Lealtad
“Es difícil dar una definición de la lealtad, pero quizás nos acercaremos a ella si la llamamos el sentimiento que nos guía en presencia de una obligación no definida”.
Susurro urbano
LA HABANA (Cubanet) .— En La Habana la gente no habla, más bien susurra. Caminan como zombies, y salen sólo por necesidad.
La calle está mala; es mejor andar recogidos. Nadie comenta en la vía pública, por precaución. No hay que olvidar que “las calles son de los revolucionarios”. No está bien eso de provocar a “esta gente”.
Corren rumores inquietantes sobre el estado de salud del presidente Fidel Castro. Como de costumbre, la primera reacción a una declaración oficial es la negación. Luego sobrevendrá la incredulidad, más tarde una indiferencia sorda y por último el olvido.
La ciudad ni ríe ni llora. Los habaneros hoy comparten un solo rostro, hierático e impasible. La especulación y esa condición bullanguera de saberlo todo, o al menos de vaticinarlo, se apagó en los habaneros. La gente se mueve en medio de una aprensión ambigua. No saben y lo peor es que no quieren saber. Se refugian en la aliada silenciosa de las últimas cuatro décadas: la espera.
Se espera por la amabilidad del tiempo y los que esperan son patéticos. Esperar con paciencia va más allá del temperamento nacional. A los cubanos no nos gustan las esperas y muchísimo menos los silencios. Crean tensiones.
La gente se mira temerosa en las calles y susurra en las alcobas. Es la antesala del fin. La esperanza combate silenciosa al miedo. Mientras Cuba baila en las calles de Miami, en La Habana las calles silenciosas están recorridas por el susurro urbano del miedo, la corrección y la esperanza silenciada.
Paso a desnivel
Respecto a la información sobre el paso a desnivel que está construyendo la Alcaldía de Managua, publicada en la edición de LA PRENSA del miércoles 9 de agosto corriente bajo el título: Paso a desnivel tendría los muros frágiles, quiero decir que no existe ninguna Biblia en la industria de la construcción. Cada país construye basado en un código que toma en cuenta muchos factores como climáticos (nieve, hielo), geológicos (volcanes, fallas geológicas), calidad de materiales (tipo de suelos, tipo de acero como el sesenta o el ochenta), etc.
En ese código se basan los diseños. Si existen fallas en el diseño la culpa es de la compañía que diseñó y no de la que construyó. Una práctica sana es contratar consultores , lo que creo está haciendo la Alcaldía de Managua. No creo que exista mala intención. Ojalá no ocurra una desgracia.
Allanamientos
El pasado 14 de julio del presente año policías de Rivas a bordo de dos camionetas con unos 10 efectivos uniformados allanaron y asaltaron nuestra finca La Gloria, localizada a un kilómetro antes de llegar al pueblo de Tola.
Yo estaba de vacaciones en Nicaragua por casualidad en ese momento y presente en Rivas, pero a la hora de la incursión de la Policía no estaba en la finca, gracias a Dios, pues al cuidador, José Andrés Arcia Ramírez (“Cabo Andrés”) lo encañonaron y le preguntaron dónde estaban las armas y la avioneta.
Al cabo Andrés lo pusieron contra una pared y no dejaban de apuntarlo con pistolas y otras armas de cañón largo. El humilde cuidador amedrentado me dijo que se iba y no volvería jamás a hacer ese trabajo de cuidador de la vieja casona de la finca La Gloria.
Cuando mataron a Somoza García la Guardia hizo lo mismo. Asaltaron la finca La Gloria y se llevaron preso a don Juan José Jácamo Gámez. Lo tuvieron preso tres meses y se le robaron su escopeta con la que cuidaba su propiedad. La Policía sandinista y la DGSE hicieron lo mismo, allanaron, catearon y me llevaron preso incomunicado a San Jorge, Jinotepe y finalmente a La Loma en Managua. Ahora, no sé con qué “son” lo hizo la actual Policía.
Parece que los nicaragüenses, sea con la Contabularia, la Guardia Nacional, la Policía sandinista o la Policía Nacional, padecemos del mismo mal: el abuso del poder.
Sé que la nueva jefa de la Policía Nacional, Aminta Granera, quien tiene la artística habilidad de interpretar bien musicalmente El Sitio de Zaragoza, pieza musical española tan famosa como Zorba el Griego o El Pájaro Campana de Paraguay, ejecuta perfectamente la guitarra, el piano y el acordeón. O sea que por supuesto es una mujer que conoce y controla con gran poder la armonía.
Yo espero que esa institución policial mejore su imagen y su armonía para con los nicaragüenses, especialmente con el pueblo humilde, sencillo y honesto dentro del cual se enmarca nuestro cuidador, cabo Andrés Arcia Ramírez.
Abuso de poder
Comparto plenamente los planteamien-
tos del periodista José Adán Silva en el artículo publicado ayer en la página de Opinión del Diario LA PRENSA, titulado: Patadas y abusos de poder.
Los jóvenes debemos hacer oír nuestras voces y sobre todo impulsar acciones que garanticen la institucionalidad en nuestro país.
El abuso de poder está por todos lados. La Policía exige a los conductores de moto usar el casco y ¿los agentes policiales lo usan?
La Policía exige usar el cinturón a los conductores de vehículos, nada de malo tiene eso, pues la ley lo exige y es seguridad pero ¿los policías lo usan?
¿Quiénes irrespetan permanentemente las señales de tránsito?, Además de los taxistas y los buseros, es la Policía.
En un país como el nuestro, sólo con el ejemplo se enseña. Esos funcionarios expuestos en el artículo de José Adán Silva, sólo heredan a los niños, adolescentes y jóvenes, prácticas llenas de vergüenza. Es hora de que Nicaragua camine no como el cangrejo, sino de frente, a paso seguro y con la mirada de frente y de orgullo.
Niños inhalantes
LA PRENSA en su edición del 3 de agosto corriente publicó un reportaje acerca de la niñez preferida víctima de los flagelos que agraden a nuestro país. El reportaje, mostrando sensibilidad por los niños adictos al pegamento para zapatos, señala que un diagnóstico de Mifamilia sobre el problema, encontró en el año 2004 una población de 7,000 niños adictos al pegamento (sólo en Managua), siendo los niños más pobres quienes inhalan esta droga. El reportaje amplía que, por dos años, se han realizado gestiones infructuosas ante el Ministerio de Gobernación para regular jurídicamente los establecimientos que venden pegamento para zapatos.
Debemos recordar que en los países organizados institucionalmente, o desarrollados, el pegamento comercializado ha sido tratado y no produce gratificación ni adicción a quien pretende inhalarlo. En Nicaragua lo podríamos lograr si aplicáramos la Ley 287 en su artículo 66, del cual cito textualmente un fragmento: “Los pegamentos para zapatos, para su importación y comercialización en el mercado nacional, deberían contener un agente catalítico que neutralice el factor adictivo del producto. La importación de estos productos deberá contar con la autorización correspondiente del Ministerio de Salud que garantice el cumplimiento de esta norma”.
Si el artículo 66 de la Ley 287 se aplicara, estaríamos libres de pegamentos adictivos. Controles realizados en aduanas terminarían de raíz la tragedia de los niños inhalantes. La Ley 287 fue aprobada en 1998 y las autoridades han ignorado la aplicación de la norma que regula la importación del pegamento, evidenciando gran negligencia agarrada. La incuria se ha multiplicado complaciente, sorda e irrecusable, profundizando el daño a los más débiles, delicados e inocentes seres humanos: nuestros niños y niñas. Esta calamidad esparce por doquier en Nicaragua, dolor, llanto, degradación física y familiar, penuria económica, criminalidad y muerte que muchas veces sobreviene en una calle oscura inmunda y solitaria.
Pululan los niños adictos a pegamentos y tragamonedas, victimizados por el comercio sexual. Creo que Unicef podría ayudar a negociar acuerdos que prohíban el comercio internacional de pegamentos que produzcan la gratificación a posibles inhalantes y consecuente adicción.
Neoliberalismo
Estuvo muy bonito el Editorial del miércoles 9 de agosto (El vilipendiado neoliberalismo), para los que han gozado del Gobierno con los subsidios que les dan, según dicen para preservar la libertad de LA PRENSA, pero el pueblo no lo merece.
Con respecto a las colas (durante el régimen sandinista) las prefiero en vez de ver de largo los supermercados llenos que me martirizan más el hambre.