortega, para mantener la libertad provisional de Arnoldo Alemán, esto producirá más desprestigio y deserciones en el PLC que los llevará a convertirse en un partido minoritario y hasta su posible desaparición.

Luis Solórzano

Fe de errata

Adolecer

En el artículo de la señora Hortensia Rivas (El voto y la responsabilidad personal) publicado en la sección de Opinión de nuestra edición de ayer, en la última línea del tercer párrafo, donde dice “carecen” debe leerse “adolecen”.

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