Sabiduría
“No hay que confundir nunca el conocimiento con la sabiduría. El primero nos sirve para ganarnos la vida; la sabiduría nos ayuda a vivir”.
Adultos mayores
De manera muy respetuosa me dirijo a los
aspirantes a la Presidencia de la República de Nicaragua, para pedirles que promuevan una ley integral que beneficie a las personas adultas mayores, que tanto la necesitamos .
El enfoque que les propongo está centrado en el reconocimiento de los derechos de las personas adultas mayores, con el propósito de garantizarles una vejez con calidad. Se concibe el envejecimiento como un proceso universal que dura toda la vida y por el cual atravesamos todos los seres humanos. Se entiende que esto no es un proceso uniforme, sino más bien diferenciado, en la medida que las personas envejecen de manera diferente de acuerdo con la calidad de vida que llevemos.
Los candidatos deben hacer una pausa y pensar que también van a llegar a esta etapa de sus vidas, por lo que hoy es un buen día para comenzar a elaborar esta nueva ley y así su gobierno será más humano que los anteriores.
Héroes
Los héroes no planean sus acciones; simplemente las ejecutan y casi siempre son acciones circunstanciales. Son actos inherentes al hombre e independientes de la valentía.
La acción de Rigoberto López Pérez fue una acción valiente, sin duda y sólo heroica ante la coyuntura de la época en que la realizó. Somoza le causaba mucho daño al pueblo y había que hacer algo para cambiar la situación, cosa que no ocurrió, pues lo que nos sobrevino fue peor, ya que los hijos resultaron peores que el padre. (Del sapo mayor, dos fértiles sapitos) escribió un escritor nicaragüense torturado por Somoza.
La acción de Rigoberto fue temeraria, valerosa y hasta suicida, pero el heroísmo trasciende al hecho de realizar una acción por grande o peligrosa que ésta sea.
Él penetró al club social de León e hirió de muerte al dictador, siendo también herido y muerto antes que su víctima.
Ahora bien, el Código Penal establece que quien le quita la vida a otra persona con premeditación se convierte en asesino. Entonces, ¿dónde está el heroísmo de Rigoberto? Siempre comprendí el romanticismo ante estos hechos de sangre. Los sandinistas fabricaron miles de héroes y mártires a montones dada la coyuntura “revolucionaria”, pero los verdaderos héroes son reconocidos por todos por sus acciones. Los actos de heroísmo están siempre dirigidos a salvar vidas, no a segarlas.
Los héroes no matan, salvan. Los héroes no son repudiados nunca por nadie, son aplaudidos y hasta envidiados. Al nuevo “héroe” sólo lo aplaudieron y continúan aplaudiendo sus “compañeros”. A los héroes los aplauden todos. A los héroes no se les eleva a ese grado de manera antojadiza; ellos lo alcanzan por su propio mérito, pero la acción de elevar a López Pérez a esa categoría es una simple muestra de exhibicionismo propiciado por la anarquía reinante en Nicaragua, patentizada, por ejemplo, por el descarado irrespeto a nuestra Bandera Nacional, mostrado por el Alcalde de Managua al negarse a quitarla mientras la utilizó como capote cubriendo la estatua que erigieron al victimario de Somoza, con dinero del pueblo, pero en contra de su voluntad.
Engranaje del pacto
Los acontecimientos que se vienen desarrollando durante la presente campaña electoral, en contra del candidato de la ALN, Eduardo Montealegre, no son más que la confirmación total del pacto (FSLN-PLC), para dar cumplimiento a la repartición de cargos en los diferentes poderes del Estado, una vez ganando las elecciones el FSLN.
¿Seremos tan ingenuos los nicaragüenses para no darnos cuenta qué es lo que nos espera en un futuro inmediato, de esa dictadura bicéfala que nos quieren imponer don Daniel y don Arnoldo, al votar por sus casillas correspondientes?
En los campos pagados, propagandas en TV y/o diferentes medios publicitarios, etc., están dirigiendo todos los dardos contra Eduardo Montealegre, que para mi es el mejor candidato para Presidente, sin menospreciar la honorabilidad del doctor Edmundo Jarquín, candidato por el MRS.
Este 5 de noviembre reflexionemos y pensemos en una Nicaragua sana y castiguemos con nuestros votos a los candidatos representantes del totalitarismo y la corrupción. Y votemos por una nueva opción, que nos presente un plan de gobierno acorde a las necesidades imperantes del país, mejoras en el Sistema de Salud, fortalecimiento de la educación en todos sus niveles y la creación de empleos para mantener una economía estable.
Miedo a Ortega
He oído que algunos inversionistas están retirando su dinero de Nicaragua y que muchos proyectos ya se están paralizando, que están recortando personal y se están quedando con lo mínimo de empleados, a la espera de los resultados de las próximas elecciones. Y sé que otros están en un impasse, o sea que no cierran sus proyectos pero tampoco los hacen avanzar. Muchas obras se han suspendido por miedo de la llegada del candidato del FSLN a la presidencia de la república.
Es muy preocupante que las inversiones se estén ahuyentando y que no vayan a venir más en caso de ganar Daniel Ortega la elección presidencial. Sé que incluso muchos inversionistas nacionales se están preparando con dinero y propiedades en el exterior para salir del país con seguridad financiera y que no les ocurra como en 1979, cuando se fueron con las manos vacías y sin nada de valor hacia el exterior.
Esto es comprensible puesto que ningún inversionista con uso de razón va a querer arriesgar su dinero o sus negocios en un paísque tenga un gobierno que no respeta a la empresa privada ni la libre empresa, ni respeta las reglas del juego democrático, no garantiza estabilidad política ni mucho menos una política económica responsable, sino un modelo de izquierda radical, populista, corrupto y confrontativo con el capital que precisamente es el gran empleador en toda Nación y genera riqueza.
La sensatez debe hacernos reflexionar y con nuestro uso responsable del voto no permitir el regreso de Ortega a la presidencia de la república.
Reflexión preelectoral
El primer domingo de noviembre el pueblo de Nicaragua tendrá la oportunidad tan ansiada de escoger al mejor candidato para tratar de solucionar la crisis de valores en nuestra Patria.
Esta será un valiosísima oportunidad de dar golpe de timón hacia un horizonte sin guerras, libre de tarjetas de racionamiento, violaciones a menores, pactos, piñatas, huacas, cañonazos, fraudes, nepotismos, coimas y demás plaga de delitos.
Daniel Ortega, desde 1979 y luego como presidente en los años ochenta mostró su plena incapacidad en la administración pública, a tal grado que no existe obra de progreso alguna o inversión considerable de ese período. Si algún éxito personal puedes atribuirse Daniel Ortega, así como los comandantes y sus combatientes sandinistas, fue la eliminación física de adversarios y campesinos indefensos así como la fórmula de volverse millonarios al apoderarse abusivamente de bienes del Estado y propiedades privadas.
En cambio hay un candidato presidencial que renunció a su posición privilegiada de banquero en Miami y beneficios de Brickell, para entregarse a la causa de Nicaragua desde hace varios años. Ha demostrado agallas, inteligencia y tenacidad para ejecutar ese golpe de timón, al no dejarse intimidar por el FSLN, el PLC, ni por las amenazas de los Ceni que sabrá defender en los tribunales sin recurrir a inmunidad alguna.
Si este candidato nació en cuna adinerada no es su culpa. Tuvo esa suerte que ha sabido aprovechar forjándose su propio liderazgo con gran acierto. No soy amigo del señor Montealegre, ni busco o he tenido negocios con sus empresas. Tampoco soy adulador de persona alguna, pero reconozco que con su capital, amistades y preparación, haría más prósperos sus negocios en EE.UU. que en Nicaragua.
Sin embargo, ha preferido tirarse al ruedo y enfrentarse a los toros matreros. Con estas actitudes, el pueblo agobiado podría confiar en que se le daría solución al desempleo y a la insalubridad, mejoraría la educación y el transporte. Los nicaragüenses deben buscar un presidente capaz que debe dignificar a Nicaragua y dar soluciones prácticas a sus ciudadanos, promoviendo nuevas fuentes de trabajo y facilitando el desarrollo de programas de inversión masivos que aprovechen las bondades de nuestras riquezas naturales.