Libertad “Los países no están cultivados en razón de su fertilidad, sino en razón de su libertad”. (Montesquieu, pensador francés, 1689-1755).

Libertad “Los países no están cultivados en razón de su fertilidad, sino en razón de su libertad”. Frontera agrícola A medida que pasa el tiempo aumenta la población de manera particular en las ciudades, lo que implica mayor demanda de alimentos y bienes de consumo que básicamente los produce la tierra. Ante este crecimiento vemos […]

Libertad

“Los países no están cultivados en razón de su fertilidad, sino en razón de su libertad”.

Frontera agrícola

A medida que pasa el tiempo aumenta la población de manera particular en las ciudades, lo que implica mayor demanda de alimentos y bienes de consumo que básicamente los produce la tierra.

Ante este crecimiento vemos que las tierras cultivables disponibles ya no dan abasto y no sólo eso, sino que el rendimiento de las mismas se reduce por el agotamiento de los nutrientes, que se traduce en cultivos de rendimientos bajos en producción gracias también a la sobreexplotación de los suelos.

Con esta realidad agobiante la respuesta más inmediata que encuentran los productores y campesinos es expandir las áreas cultivables desplazando a las áreas selváticas y de bosques en las montañas. La llamada frontera agrícola le va robando cada vez más los límites a las zonas de vida del planeta, que son su pulmón, nuestra respiración, como son las reservas naturales y biológicas. A esto se le suma otro grave problema que parece imposible de solucionarse como es la tala indiscriminada y mafiosa de árboles.

De continuar este tipo de práctica tendremos en el futuro cercano una sumatoria de problemas ambientales convertidos en megaproblemas, ya que a pesar del aumento de áreas de cultivo las tierras igual van a deteriorarse y sufrirán el mismo destino de sus antecesoras y eliminando reservas naturales tendremos así un gran desierto de suelo seco árido y la humanidad sin comida, sin agua y sin recursos de sobrevivencia suficientes para satisfacer toda la demanda poblacional. Ya estamos de hecho viendo una consecuencia directa como es el cambio de los patrones climáticos y el comportamiento de las lluvias particularmente en Nicaragua. Son cambios que antes duraban cientos de años en ocurrir y ahora los tenemos desde hace apenas 30 años atrás.

No es destruyendo más que vamos a tener mejor vida, sino cuidando de lo que ahora disponemos. Así como hay grandes avances en la invención tecnológica en electrónica y en la medicina, igualmente deberían darse grandes avances en tecnología de alimentos y esto debería de ser estudiado obteniendo resultados prácticos y palpables a la mayor brevedad posible antes que el daño sea irreversible.

Marlon José Navarrete Espinoza

Decisiones importantes

Varias ideas interesantes le escuché al doctor Luis Humberto Guzmán cuando expresó cuales fueron las decisiones de mayor trascendencia en la historia reciente de Nicaragua. La primera, la del general Anastasio Somoza Debayle al no aceptar un referendo propuesto por el gobierno de Jimmy Carter, en la que se contestaría a una simple pregunta: si se iba o se quedaba. “No te vas, te quedás”, fue la respuesta de miles de manifestantes en la entonces llamada Plaza de la República.

La segunda fue la decisión del comandante Daniel Ortega Saavedra de aceptar su derrota electoral ante doña Violeta Barrios de Chamorro. Fue una muestra de realismo político ante el rechazo masivo de la población a la guerra, el agotamiento militar del EPS, el corte de la ayuda de la extinta Unión Soviética y, finalmente la presencia de la Contra como opción militar para debilitar aún más a la ya exhausta revolución.

La tercera, le agrego yo, fue la del doctor Arnoldo Alemán al bajar de 45 a 35 por ciento los votos necesarios para ganar la elección de la Presidencia de la República, a cambio de una diputación en la Asamblea Nacional. En consecuencia la elección de este año se convierte en la más crucial después de la de 1990 porque define el nuevo rumbo de Nicaragua.

La cuarta decisión es nuestra. Tenemos que darnos a la tarea de elegir un Presidente y diputados que fortalezcan el proceso democrático: que los electores ejerzamos mayor control de los elegidos, que se mejoren las instituciones, que preservan las libertades individuales y de prensa, y que se encuentren soluciones justas de los conflictos entre los ciudadanos. De otra manera no es posible el desarrollo democrático. Son condiciones básicas para promover el desarrollo social y que se permitan condiciones mínimas de subsistencia. La inteligencia política adquirida por los hechos vividos en los últimos treinta años de historia es el capital humano más valioso con que contamos y, sin duda, será demostrado este 5 de noviembre.

Juan Carlos Leytón Valle

Reflexión

El 5 de noviembre es el día en el que todos los nicaragüenses tendremos que decidir nuestro destino. O votamos por un cambio total, o nos estancamos para que el pacto continúe o retrocedemos a los años ochenta. Que Daniel Ortega invoque a Dios y a la reconciliación se contradice con sus acciones de estos últimos años cuando ha estado mandando desde arriba y abajo, no han cambiado en nada desde la época de su desgobierno y que ahora vestido con piel de cordero sigue rigiendo y controlando todo en nuestra Patria.

Los candidatos han agotado su repertorio, ahora sólo nos queda la decisión soberana de escoger el gobierno que consideremos mejor para el cumplimiento de sus metas. Esa es la razón fundamental para la escogencia de un gobierno democrático.

Con la fuerza popular que le dan los electores, afianzado además en unas sólidas políticas conducentes a bajar los niveles de pobreza, fortalecer la clase media, impulsar la industria y el libre comercio, garantizar la aplicación de justicia y abrir todas las avenidas en busca de la verdadera paz, pues ésta a cualquier precio no es paz. Para esto será necesario comprometer la acción de la próxima administración, para no perder terreno en el camino andado. Es una batalla que hay que fortalecer en todo momento hasta precipitar al abismo a los malos hijos de la Patria.

Los debilitados partidos políticos mayoritarios han sido sustituidos por nicaragüenses pensantes, ubicados muy por encima de las pasiones partidarias, anhelantes del devenir de tiempos de paz y de mejores niveles de vida. Estoy segura que el pueblo nicaragüense será inteligente una vez más para escoger.

Emma Lugo Downing

Insensatez

En el programa televisivo Fuego Cruzado que se transmite en el Canal 8, no se observa profesionalismo ni ética, ya que los participantes se dirigen en tono amenazante a sus oponentes electorales. Considero que el programa dirigido por militantes del partido PLC está poniendo en riesgo el buen desarrollo de las elecciones e instando al pueblo al desorden.

Deberían usar la sensatez, madurez política y no el fanatismo. Solamente imaginemos si estos señores llegaran a gobernar, con la saña que lo haría sería bochornoso para todos.

No es bueno usar el sarcasmo desde un micrófono, escritorio, programa, etc. Es preferible demostrar tener buenas intenciones para gobernar de manera correcta este pueblo que ha sufrido muchísimo.

Que no impere el fanatismo y que el pueblo no se deje influenciar por estos programas negativos.

Bayardo Quinto Núñez

“Mi candidato”

Un compañero de trabajo opina que yo pienso con el corazón y que debido a eso voy a desperdiciar mi voto este 5 de noviembre. Si votar por el candidato más indicado es desperdiciar mi voto, pues eso voy a hacer. Si amar a mi Patria es pensar con el corazón, pues también tiene razón.

Me niego a ser un títere más de las encuestas y de los grupos económicos que quieren decidir por mí. A ser un robot manejado por mi Iglesia, que me enseñó la fe que profeso y que siempre respetaré, pero de cuyas acciones a veces me avergüenzo. No puedo dejar a un lado lo que dicta mi razón y corazón, por el temor de que ganen los caudillos que tanto han traicionado al pueblo, así como la sangre y la memoria de nuestros héroes. Me niego a retroceder al pasado o a quedarme estancado en el presente.

Al final de cuentas si mi candidato no gana, al menos tendré la conciencia tranquila cuando el miedo, el odio y la ignorancia sigan siendo los dictadores que gobiernen a mi tan arruinada Nicaragua.

Estamos dejando a un lado la gran oportunidad de hacer un cambio verdadero y de avanzar por un camino mejor, debido al hecho de votar con odio, con temor o por una ceguera aguda. He escuchado a tantas personas decir que mi candidato es el mejor, estoy seguro que si todas esas personas se decidieran a votar por él, obtendríamos un resultado histórico y beneficioso en estas elecciones.

¿Por qué no habría de votar por el más honesto, humilde, limpio, noble, humano y entregado? ¿Por qué no habría de votar por el candidato que es sincero y poco conocido?

El 5 de noviembre tengo la esperanza de que podremos tener al país que tanto merecemos, todos aquellos que trabajamos duro por salir adelante y que amamos verdaderamente esta tierra, sobre todo porque en ella corre la sangre de miles de personas que han luchado por nuestra libertad y para que ahora no tengamos que tomar las armas de fuego para cambiar nuestro destino, gente como mi papá, cuya memoria me inspira para construir la Nicaragua por la que él murió.

Iván Carcache G.

Cartas al Director

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